jueves, 11 de septiembre de 2008

BURGOS




Aprovechando la fiesta que el Ayuntamiento de Madrid nos ha regalado a los madrileños, el martes pasado me fui a BURGOS. Hacía tiempo –años- que sólo veía la ciudad desde la N-I, y preparamos una visita sencilla que nos salió bastante bien, a pesar de la intensísima lluvia que cayó hacia las siete de la tarde, cuando ya estábamos de recogida.

Pudimos ver con detalle la CARTUJA DE MIRAFLORES, que no conocía –o de la que no recordaba nada- y que encontré espectacular: de una sencillez arquitectónica maravillosa, el retablo de GIL DE SILOE es fantástico, tremendamente singular con su gran círculo central de ángeles y su profusión de imágenes, y riquísimos los sepulcros de JUAN II e ISABEL DE PORTUGAL. Todo, además, muy bien restaurado. El sepulcro del INFANTE ALFONSO, también rico e interesante.

Visitamos la CATEDRAL. No se cuándo ha terminado la restauración, pero me parece afortunada en cuanto a la arquitectura –a pesar de lo rechupada que queda la fábrica- y menos acertada en los retablos y la decoración de algunas capillas, excesivamente colorista. Despampanantes, como siempre, el CIMBORRIO, la ESCALERA DORADA de DIEGO DE SILOE, el CORO y la CAPILLA DE LOS CONDESTABLES, de los COLONIA. Todas la bóvedas caladas –hay muchas- tienen un toque muy especial. Además, el recorrido que ahora se plantea, con el ÁREA DE INTERPRETACIÓN en parte final, me pareció acertadísimo.

Nos acercamos al MONASTERIO DE SANTA MARÍA LA REAL DE HUELGAS (de toda la vida, LAS HUELGAS), donde nos sumamos a una visita guiada. Bien, pero sin lanzar cohetes. Es una visita excesivamente fragmentada, en la que enseñan cosas (locales, sepulcros, claustros, capillas, imágenes) pero en la que no es fácil hacerse una idea general del edificio, de su importancia ni de sus dimensiones ni de organización. Quizá tenga que ver que se trata de un convento de monjas “en activo”, y eso fuerza una visita en la que muchas cosas se quedan necesariamente en la clausura. Muy interesante, incluso para profanos del tema como yo, la exposición de telas y tejidos que se puede ver al final del recorrido.

Además de lo anterior, que fueron los platos fuertes del día, pudimos recorrer la ciudad y asomarnos a otros lugares clásicos: la Casa del Cordón, el Paseo del Espolón, la Puerta de Santa María ... Queda para otra ocasión ATAPURECA, una visita distinta, pero que también debe tener gran interés.