sábado, 6 de septiembre de 2008

AL VOLVER LA ESQUINA, de CARMEN LAFORET


CARMEN LAFORET escribió una trilogía en la que investigaba sobre los resortes de la memoria y la forma de funcionar de los recuerdos en nuestras cabezas. La componían tres novelas: LA INSOLACIÓN, AL VOLVER LA ESQUINA, Y JAQUE MATE. Contaban la vida de Martín Soto en tres décadas distintas, los años cuarenta, los cincuenta y los sesenta. Ella misma dice que la primera que escribió es JAQUE MATE, obra que se perdió y nunca ha sido publicada. En selecciónARTE ya comenté LA INSOLACIÓN. Ahora acabo de terminar de leer AL VOLVER LA ESQUINA.

En esta segunda novela, Martín Soto narra en primera persona su nuevo encuentro con los Corsi, aproximadamente 10 años después del último pasaje de LA INSOLACIÓN. El personaje se presenta con 24 años, vive en Madrid, de pensión en pensión, es pintor. Cuando se inicia el relato, el 15 de abril de 1950, Martín acaba de volver de Alicante: ha muerto su abuela, y regresa con una buena suma recibida como herencia. El protagonista no está viviendo en presente lo que cuenta: el lector entiende que está escribiendo sus recuerdos muchos años después de que sucedieran (concretamente, en 1973) como una misteriosa terapia recomendada por la también misteriosa doctora Leutari y por un motivo misterioso que no se llega a descubrir. De hecho, Martín intercala en su propio texto fragmentos de otros textos que ha encontrado después, tampoco se sabe cómo ni porqué: el diario policiaco escrito por Luis López, y el Cuento de Soledad.

La novela se divide en dos grande bloques: “La noche toledana” y “...Y lo demás”. La primera parte es muy fragmentaria, con recuerdos a veces poco conectados y en varias ocasiones con la cronología alterada, de forma que hasta que uno no avanza en el texto no termina de entender lo que lee. El azar y la casualidad son las fuerzas que mueven el principio de la historia, como en las novelas de PAUL AUSTER, a las que recuerda en muchas ocasiones. Todo sucede como en una película de cine, entre el sueño y la realidad, como en un espejismo donde las cosas se confunden. En la segunda parte la narración es más lineal, menos experimental. También es mucho más sólida en cuanto a definición de personajes y de sentimientos, que van creciendo a medida que la novela se acerca al final. En las últimas páginas, la intensidad es grande, y remata estupendamente un desarrollo narrativo muy bien medido. Por algunos comentarios del editor, parece que la obra no fue corregida por la autora en su versión final: en varios puntos del texto se señala que el manuscrito es incomprensible.

El arranque de la historia se hace con un fragmento del diario de D. Luis López, donde cuenta que Martín Soto ha desaparecido sin dejar ningún rastro y desde hacer tres meses no se sabe nada de él. A partir de ahí, Martín va poniendo por escrito los recuerdos que conserva de lo que ha pasado durante ese periodo (la novela abarca más o menos ocho meses, desde abril a noviembre): como se marcha a Toledo por motivos profesionales en compañía de Soli, la hija de un compañero de una de las pensiones donde había vivido, para estar allí un fin de semana y después vuelta a Madrid para seguir normalmente con su vida. Pero la noche de la llegada encuentra a Anita Corsi, que está acompañando a unas amigas; una de ellas, la sudamericana Zoila, está casada con un actor de cine de cierto renombre, Alexis, que en seguida se descubre que no es otro que Carlos Corsi. En ese momento, el Señor Corsi, en Madrid, sufre un ataque de apendicitis y Martín regresa rápidamente con Anita y Soli para atenderle. La operación no presenta dificultades, y mientras don Carolo se va recuperando Martín y Soli se instalan el la casa madrileña de los Corsi, junto al parque del Retiro. Al poco llega Doña Froilana, que habíamos conocido en LA INSOLACIÓN como Frufrú.

A partir de ese momento, con el arranque de la segunda parte del libro, la vida de todos se va hilvanando, se va mezclando y se van presentando nuevos personajes (el doctor Tarro, el señor Pérez –padre de Soli- el matrimonio Valina, Ítalo Rilcki, el profesor Jiménez Din y su hija Beatriz...). Poco a poco revive con fuerza la antigua amistad entre Martín y Anita, atracción que ninguno de los dos considera amor, o por lo menos no amor físico ni sexual; se trata de un enorme cariño, de una gran conexión, de necesidad mutua, de coincidencia de ideas y de deseos. En el fondo, de una profunda relación fraterna. Finalmente, después de encuentros, desencuentros e incluso proposiciones de matrimonio, Anita y Martín siguen sus caminos, se separan con la seguridad de que nada podrá romper el lazo que les une. La historia tiene momentos brillantes con puntos de surrealismo; divertidos, como la cena en casa de los Corsi en la que se presenta Mademoiselle Brigitte, Kikú, subdita de Nguma; o tensos, como la cena en la casa de Ítalo.

La historia -escrita con maestría- engancha, aunque es verdad que al principio no hay que dejarse vencer por el desconcierto. Es una pena que no podamos conocer la tercera parte, JAQUE MATE, porque la historia pide un final: esta novela, a pesar de su autonomía –empieza y acaba con sentido- deja muchos cabos sueltos que al lector le encantaría dejar atados: no sabemos qué pasa con doña Froilana y monsieur Dupont, qué pasa con Carlos y Zoila, qué pasa con el señor Corsi y la marquesa, con Anita y el doctor Tarro, con Martín y Beatriz, con Soli ... En cualquier caso, una excelente novela.
AL VOLVER LA ESQUINA. Ediciones Destino. Colección Destinolibro, volumen 486.