Después de un primer intento fallido (estuve invitado a un “pase privado”, pero ese mismo día la vida me llevó fuera de Madrid) he conseguido visitar las dos sedes de CHAGALL: una exposición de primerísima. Me ha entusiasmado.







Conocía, por supuesto, la obra de CHAGALL, pero nunca la había leído tan claramente (dentro de lo complejo que es leer a CHAGALL, claro!), nunca la había valorado como lo hago ahora. Recorriendo las salas del THYSSEN y de la CASA DE LAS ALHAJAS se entiende estupendamente la evolución de CHAGALL, un CHAGALL que parece cubista, o fauvista, o incluso orfista, que en ocasiones nos parece surrealista o simbolista, a veces picassiano … pero que nunca es del todo cubista, ni fauvé, ni orfista, ni surrealista ni simbolista ni picassiano: es CHAGALL, con una personalidad propia, única. Como único es su universo iconográfico, lleno de símbolos que se repiten una y otra vez: el violín, el buey (¿o es una vaca con cuernos? ¿o un carnero?), el gallo, la mano con el ramo de flores, la cúpula de la iglesia, el rollo de la torá, la novia, los amantes, el reloj. Unos cuadros llenos de vida, llenos de color, llenos de maestría y calidad técnica, llenos de tradición y religiosidad y música; unos grabados –y sus preparaciones- sensacionales (las Fábulas de Lafontaine: qué espectáculo); una escultura que para mi ha sido novedosa, y que también tiene tanto interés.

Una obra, en definitiva, llena de … poesía: después de ver CHAGALL creo que poético es el adjetivo que mejor define a MARC CHAGALL.
Que nadie se pierda esta exposición.











La primera es LA ORDEN DEL TOISÓN DE ORO Y SUS SOBERANOS, que se puede visitar hasta el 11 de marzo en la FUNDACIÓN CARLOS DE AMBERES. Me apetecía mucho: guardo un recuerdo magnífico de lo que vi en el TESORO DEL HOFBURG de VIENA sobre la Orden del Toisón, que me impactó enormemente, y esperaba algo similar. La realidad es otra: nos muestran (y a partir de aquí cito a la propia Fundación) Collares del rey de España y del Duque de Wellington, obras de maestros como Cranach, Velázquez, Rubens, Carreño de Miranda, Pantoja de la Cruz, Goya y la célebre pintora renacentista Sofonisba Anguissola, esculturas de Pompeo y Leone Leoni, tapices, códices, y armaduras de caballeros procedentes de las mejores armerías de Europa (la Imperial de Viena y la Real de Madrid)… La Fundación Carlos de Amberes presenta un recorrido artístico que descubre la historia y las tradiciones de la orden de caballería de mayor prestigio y exclusividad en la historia de Europa: la Orden del Toisón de Oro (Brujas, 1430), cuyo Jefe y Soberano es el Rey de España, en la actualidad S.M. el rey Juan Carlos I. Todo esto está, es verdad, pero sólo eso y en pequeñas dosis: nada que ver con Viena.
La segunda es HISTORIAS SAGRADAS, PINTURAS RELIGIOSAS DE ARTISTAS ESPAÑOLES EN ROMA (1852-1864) EN EL MUSEO DEL PRADO. Ya el título da una pista de lo específica que es: en la sala LX del Museo podemos ver (y a partir de aquí cito de nuevo, ahora al PRADO) cinco de los mejores lienzos, recientemente restaurados, de artistas como Madrazo, Rosales, Alejo Vera y Domingo Valdivieso que alcanzaron enorme fama en su tiempo y que encaminaron el rumbo de este género desde el refinado purismo tardorromántico de raíz nazarena hacia el nuevo realismo pictórico. La selección de obras expuestas presenta, tras un laborioso trabajo de restauración, un exquisito conjunto de lienzos que tuvieron gran importancia no sólo en su tiempo, sino a lo largo de la segunda mitad del siglo XIX y el primer tercio del siglo XX. Mediante su exhibición en las mejores condiciones, en continuidad con la primera sala de Pintura de Historia, se les devuelve una visibilidad perdida ya que son obras prácticamente desconocidas no sólo para el público sino incluso para muchos historiadores. Y uno se dice a si mismo que cuando son obras desconocidas hasta para los expertos, mala cosa ... Lo mejor, el recorrido que hice a continuación por todas las salas de la pintura del XIX, que cada vez me interesa más.



