domingo, 26 de noviembre de 2017

LE CORBUSIER EN MOSCÚ, I: EL EDIFICIO TSENTROSOYUZ


LE CORBUSIER construyó un edificio en MOSCÚ, y proyectó otro.

El edificio construido para el TSENTROSOYUZ (en ruso Центросоюз, UNIÓN CENTRAL DE COOPERATIVAS DE CONSUMO) es el resultado de tres concursos que gana LE CORBUSIER en colaboración con NIKOLAI KOLII. El proceso empieza en 1926 con el primer proyecto y la obra se completa en 1936. Debido al largo proceso de realización, y de la tormentosa historia rusa en esa época de cambios radicales, el TSENTROSOYUZ no llega  a ocupar el edificio, que se destina finalmente al NARKOMLEGPROM (COMISARIADO PARA LA INDUSTRIA LIGERA).








 
No es, en mi opinión, un gran edificio, pero tiene un doble interés: por un lado LE CORBUSIER construye en MOSCÚ, relacionando su obra y su forma de entender la arquitectura con los arquitectos constructivistas. Por otro, pone en práctica sus conocidos 5 puntos de la arquitectura: edificio sobre pilotes, planta libre, fachada libre, ventana rasgada y cubierta plana (quizá se vean mejor en la fachada posterior que en la principal). LE CORBUSIER también desarrolla en el interior algunas de sus fórmulas habituales, como las circulaciones en rampa (el edifico debía albergar a 3.500 trabajadores, lo que genera unas circulaciones complicadas que el arquitecto procura resolver evitando –en lo posible- las escaleras). Trató de implantar una solución singular para el gran muro-fachada de vidrio, lo que denominó muro neutro, que pretendía lograr el aislamiento y el confort térmico del edifico haciendo circular aire caliente entre dos paños paralelos de vidrio que contenían los tubos de calefacción; el exceso de coste en un momento de graves dificultares económicas hizo inviable la propuesta.




Hoy el edificio sigue en uso, ocupado por otra entidad estatal.


TSENTROSOYUZ. 39 Matsniskaya ulitsa, Moscú. Metro Chistye Prudy.

sábado, 11 de noviembre de 2017

EL MAUSOLEO DE LENIN EN LA PLAZA ROJA DE MOSCÚ, de ALEXEI SCHUSEV

El MAUSOLEO DE LENIN es uno de los lugares más singulares de MOSCÚ. Entre la veneración (cada vez menor, sospecho) y la atracción turística (basta oír los comentarios de la gente que hace cola), miles de personas esperan a diario –creo que no exagero, al menos en temporada de verano- un buen rato para ver al líder revolucionario. A pesar de que algunos me desanimaron (¿qué necesidad tienes de aprobar con tu visita la actuación de ese personaje?, me insistían) no estaba dispuesto a perderme aquello: me parece que forma parte de la historia rusa. Y la impresión del visitante –al menos de este visitante- fue singularísima, inquietante, desasosegante.

Después de la espera uno recorre las tumbas de los prohombres soviéticos, y entra en la mole roja y negra. De la luz brillante se pasa a una oscuridad notable, la temperatura baja en un instante varios grados, y el visitante empieza a descender unas escaleras rodeado de soldados que exigen silencio sepulcral. Y entonces entra en la cámara, donde LENIN descansa en su catafalco tremendamente iluminado, vestido de negro y con la piel del color de la cera, captando sin remedio la atención de todos. Nadie se puede parar, y quien lo intenta es rápidamente amonestado por esos militares que le vigilan. Todos recorren el pasillo en U que rodea la urna y en un instante comienzan a subir de nuevo hacia la luz. Pocos segundos que les han dejado con el estómago revuelto…

Pero yo quería hablar del edificio. LENIN murió en enero 1924, y ALEXEI SCHUSEV recibió inmediatamente el encargo de construir una estructura que permitiera alojar sus restos para que los moscovitas pudieran despedirle. Lo que empezó siendo arquitectura efímera de madera (tres cubos muy sencillos a los pies de la muralla del Kremlin, en un lateral de la Plaza Roja) se convirtió muy pronto –seguimos en 1924- en una construcción mucho más estable y de dimensiones importantes, también de madera, que finalmente (en 1930) se transformó en un edificio permanente de trazas similares al anterior, pero ahora acabado en granito rojo (mucho granito rojo hay en MOSCÚ) y mármol negro. De aspecto sencillo y geométrico, el edificio tiene indudables referencias a las tumbas clásicas. Repasamos su historia en imágenes (las fotos en B/N han salido de distintas fuentes disponibles en la red):


Primer mausoleo de LENIN, enero de 1924.



Segundo mausoleo de LENIN, finales de 1924.






Tercer mausoleo de LENIN, 1930 (la foto es posterior, en la época en la STALIN también estuvo en el mausoleo…). Es el mismo edificio que vemos hoy.

El mausoleo cubierto durante la Segunda Guerra Mundial.

El MAUSOLEO DE LENIN, verano de 2017. 

KONSTANTIN MELNIKOV, con un estilo muy constructivista, proyectó la urna donde reposaba LENIN.


Allí se mantuvo hasta 1973, cuando fue sustituida por otra de diseño clásico diseñada por NIKOLAI TOMSKI que se mantiene hasta ahora.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

CONSTRUCTIVISMO RUSO: OTROS EDIFICIOS en MOSCÚ


En mi estancia en Moscú no tuve ocasión de ver otros edificios que se pueden considerar constructivistas, pero para completar la información que he ido publicando en selecciónARTE me parece oportuno citar algunos, sabiendo que otros  se quedan en el tintero.

GARAJE para el INTOURIST (Интури́ст en ruso: la agencia de viajes estatal rusa), construido en 1934 por KONSTANTIN MELNIKOV, parece que solo queda parte de la fachada.



Shushchovski val 33 (tercer anillo), Moscú. Metro Marina Roscha.

 

EDIFICIO para la redacción y las rotativas del periódico IZVESTA, proyectado por GRIGORI y MIJAIL BARJIN entre 1925 Y 1927.




Pushkinskaya ploshchad 5. Metro Pushkinskaya. 


COMUNA NARKOMFIN, de 1930, de MOISEI GUINZBURG e IGNATII MILINIS, un edificio interesante que está claramente amenazado de ruina.



Novinskiy bul’var, 25С1, Moscú. Metro Krasnopresnenskaya.

 

Además, en esta guía de MIMOA se pueden encontrar más edificios constructivistas, algunos ya comentados y otros no…

lunes, 23 de octubre de 2017

RUSIA, de EDWARD RUTHERFURD


RUSIA (o, RUSOS o RUSSKA, dependiendo de las ediciones) es, como todas las obras de EDWARD RUTHERFURD, un texto larguísimo en el que el autor novela la historia de Rusia con su técnica habitual: relata la historia del país –el verdadero protagonista de RUSIA- a través de las peripecias de varias familias que se van cruzando a lo largo del tiempo en un puñado de escenarios; en este caso, fundamentalmente las dos Russka (ciudades imaginadas), Kiev, Moscú y San Petersburgo. Así lo resume la contraportada:

Guerreros y eremitas, boyardos y siervos, héroes y heroínas románticos, ancianas damas ricas, buscadores de fortuna y exiliados…Los personajes de Rusia habitan en un mundo contradictorio de bosques, estepas, iconos y hachas, fe ortodoxa y persecución a los judíos, hermosas iglesias, palacios magníficos y pueblos miserables; de arte popular ruso y operas suntuosas, de Tolstói y Lenin, Chaikovsky y Rasputín. Desde las tribus nómadas de las grandes planicies de Eurasia hasta hoy en día, a través de la vida de un pequeño pueblo al este de Moscú, Rutherfurd sigue las tribulaciones de cinco familias desde la invasión tártara hasta el reinado de Iván el Terrible y los salvajes cosacos, la dinastía de Pedro y Catalina hasta el drama de la Revolución y los posteriores sucesos contemporáneos componiendo el mosaico al que nos acostumbró con Londres, Nueva York o París a la vez que consigue, con su extensa documentación y su escritura trepidante y veloz, atraparnos en las redes de uno de los países más contradictorios y fascinantes del mundo.

Entretenido y correctamente escrito, hay que cogerle el ritmo: el lector debe tener paciencia en el arranque del libro y confiar un poco en el autor; a medida que el texto avanza, mejora. RUSIA tiene, en mi opinión, el acierto de construir unos personajes creíbles a lo largo del tiempo, y dar una imagen global conseguida de la interesante historia rusa; y el defecto de resumir en exceso los grandes momentos de esa historia y resultar algo intrascendente en los sucesos que narra, paralelos a los importantes.

Yo comencé la novela en mayo, antes de viajar a Rusia, para hacerme una idea del país: debo reconocer que lo dejé a las 100 páginas. A la vuelta del verano, cuando ya conocía y había visto la historia rusa, lo retomé y he llegado hasta el final, poniendo cierto empeño por la longitud de la novela (en varios momentos uno se pregunta qué hace leyendo esas casi 900 páginas…), pero también interesado con el contenido.

En cualquier caso, RUSIA me ha parecido una obra más floja que los otros títulos que he leído de RUTHERFURD: Londres, Nueva York y París.

martes, 17 de octubre de 2017

CONSTRUCTIVISMO RUSO: EL GARAJE PARA EL GOSPLAN de KONSNTANTIN MELNIKOV




 Como ya hemos comentado en selecciónARTE, KONSNTANTIN MELNIKOV proyecta varios garajes en Moscú que aún siguen en pie. En 1936, la época del auge del automóvil, símbolo del progreso y del movimiento constante, de la velocidad, construye el GARAJE PARA EL GOSPLAN (Госпла́н en ruso: GOSPLAN es una abreviatura de GOSUDÁRSTVENNY KOMITET PO PLANÍROVANIYU -Государственный комитет по планированию- el Comité Estatal de Planificación). Tiene, como los otros, un interior puramente funcional y un exterior mucho más expresionista: casi podríamos discutir si realmente nos encontramos ante una obra constructivista o si MELNIKOV está ya cambiando su estilo. Dejando esa cuestión aparte, en el GARAJE PARA EL GOSPLAN el gran hueco circular del comedor de empleados nos remite a la rueda como elemento base del vehículo, y en la fachada lateral estriada podemos ver una cita al radiador del coche. El juego formal que configura el circulo, en espiral, nos remite sin duda a al movimiento veloz. El garaje sigue hoy en uso como taller de arreglo de vehículos.






Ul. Aviamotornaya, 61, Moscú. Metro Aviamotornaya

miércoles, 11 de octubre de 2017

CONSTRUCTIVISMO RUSO: LA CASA DE KONSTANTIN MELNIKOV en MOSCÚ


En la Exposición Internacional de Paris de 1925 en la que LE CORBUSIER presentaba su pabellón de L’Esprit Nouveau o ROBERT MALLET STEVENS su Pabellón del Turismo (también estuvo presente en esa exposición el gran HOFFMANN con su Pabellón de Austria), KONSTANTIN MELNIKOV mostraba al mundo, con el magnífico Pabellón de Rusia, el deseo de modernidad de la nueva Unión Soviética. Tuvo un éxito rotundo, y como reconocimiento el estado le cedió un solar en Moscú, junto a la concurrida calle Arbat. Allí construyó entre 1927 y 1930 su propia vivienda, que es otro referente de la arquitectura del siglo XX. La parcela no es grande y la construcción deja poco espacio alrededor, algo más en la parte trasera. La vivienda está configurada por dos cilindros de diferente altura que se ensamblan para formar una sola pieza. El delantero tiene un enorme hueco acristalado mientras que el trasero dispone de huecos en forma hexagonal que perforan el muro. La potencia visual del conjunto es enorme, y de nuevo encontramos los referentes constructivistas que vamos mencionando en esta serie de selecciónARTE: volúmenes puros, la macla como herramienta de composición, relaciones vano/macizo.




Por desgracia no tuve ocasión de visitar el interior -las primeras visitas disponibles eran para septiembre avanzado- pero en las plantas y secciones se aprecia que la vivienda no tiene pilares: los muros perimetrales forman la estructura portante. La planta primera –baja para nosotros- alberga los locales más domésticos de pequeño tamaño y altura estándar. La estancia principal –de doble altura- y el dormitorio están en la segunda planta, y un estudio/zona de trabajo –también de doble altura- ocupa la tercera. En cuanto a los huecos, la sala se abre a la gran vidriera delantera, mientras que en el dormitorio y –sobre todo- en el estudio la luz entra, controlada, por los hexágonos. Las escaleras se sitúan en el encuentro de los dos cilindros.


Para realizar visitas guiadas al interior hay que solicitar fecha previamente, mientras que el exterior de la vivienda es de acceso libre en el horario previsto. Las fotografías del interior las he tomado prestadas de la página de Denis Esakov (que tiene magníficas imágenes de arquitectura…).




Krivoarbatsky pereulok, 10. Moscu. Metro Smolenskaya y Arbatskaya

miércoles, 4 de octubre de 2017

CONSTRUCTIVISMO RUSO: EL CLUB DE TRABAJADORES RUSAKOV de KONSTANTIN MELNIKOV


En 1929 KONSTANTIN MELNIKOV construyó el CLUB DE TRABAJADORES RUSAKOV para la Unión de Trabajadores Municipales Tranviarios. Quizá sea el más innovador de los seis clubs que proyectó (Frunze, Burevestnik, Svodboda, Kauchuk, Pravda y Rusakov), y sin duda una referencia en la arquitectura del siglo XX. Con el habitual programa de este tipo de edificios (ya lo comentamos la hablar del CLUB ZUEV: auditorios para teatro, cine, conferencias; locales de reuniones y de estudio; etc.), MELNIKOV proyecta un edificio en forma de cuña, con una marcada axialidad. Como idea singular, concibe los auditorios adaptables a las necesidades de cada momento, con distinta capacidad y previendo que puedan unirse o separase según se precise. Así, las tres salas escalonadas del nivel superior se unen o se separan de la principal, centrando el conjunto en un gran escenario. Al exterior las salas pequeñas se reflejan directamente, y sus volúmenes ciegos contrastan con las tiras de vidrio verticales que los separan –las escaleras- dando al conjunto una imagen rotunda. Las escaleras exteriores para los accesos completan la imagen, formalizando un zócalo para el edificio. En la actualidad sigue siendo un teatro.





 ul. Stromynka, 6. Moscú. Metro SOKOLNIKI