jueves, 9 de abril de 2015

MI NOMBRE ES ASHER LEV, de CHAIM POTOK


Hace ya varios años leí en uno de los blogs que solía seguir (¡qué tiempos! Ahora, por desgracia, sólo de vez en cuando me asomo a visitar a los viejos amigos) un comentario a MI NOMBRE ES ASHER LEV. Me llamó mucho la atención y busqué el libro. Entonces no lo encontré, pero me quedé con el título, y hace muy poco cayó en mis manos.

Ediciones Encuentro resume así MI NOMBRE ES ASHER LEV: Asher Lev es un niño judío observante que pertenece a una familia profundamente religiosa. Asher Lev también tiene un don: es un genio que no puede dejar de pintar el mundo que ve y siente. Pero en este don está la semilla del conflicto con lo que más quiere: su familia y su comunidad. En esta novela conmovedora y visionaria, Chaim Potok realiza un agudo retrato del artista y de su mundo. Todo un clásico moderno. Y del autor, señala: Rabino y escritor, Chaim Potok (nacido con el nombre de Herman Harold), nació el 17 de febrero de 1929, en el Bronx. Sus padres eran judíos inmigrantes de Polonia, y le facilitaron una educación ortodoxa que le llevó a aprender el Talmud tan bien como las materias seculares. En 1950 acabó sus estudios de Literatura Inglesa en la Universidad Yeshiva, se ordenó como rabino y se doctoró en Filosofía por la Universidad de Pennsylvania. Se unió a las fuerzas armadas estadounidenses y sirvió en Corea del Sur de 1955 a 1957. Este tiempo en Corea le transformó, haciéndole cuestionarse algunas de las cosas en las que creía. De 1964 a 1975, editó la publicación Conservative Judaism, y también fue editor, desde 1965 hasta 1974, de la Jewish Publication Society (Sociedad de Publicaciones Judías). Algunas de sus obras más conocidas han sido publicadas en castellano por Encuentro, tales como Los Elegidos, que recibió varios premios y fue llevada al cine, La promesa, y Mi nombre es Asher Lev. Además de su trabajo en los campos de la teología, la historia y la literatura, también fue pintor. Chaim Potok falleció en Pensilvania, el 23 de julio de 2002.

MI NOMBRE ES ASHER LEV me ha parecido una novela notable por las cuestiones que platea, interesantísimas y universales: nos afectan a todos, a cada uno según sus circunstancias (no todos somos pintores judíos ortodoxos), pero en mayor o menor medida ninguno nos escapamos de esas disyuntivas. ASHER ha recibido de Dios un don, el don de la habilidad para el dibujo y la pintura. Un don que resulta incompatible con sus creencias (los judíos ortodoxos no pintan) y su entorno (su familia, la comunidad en la que se desarrolla su vida). La necesidad de desarrollar ese don le pone al borde del precipicio, le obliga a elegir entre lo que lleva dentro y lo que todos los demás –y especialmente los que más le quieren- esperan de él. Una situación en la que tiene que optar entre hacer lo que cree correcto (lo que necesita hacer) y lo que los demás esperan que haga. Y esa disyuntiva le hace sufrir, y hace sufrir a los demás. Todo un dilema, que termina estallando.

MI NOMBRE ES ASHER LEV propone un montón de asuntos vitales: la sensibilidad incomprendida; el don para uno o el don para los demás; cumplir la propia obligación a costa del dolor ajeno; la tolerancia y la intolerancia; los propios ideales y la propia identidad y la propia tradición frente a lo ajeno: la contaminación de ideales; la dificultad de traspasar las propias fronteras mentales y culturales; la experiencia de que la razón (su padre) no puede entender lo que el corazón (su madre) parece que sí…; la fuerza de la comunidad (el rabino) en la vida del individuo; la importancia de lo que culturalmente y vitalmente han recorrido otros.

Y desde el punto de vista artístico CHAIM POTOK sabe de qué habla, así que la pelea vital de ASHER y su desarrollo como pintor están perfectamente retratados. También aquí los temas que se plantean son tremendamente sugerentes: la fuerza imparable de la creatividad; qué es un auténtico artista; la potencia de la iconografía cristiana; y mil asuntos más. La cabeza se va automáticamente a MARC CHAGALL, y también he recordado EL JILGUERO, la novela de DONNA TARTT.


MI NOMBRE ES ASHER LEV está estupendamente escrito, pero no me ha parecido una novela redonda: toda la primera parte, y gran parte de la segunda, son tremendamente repetitivas (buscadamente repetitivas, sin duda, pero eso no le quita pesadez) y hay un uso excesivo de términos judíos que no me atrevo a llamarlos técnicos, pero casi, que lastran la lectura. Pienso, en cualquier caso, que es una novela muy interesante que vale la pena leer. 

domingo, 29 de marzo de 2015

ROGIER VAN DER WEYDEN en el MUSEO DEL PRADO de MADRID


El miércoles fui al Museo del Prado para ver la expo GOYA EN MADRID, CARTONES Y TAPICES, 1775-1794. Me pareció interesante, aunque no novedosa (casi todo lo hemos visto en el propio museo muchas veces), y con un montaje un poco/demasiado apretado. El contraste con otros artistas presentes en la muestra pone de manifiesto, eso sí, por qué un genio es un genio y está por encima del resto de los mortales. No la considero sobresaliente, pero en cualquier caso sí resulta más que recomendable.


Y aunque no lo tenía previsto, ya que había pagado mis 14 euros (¡catorce!), subí a ver a VAN DER WEIDEN. Me impactó.



Estupendísima exposición. No hay muchísima obra, pero la que hay es de primera.  LA VIRGEN DURÁN es un tipo imprescindible. EL DESCENDIMIENTO, visto mil veces pero que impresiona siempre como si fuera la primera vez (y eso que ahora la iluminación no me pareció la mejor). Al llegar al TRÍPTICO DE MIRAFLORES uno se queda sin respiración: ¡qué genialidad!, maravilloso. Después el TRÍPTICO DE LOS SIETE SACRAMENTOS, con ese juego de escalas dentro de un espacio tan flamenco. Por fin, EL CALVARIO recién restaurado, verdaderamente magistral. Y todo acompañado por otras piezas que contextualizan la obra de ROGIER VAN DER WEYDEN. Esta expo sí que es, en mi opinión, imprescindible.






De salida me asomé a la galería central para ver los PICASSOs de Basilea: me pareció un montaje fascinante, al que tengo que volver. Y no he hablado de LA LECHUGA, otra obra de primera. Casi parece obligatorio acercarse al PRADO antes del 3 de mayo para poder verlo todo…

lunes, 16 de marzo de 2015

LA QUINTA DE LOS MOLINOS, en MADRID


Tenía ganas de visitar LA QUINTA DE LOS MOLINOS: un parque urbano en la zona este de Madrid, calle de Alcalá arriba, muy arriba. Me habían hablado de él, insistiéndome en que los campos de cerezos eran magníficos, y que justo ahora estaban impresionantemente bonitos; pero lo que más me llamó la atención fue un breve comentario sobre el palacio que está dentro de la finca. Tal y como me lo describieron pensé que podía tener interés.



Estuve ayer allí. Aunque el día no era espectacular –se fue nublando a medida que avanzaba la mañana- los cerezos estaban en flor, y es verdad que resultan muy llamativos. Pero he de reconocer que la finca, siendo sin duda interesante, no me apasionó. Quizá lo más notable es encontrar ese ecosistema en el centro de una ciudad como Madrid: verdaderamente uno podría estar en pleno campo. Sólo la gente –mucha gente: niños, ancianos, corredores, gente paseando perros, ciclistas, fotógrafos aficionados y no tan aficionados, curiosos como yo…- te recuerdan constantemente que no estás en medio de la nada.






Si hablo hoy de mi visita es por el edificio, el palacio. Está cerrado, en obras. No sé qué uso tiene o ha tenido desde que los herederos de su propietario y arquitecto, CÉSAR CORT BOTÍ, lo donaron al ayuntamiento de Madrid en 1982. No pretendo contar su historia (seguro que se puede leer en mil sitios), sino señalar una impresión: nada más verlo me vino a la cabeza el PALACIO STOCLET, del gran JOSEF HOFFMANN (ya hemos hablado de él en seleccciónARTE), construido alrededor de 1910 en Bruselas para ADOLPHE STOCLET, un banquero interesado en el arte.




Aunque lo dudo seriamente, puede que los edificios no tengan nada que ver: puede que CORT no tuviera noticia de la obra de HOFFMANN, o si la tenía no le sirvió de referencia; estudios y estudiosos habrá que se hayan planteado esto, estoy convenido. Pero aquí, sin afán de profundizar sesudamente, he de decir que nada más ver el palacio de la QUINTA DE LOS MOLINOS, interesante pero torpe, me vino a la cabeza -como una iluminación- no tanto la comparación entre uno y otro, sino la enorme figura del Maestro, su genialidad; y, por contraste, la realidad del común de los mortales, que bebemos –y vivimos- de los genios.


Larga vida a JOSEF HOFFMANN, una cerrada ovación en su memoria. Y discreto aplauso para CORT que, ojo, también se lo merece: tal vez no por su arquitectura pero sí por su generosidad regalando a los madrileños la finca que debió ser su vida.  

lunes, 23 de febrero de 2015

EL MUSEO CARLOS DE AMBERES, en MADRID


Ayer estuve visitando el nuevo MUSEO CARLOS DE AMBERES, inaugurado el pasado mes de noviembre. Desilusión podría ser la palabra que define mi experiencia. Y eso que las expectativas eran discretas tirando a muy discretas. Los siento sinceramente, porque hubiera deseado encontrar una grata sorpresa. Pero no fue así.



Sin entrar en grades profundidades, encontré una sede ya conocida (la de la FUNDACIÓN CARLOS DE AMBERES en la calle Claudio Coello) con tres salas con poco interés espacial/arquitectónico: las paredes pintadas en azul peluquería, una iluminación tirando a regular, una climatización poco confortable, una ambiente ruidoso (¿qué hay detrás de esa tela negra –no me atrevo a llamarlo cortina- de la sala 3?), unos ambientadores/humidificadores impropios… Y unas cuantas piezas correctas aunque no  sensacionales, en su mayoría prestadas -¿puede ser verdad que sólo una es suya?- y comentadas en un cuadernillo lleno de historia pero falto de explicación técnico/artística.





Es verdad que el MARTIRIO DE SAN ANDRÉS, la joya de la corona, es una pieza de primera; que el tapiz de LOS FUNERALES DEL REY TURNO, MUERTO POR ENEAS, es magnífico; que la colección, dentro del ámbito en el que quiere moverse (maestros flamencos y holandeses) es variada. Pero como museo, no cuela. Quizá como exposición temporal de algunas obras del MUSEO DE BELLAS ARTES DE AMBERES, KMSKA, aprovechando las reformas que deben estar realizando hasta dentro de un par de años, podría funcionar bien. Pero como museo, no. Y son 7 euros, 7: no es una fortuna, pero al acabar el recorrido, duelen. 

martes, 13 de enero de 2015

LA TUMBA DE LAS LUCIÉRNAGAS, de ISAO TAKAHATA


Trabaja conmigo un auténtico enamorado de HAYAO MIYAZAKI. A mi también me gusta: ya hemos hablado de MIYAZAKI en seleccciónARTE, y de algunas de sus películas: TOTORO y PONYO


Comentando hace unos días con él EL VIENTO SE LEVANTA, me recomendó vivamente LA TUMBA DE LAS LUCIÉRNAGAS (火垂るの墓, HOTARU NO HAKA). No es de MIYAZAKI, sino de ISAO TAKAHATA, otro maestro del ESTUDIO GHIBLI


Te va a asombrar, me aseguró.

La he visto este fin de semana, y decir asombro es quedarse corto: me ha impactado. No es una película perfecta, la animación no es genial, los dibujos no son magistrales, pero el conjunto es impresionante. Desconcertante. Inesperado. Demoledor. Genial…


martes, 11 de noviembre de 2014

DEPERO FUTURISTA 1913-1950 en la FUNDACIÓN JUAN MARCH


Me asomo de nuevo a selecciónARTE para recomendar la exposición DEPERO FUTURISTA 1913-1950, que se puede ver en la FUNDACIÓN JUAN MARCH de Madrid hasta el 18 de enero de 2015.


He de reconocer que no conocía a FORTUNATO DEPERO, y ha sido un descubrimiento: una obra distinta y llena de resonancias, en una exposición francamente interesante.





miércoles, 30 de julio de 2014

EL GRECO Y LA PINTURA MODERNA, EN EL MUSEO NACIONAL DEL PRADO


A lo largo de este más de medio año de silencio he visto unas cuantas exposiciones, todas interesantes, incluso alguna muy buena.

Pero la que vi ayer en el MUSEO DEL PRADO me pareció excepcional, fantástica:






Así que aquí está de nuevo selecciónARTE, recomendándola vivamente …

¡Que nadie se la pierda!

lunes, 30 de diciembre de 2013

lunes, 23 de diciembre de 2013

¡FELIZ NAVIDAD ...

lunes, 16 de diciembre de 2013

LA MEJOR ARQUITECTURA MADRILEÑA DEL SIGLO XX, XII: LA SEDE DEL BANCO DE BILBAO en el PASEO DE LA CASTELLANA, de FRANCISCO JAVIER SÁENZ DE OÍZA, ARQUITECTO



Durante el mes de diciembre de 2013 una fotografía de la fachada del BANCO DE BILBAO, de FRANCISCO JAVIER SÁENZ DE OÍZA, ocupa la cabecera de selecciónARTE. Proyectado y construido entre 1971 y 1978 es otro de los edificios absolutamente emblemáticos de la ciudad, y desde luego incontestable en esta lista de lo mejor del siglo XX madrileño. Como ya hice al hablar de TORRES BLANCAS, recurro de nuevo al texto que se publicó en el monográfico de EL CROQUIS dedicado a OÍZA en abril del ’88:

 

Un edificio de oficinas debe ser entendido como institución e instrumento de trabajo. Como un mecanismo complejo y de gran movilidad, que se relaciona con las formas de la organización, con los sistemas de la producción, con las estructuras de los servicios, Debe ser entendido como paquete constituyente básico del sistema nervioso de los centros urbanos. La estructura de los edificios de oficinas, las sedes de la Organización, se liga históricamente con el desarrollo de los rascacielos y con el Movimiento de la Nueva Arquitectura. En principio constituyen apilados densos de servicios de complejos de organización y dirección, en puntos igualmente densos de las estructuras metropolitanas. Desde Sullivan en Chicago hasta Saarinen o Mies van der Rohe en Chicago o Nueva York, la historia del edificio de oficinas sintetizó la génesis del movimiento moderno de la Arquitectura en una línea lenta pero ininterrumpida de liberación de viejos conceptos, de superación de viejas estructuras y propuestas académicas en el entendimiento de las formas propias de las instituciones para la organización.

Nuestra proposición quiere ser entendida como un deseo inevitable de seguir en esta línea progresiva e ininterrumpida de desarrollo. Queremos huir de toda argumentación retórica y de todo fachadismo. Si tuviéramos que proponernos un modelo, pensaríamos en una formulación matemática o en un cerebro electrónico. Lo anecdótico, lo circunstancia, lo local, no queremos que fundamente nuestra propuesta. Suscribimos las palabras de Hannes Mayer a propósito de su propuesta para el Palacio de la Liga de las Naciones de Ginebra de 1926-1927: Como edificación orgánica expresa sinceramente que intenta ser un edificio para el trabajo y la cooperación... Como un deliberadamente ideado producto del hombre se ofrece en legítimo contraste con la naturaleza. Este edificio no es hermoso ni horroroso. Demanda ser evaluado como una invención estructural. Debemos ser conscientes de que tomamos una decisión arquitectónica y no solamente una respuesta funcional o estructural. Debemos ser conscientes de seguir un camino histórico en aquella decisión. Debemos despojar nuestra propuesta de contenidos que le son ajenos. Hacemos de nuestra proposición un objeto de selección, un producto de perfeccionamiento sucesivo.

Nuestro problema es el problema de un contenedor homogéneo, sin calidad de objeto visual. La respuesta a la movilidad de su organización interior y el confort fisiológico, constituyen y fundamentan nuestra forma. Es suficiente problema arquitectónico poner treinta plantas, una sobre otra, ponerlas con juicio, como para relegar al olvido ridículas intenciones u operaciones decorativas. Sede Bancaria, Edificio de Oficinas, Torre o pila de naves de Organización, la función se apodera de su propio prototipo. Ni museo, ni templo o iglesia, que escandalizaran a Sullivan: desde Sullivan comienza la emocionante carrera de perfeccionamiento de un prototipo, producto, repetimos, de serie y de selección, forma inevitable.

Pretende responder a aquel entendimiento del problema. Queremos poner 30 plantas, una sobre otra, que nos propongan la Arquitectura como servicio al hombre: queremos construir un apilado de 30 espacios altamente estimulantes, queremos construir, dijéramos, 30 ambientes.

La clave de la organización interior deriva de la necesidad de disponer con movilidad los espacios de trabajo interiores de forma que en cada momento y ante cualquier evento, la forma sea realmente el soporte de aquella libre organización de ambientes. Como una nave industrial, un edificio de oficinas es un plano complejo de trabajo, que se adecua en todo instante a su propia y precisa función productiva: la forma en que estos planos de trabajo pueden ser agrupados y divididos, trabados y separados, constituyen a clave propia de su esencia. Hemos pretendido liberar al conjunto del peso del núcleo de servicios (ascensores, escaleras, etc.), que inevitablemente jerarquizan las formas de aquel libre encadenamiento. Nuestras plantas pueden entenderse tanto como áreas de plaza urbana o áreas de plano industrial (espacios diáfanos de trabajo sin división ni obstrucción alguna), o comprenderse como una trama de calles con cuadras o áreas de trabajo más individualizadas o privadas. La liberación del núcleo central permite ambas situaciones extremas entre las que pueden insertarse grados intermedios muy diversos. Seguimos en esta línea las mejoras propuestas de Saarinen. Los paquetes o grupos de comunicación vertical —dos, de seis ascensores de ocho plazas— no predeterminan ni condicionan aquella libertad de organización interior que es la clave de la vida del edificio de oficinas en su desarrollo.

El esquema organizativo en sección vertical toma conciencia de su situación puntual, en torre, en relación con el tejido urbano de la ciudad, de forma que propone una sensible pero aparente degradación vertical de espacios y ambientes internos. Un tránsito continuo y gradual de los espacios públicos a los ambientes más privados. Los cuatro primeros niveles, más públicos, están espacial y visualmente relacionados mediante profundos cortes interiores que los comunican. Igualmente, cuatro grupos de escaleras mecánicas se suman a los dos paquetes de ascensores, relacionando más públicamente los primeros niveles interiores de la organización. La penetración exterior es sensible, en descenso, al patio de operaciones bancarias, y en ascenso, por las escaleras mecánicas, al Hall central de partida de comunicaciones de toda la torre. Grupos de locales comerciales envuelven el espacio central del edificio. El restante cuerpo bajo de tres plantas se ordena como remate frontal del grupo de locales en tres niveles que circundan el complejo de AZCA y se relacionan con la pila central de oficinas que constituyen nuestra propuesta, a través de dos pasos cubiertos lanzados sobre el espacio abierto.

LA ESTRUCTURA

En colaboración con el grupo de Arquitectos e Ingenieros que han integrado nuestro grupo de trabajo, la estructura ha ido tomando forma. Circunstancias de orden particular —paso sobre el ferrocarril y rapidez en la ejecución— han condicionado la gama de posibles propuestas. Hemos sido conscientes de que una torre es en parte un problema de estructura o esqueleto portante, aunque no es sólo un problema de estructura.

Nuestra propuesta se desarrolla en dos niveles diferentes. Una macroestructura resistente a las grandes acciones de gravedad o cargas dinámicas y una estructura de subdivisión espacial para lotización del espacio anterior en sucesivos planos de trabajo. La primera es de hormigón armado en su totalidad. Hormigón armado con encofrado deslizante (del que los ingenieros consultores tienen ya una directa experiencia práctica) para la creación de pilas de hormigón armado y elevación ulterior de vigas de hormigón armado postensado, eregidas utilizado como apoyo las pilas anteriores, para organizar cinco o seis núcleos arborescentes de extensión horizontal, que constituyen el entramado de desarrollo. Colgando o apoyando en esta macroestructura así constituida, aparece la estructura menor de subdivisión del espacio que se realiza totalmente en acero, incluido los forjados de piso (chapa plegada). Al ser una estructura localizada, sus secciones son mínimas y el encumbramiento en planta, también mínimo, para una económica situación de luces de vanos. Cada cinco plantas la estructura propuesta brinda una planta totalmente diáfana y sin pilares en sus 30 x 40 m2, lo que supone que un 20% del programa total de oficinas constituye un ambiente único de trabajo. Estas grandes oficinas diáfanas se han colocado en el proyecto en los espacios inmediatamente debajo de la gran estructura colgante de hormigón armado, de forma que el volumen interno de estas áreas de trabajo se incrementa con el espacio entre vigas.

La visible epopeya constructiva de la realización de esta estructura, será lo suficientemente evidente a nivel urbano, para que pueda ser percibida históricamente en forma imborrable.

Frente al concepto de edificio como acumulación de masas y formas, nuestra proposición quiere ofrecer una imagen de forma como respuesta al control energético del medio físico. El término dialéctico exterior-interior no se resuelve en una dicotomía absurda que separa rígidamente lo de dentro y lo de fuera mediante un elemental diafragma de vidrio, anulando ambos interior y exterior. Nuestra propuesta está en la línea de la definición compleja de un concepto de umbral, una zona límite de penetración de lo exterior en lo interno y de proyección —fisiológica y sicoIógica— de lo interior en lo externo. La tirante superficie vítrea que envuelve el medio interno acondicionado, se provee de una segunda envuelta o tachada sensible de un sistema fijo de elementos de parasol metálicos, que determinan en definitiva este concepto de situación de umbral o de anillo de interrogación dentro-fuera. La mujer en el umbral de su casa está tanto dentro como fuera de la misma.

La esquina como problema singular es afrontada en nuestra proposición en forma nítida: locales con doble orientación para una misma área de trabajo, locales con doble carga de acondicionamiento o de control ambiental no pueden justificarse, racionalmente hablando, y en consecuencia se replantea su problema en los justos términos funcionales. La esquina convencional obedece a una tecnología superada de ladrillo o de piedra que merece ser revisionada. Al problema del control climático que provoca la esquina, se une la acción de las cargas dinámicas (viento) que aconsejan su redondeo, como nos lo prueba lo propia experiencia del tiempo actuando sobre los viejos edificios. El falso concepto de Arquitectura industrial como Arquitectura de base estrictamente prismático-ortogonal, carece de fundamento serio. La coherencia de las nuevas formas de edificación con las formas que brinda el mundo de los objetos de nuestro tiempo, debe cumplirse con el mismo concepto de rigor histórico que siempre las ha identificado como pertenecientes a una etapa de cultura que las abarca y engloba, desde el objeto más ínfimo hasta la propia forma metropolitana. Nuestra propuesta ofrecerá un exterior nítido, pero protegido económicamente (control climático) de la incidencia perturbadora del medio físico. El exterior penetra al interior a través de esta fachada-esponja de piel sensible.


Por cierto: el edificio ya no es del Banco de Bilbao, que se está trasladando a su nueva sede en Las Tablas. Pero parece que uno de los acuerdos con el nuevo dueño es mantener durante unos años el logo del BBVA en lo alto de la torre ...