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lunes, 25 de marzo de 2013

INTEMPERIE, de JESÚS CARRASCO


INTEMPERIE es una novela magnífica, dura, impactante. He leído que podría ser una mezcla entre CORMAC McCATHY y MIGUEL DELIBES, y estoy completamente de acuerdo. En un lugar impreciso –cualquier zona de la Mancha, por ejemplo- y en un tiempo impreciso –cualquier momento del siglo pasado- un niño –sin edad precisa- se escapa de su pueblo -no sabemos cuál- y encuentra a un cabrero con el que traba una singular relación. El entorno es inhóspito (sequía, sol abrasador, aridez, falta de cobijo), y los personajes que rodean al niño y al cabrero (ninguno tiene nombre propio: el alguacil, el tullido) son violentos, depravados, egoístas. Paisajes, tiempo y personas abstractas donde el bien y el mal se van construyendo … y destruyendo.

Los que somos más de piso, de ciudad, los que no conocemos ese campo, volvemos a descubrir en INTEMPERIE una forma de vida ajena, extraña, quizá sólo leída; y no me refiero a las situaciones más extremas del relato, sino a muchos detalles que –al menos a mi- me asombran: gente recia la que ha tenido que vivir así. Y por ese mismo motivo –mi desconocimiento- he encontrado en INTEMPERIE un buen puñado de palabras desconocidas, cosa muy poco habitual (rara vez tiene uno que tirar de diccionario mientras lee una novela): allí, en el campo, también hay un vocabulario técnico.

INTEMPERIE es la primera novela que escribe JESÚS CARRASCO: un arranque brillante, sin duda. Hay que reconocer que le ha salido muy bien y, como sabemos de sobra, las cosas no salen muy bien solas: para conseguirlo hay que tener cosas que decir, y trabajar mucho. Enhorabuena.

martes, 6 de noviembre de 2012

MERIDIANO DE SANGRE, de CORMAC McCARTHY


Situémonos a mediados del siglo XIX en esa tierra de nadie que era la frontera entre Méjico y los Estados Unidos. En ese marco inhóspito y bastante brutal MERIDIANO DE SANGRE nos cuenta las peripecias de un chaval –nunca llegamos a saber su nombre, sólo es el “el chaval”- que se une a la banda del Capitán Glanton para matar indios y cobrar de los mejicanos por sus cabelleras. El grupo esta formado por personas de la peor calaña, y con ellos cabalga el Juez Holden, un tipo de un físico singular –enorme y sin un solo pelo-, con un pasado misterioso (tiene una amplia cultura, habla varios idiomas, lleva un cuaderno en el que tomas notas de botánica o de paleontología) y de una maldad de lo más refinada. Los hombres de Glanton acaban pasándose de la raya, y eso tiene un precio muy alto.

MERIDIANO DE SANGRE es una novela dura que se asoma al mal en estado bastante puro. La brutalidad, la insensibilidad, la animalización o el nulo valor de la vida están presentes a lo largo de casi todas sus páginas; vísceras, cabelleras cortadas, cabezas en picas, carroña y carroñeros, cadáveres pudriéndose en el desierto o collares de orejas son ingredientes que se despachan con abundancia en el relato.

Los personajes de MERIDIANO DE SANGRE son potentes, alguno muy potente: el Juez Holden es de esos que no se olvidan con facilidad; o el resto de la banda del Capitán Glanton, a veces gentes confusas y a veces tan definidas; o los indios, con esa imagen un tanto sui-generis, unos trogloditas vestidos de payaso –atuendos que provienen del botín de sus masacres- o completamente en cueros, unos valientes (o insensatos) tremendamente crueles.

El paisaje de MERIDIANO DE SANGRE es espectacular, otro protagonista de la novela, y un protagonista de los importantes: el gigantesco y desolado desierto; el clima con sus inclemencias (ese sol que no perdona o el frío que congela sin remedio); la vida al aire libre en sentido estricto, riguroso; y la realidad de esa vida: la suciedad, el polvo, el mal olor, la mugre, la sangre –propia y ajena- que dura días y días y días en la ropa.

El estilo de MERIDIANO DE SANGRE es el genuino de CORMAC McCARTHY, ese que ya hemos comentado en otras ocasiones: frases breves, cortantes; el dialogo dentro del propio texto, sin guionado; los tiempos verbales alterados y mezclados. Como también pasa en otras novelas de McCARTHY, a veces no resulta fácil seguir la acción, y el lector se encuentra perdido en medio del desierto; para el que quiera un consejo, diría que no debe preocuparse: a pesar de todo, hay que avanzar.

MERIDIANO DE SANGRE es, sin duda, una novela magnífica … para lectores con algo de estómago, eso sí. He leído que JAMES FRANCO está trabajando en una película basada en MERIDIANO DE SANGRE: un reto que –si llega a estrenarse- veré con auténticas ganas: será muy bestia, o no tendrá ningún interés.

martes, 30 de agosto de 2011

NO ES PAÍS PARA VIEJOS, de CORMAC McCARTHY



Me gusta CORMAC McCARTHY y ya he comentado en selecciónARTE varios libros suyos: LA CARRETERA, TODOS LOS HERMOSOS CABALLOS, EN LA FRONTERA y CIUDADES DE LA LLANURA. Hoy sólo quiero dejar constancia de que NO ES PAÍS PARA VIEJOS (NO COUNTRY FOR OLD MEN, 2005) también es una buena novela que vale la pena leer, con ese estilo sobrio y cortado tan propio de McCARTHY que a muchos nos parece acertado aunque en ocasiones resulte difícil seguir.

Como supongo que casi todos hemos visto la película de los HERMANOS COEN (a mi me pareció muy buena), todos conocemos el argumento: una historia de esas en las que un pobre hombre encuentra por casualidad un montón de dinero y se ve metido en un lío morrocotudo; una historia en la que matan hasta al apuntador, en la que hay un sheriff mayor y sensato que trata de arreglar las cosas, un malo malísimo que más que no tener escrúpulos parece no tiene ni una pizca de conciencia, y narcos a diestro y siniestro. El asesinato de Carla Jean (la mujer de Llewelyn Moss, el pobre hombre) y sobre todo su diálogo previo con el asesino son de premio.

Resulta inevitable –al menos a mi me ha pasado- que cada vez que Anton Chigurh entra en acción con su bombonita de aire comprimido, JAVIER BARDEM surja en la cabeza del lector con aquel pelo infame que le colocaron los COEN. En la novela su aspecto es mucho más anodino, y su personalidad más cruel, más brutal, y más impasible. Un personaje que no se olvida así como así.

jueves, 15 de julio de 2010

CIUDADES DE LA LLANURA, de CORMAC McCARTHY


He terminado el tercer volumen de la TRILOGÍA DE LA FRONTERA. Me ha gustado mucho, tanto como los otros dos.

Como dice la contraportada, “En este último volumen de la Trilogía de la frontera, Cormac McCarthy reúne a los protagonistas de las dos novelas anteriores, John Grady y Billy Parham. Para estos cowboys de la vieja escuela, los días pasan tranquilos en las amplias llanuras de Nuevo México domando caballos, jugando al ajedrez y visitando ocasionalmente los prostíbulos de la zona. En una de sus visitas, John Grady se enamora fatalmente de Magdalena, una frágil prostituta codiciada también por Eduardo, el dueño del local, y se embarca en una feroz lucha para salvarla. Con el escenario de fondo de las tierras fronterizas entre Estados Unidos y México, en medio de una naturaleza espléndida y despiadada, Cormac McCarthy construye una épica historia de amor en un mundo a punto de extinguirse y culmina así un «hito en la literatura americana»”

Ya he hablado mucho en selecciónARTE sobre McCARTHY, sus temas y su estilo, al comentar TODOS LOS HEMOSOS CABALLOS y EN LA FRONTERA, así que no me alargo (alguno quizá esté sonriendo ante este comentario; yo, desde luego): me limito a decir que me ha parecido que en CIUDADES DE LA LLANURA el autor enfatiza todavía más su forma de escribir, la hace más lacónica y más sobria, y por lo tanto en ocasiones el texto es aún más difícil de seguir que en los libros anteriores; y que no he entendido qué pretende decirnos McCARTHY con el epílogo.

viernes, 9 de abril de 2010

EN LA FRONTERA, de CORMAC McCARTHY


Cuando terminé de leer TODOS LOS HERMOSOS CABALLOS hice el propósito de, pasado cierto tiempo, lanzarme con EN LA FRONTERA, segundo título de la TRILOGÍA DE LA FRONTERA. He cumplido ese propósito, y hace unos días –semanas realmente- lo terminé; y de nuevo acabé decidido a leer el tercer (y último) volumen de la historia, CIUDADES DE LA LLANURA. No inmediatamente, pero lo haré ...

Lo haré porque me parece que son novelas que valen la pena. EN LA FRONTERA (THE CROSSING, 1994) no me ha llamado tanto la atención como TODOS LOS HERMOSOS CABALLOS, pero me ha gustado, sin duda. Y pienso que llama menos la atención porque todos los elementos del “estilo McCARTHY” ya son conocidos, y por lo tanto la segunda novela no resulta tan sorprendente como la primera. Pero EN LA FRONTERA está –en mi opinión- tan conseguida como TODOS LOS HERMOSOS CABALLOS.

EN LA FRONTERA cuenta tres viajes a México del joven Billy Parham. El primero en compañía de una loba; el segundo, con su hermano Boyd, en busca de unos caballos; el tercero ... no lo cuento, que después decís de destripo las novelas. El primer capítulo me parece que es, con diferencia, lo mejor del libro: la relación de Billy con la loba está conseguidísima; como pasaba en TODOS LOS HERMOSOS CABALLOS, los paisajes y el recorrido que hacen son de esos que atraen a cualquiera: la amplitud del territorio, el horizonte, los días larguísimos cabalgando, las noches al raso ... lástima que -como también pasaba en TODOS LOS HERMOSOS CABALLOS- de vez en cuando McCARTHY se complica al narrar con excesivo detalle algunos sucesos que no son fáciles de seguir, o que no se entienden –que yo no he entendido del todo- por no conocer bien de lo que habla: los cepos, las sillas de montar, cómo se ata una la loba o como se lleva. Los otros tres capítulos se leen también bien, pero cambian de tono, funcionan en otra clave: Billy cabalga mientras busca, y esa búsqueda le va llevando de un lado a otro sin mucho orden; a medida que avanza se encuentra con personajes variopintos que le van contando su particular visión de la vida, en la que la muerte y Dios siempre juegan un papel importante. Los largos discursos de algunos resultan premiosos, incluso en ocasiones pretenciosos, pero se lo perdonamos, porque –junto con el drama- en sus vidas y en su actitud suele haber una gran dosis de generosidad: comparten desde lo más elemental –comida o techo- hasta lo más intimo, la experiencia de la vida, de sus vidas, tremendas muchas veces. La última parte de la novela tiene un punto importante de surrealismo. Y los diálogos entre los hermanos, llenos de sobreentendidos, resultan siempre estupendos.

No me detengo a comentar cuestiones de estilo, porque ya dije alunas cosas al comentar TODOS LOS HERMOSOS CABALLOS, y me repetiría.

EN LA FRONTERA es otra novela de búsqueda, en la que Billy Parham -como le pasaba John Grady- mientras viaja aprende y madura, a palos casi siempre. Va descubriendo la vida, la muerte y el mundo. Un mundo duro, cruel muchas veces, pero a la vez grande y generoso. Un viaje con algo de aventura épica y heroica. Una búsqueda que no termina, y que hace que Billy –como John- siga buscando: su vida, como el mismo dice en algún momento, es el camino.

jueves, 3 de diciembre de 2009

TODOS LOS HERMOSOS CABALLOS, de CORMAC McCARTHY


Desde hace tiempo tenía interés en leer TODOS LOS HERMOSOS CABALLOS: ya antes de que LA CARRETERA cayera en mis manos había oído hablar francamente bien de la TRILOGÍA DE LA FRONTERA.

La novela de CORMAC McCARTHY cuenta, en cuatro largos capítulos, la historia de John Grady Cole y su amigo Lacey Rawlins: su huida de casa, la búsqueda de una nueva vida, un enamoramiento, un desengaño, y un retorno que en realidad es un nuevo incio, volver a salir en busca de esa otra vida. No comento con más detalle el argumento porque, aunque es más que conocido, no quiero destripar la historia. Sólo digo que los capítulos primero y tercero me parecen mucho más intensos que el segundo y el cuarto.

El estilo de McCARTHY es inconfundible, y no hace falta detenerse a explicarlo: seco, corto, lacónico y sin adorno, con diálogos incompletos que a veces cuesta un punto seguir. Con su puntuación habitual, sin guiones ni comillas. Utilizando ese efecto singular por el que las escenas son como fotos una de tras de otra, yuxtapuestas muchas veces: el desarrollo no fluye continuo sino que va a saltos, como una imagen estroboscópica; entre ellas hay vacíos y sobreentendidos que le lector debe completar, operación no siempre fácil por no evidente, y que a veces complica ligeramente la comprensión del texto. Alguna escena que pretende ser excesivamente cinematográfica no le sale a McCARTHY, se lía y tampoco se entiende del todo.

Los personajes están magistralmente construidos –todos, principales y secundarios- y eso a pesar de que McCARTHY utiliza los recursos justos: nada superfluo, nada tramposo. Uno llega a vivir con John Grady y con Lacey Rawlins, a cabalgar con ellos por amplísimos parajes, a pasar con ellos la noche al raso o a sufrir con ellos en la cárcel de Saltillo. Les aprecia primero y les coge cariño después. Pienso que el personaje de John Grady es de esos que no se olvida con facilidad.

También se pueden comentar como valores de la novela los paisajes que recorren los dos amigos, especialmente en el primer capítulo y en el cuarto: impresionantes, enormes, secos, polvorientos. Y, lógicamente, el protagonismo evidente que tienen los caballos a lo largo de todo el libro.

Supongo que en la lectura del texto original –o en cualquier otra lengua que no sea la nuestra- pesarán mucho las abundantes y no siempre evidentes o fácilmente comprensible expresiones en español intercaladas en el inglés. Lo que para nosotros no es más que una cursiva que no interrumpe el ritmo de lectura, para cualquiera que no maneje bien el español será motivo de ralentizar el paso, seguramente tener que acudir a una cita al pie, y desde luego de situarse en México.

De todas maneras, quizá lo que más me ha sorprendido es ver que en 1949 –que es cuando sucede la acción- todavía exista una Norteamérica de vaqueros, caballos y rifles. Mis imaginados Estados Unidos de principio y mitad de siglo XX son los Estados Unidos de los locos años veinte, los del carck de 29, los Estados Unidos de SCOTT FITZGERALD y del Gran Gatsby: mansiones, fiestas, coches, petróleo, construcción de grandes rascacielos. También los de Steinbeck y los pobres; o los de WILLIAM SAROYAN y los inmigrantes; o los de las dos guerras mundiales ... Pero desde luego no los Estados Unidos de vaqueros con sus caballos y sus sombreros; a estos les tenía aparcados en el oeste de finales del XIX. Y resulta que de eso nada. Supongo que se trata de falta de conocimiento por mi parte, pero desde luego me ha chocado, y me ha resultado interesante. Me ha ayudado a entender esto un poco mejor ver algunas escenas de la película que protagonizan MATT DAMON y nuestra PE; aunque recuerdo que no tuvo buena crítica, lo que he visto parece que refleja bien la historia y ayuda a colocar la acción en el escenario en que se desarrolla, que combina lo más rural/campero con las avionetas y los coches de lujo. Lo que debe ser casi imposible es transmitir el ambiente del libro ...

jueves, 16 de octubre de 2008

LA CARRETERA, de CORMAC McCARTHY


Acabo de terminar de leer LA CARRETERA, que se ha colado por delante de otras novelas que tengo en lista de espera. La verdad, no se qué decir. O más bien tengo que decir que me ha gustado, y además, bastante. Pero intento descubrir porqué, y me quedo un poco desconcertado.

LA CARRETERA cuenta la historia de un padre y su hijo (nunca sabremos sus nombres) que avanzan por una carretera hacia el sur buscando la costa, en medio de un paisaje desolado, quemado, oscuro y constantemente lluvioso: algo ha pasado en la tierra, no se nos explica qué, que la ha machacado. Van ocultándose constantemente del resto de los hombres: la situación desesperante de carencias –siempre falta calor, comida y agua- parece que les ha convertido a todos en auténticos depredadores para los demás.

En LA CARRETERA el ambiente es opresivo y en ocasiones truculento; a veces no se entiende bien y el lector debe suplir vacíos; tiene una trama repetitiva y más o menos previsible, que podría estirarse hasta el infinito; acaba cuando quiere el autor, sin necesidad interna, o al menos sin otra necesidad que la de no seguir repitiendo situaciones cada vez más similares; las casualidades que sacan adelante a los protagonistas no son del todo creíbles en el entorno en que se mueven: ¿porqué, cuando están al borde de la desesperación, encuentran lo que necesitan sin que nadie antes que ellos lo haya encontrado? Se supone que hay muchos en su misma situación mejor organizados que también están buscando. ¿Porqué todos los que se van encontrando a lo largo de la carretera son o parecen malos, y justo al final, cuando es absolutamente imprescindible, aparece un personaje realmente bueno?
Todos parecen motivos que lastrarían LA CARRETERA, pero el efecto que McCARTHY consigue –o el que ha conseguido en mi- es el contrario: acabo con la sensación de haber leído un buen libro, una novela por encima de la media. Quizá sea lo humano que resultan los dos personajes protagonistas; quizá la candidez, sabiduría y bondad del niño (no me hecho una idea clara de su edad); quizá el cariño que su padre le tiene; tal vez esa forma de contar tan real donde las amenazas muchas veces no son más que pensadas, y –como en la realidad- acaban en nada, en simples aprensiones; puede que sean esos diálogos tan bien construidos; seguro que ha ayudado el estilo sencillo y limpio, sin más adorno que la precisión del lenguaje, de frases cortadas y párrafos breves; incluso puede que el carrito de supermercado, casi un tercer protagonista, ayude ... No se qué ha sido, pero esta lectura ha valido la pena.