INTEMPERIE es una novela magnífica, dura, impactante. He leído que podría ser una mezcla entre CORMAC McCATHY y MIGUEL DELIBES, y estoy completamente de acuerdo. En un lugar impreciso –cualquier zona de la Mancha, por ejemplo- y en un tiempo impreciso –cualquier momento del siglo pasado- un niño –sin edad precisa- se escapa de su pueblo -no sabemos cuál- y encuentra a un cabrero con el que traba una singular relación. El entorno es inhóspito (sequía, sol abrasador, aridez, falta de cobijo), y los personajes que rodean al niño y al cabrero (ninguno tiene nombre propio: el alguacil, el tullido) son violentos, depravados, egoístas. Paisajes, tiempo y personas abstractas donde el bien y el mal se van construyendo … y destruyendo.
Los que somos más de piso, de ciudad, los que no conocemos ese campo, volvemos a descubrir en INTEMPERIE una forma de vida ajena, extraña, quizá sólo leída; y no me refiero a las situaciones más extremas del relato, sino a muchos detalles que –al menos a mi- me asombran: gente recia la que ha tenido que vivir así. Y por ese mismo motivo –mi desconocimiento- he encontrado en INTEMPERIE un buen puñado de palabras desconocidas, cosa muy poco habitual (rara vez tiene uno que tirar de diccionario mientras lee una novela): allí, en el campo, también hay un vocabulario técnico.
INTEMPERIE es la primera novela que escribe JESÚS CARRASCO: un arranque brillante, sin duda. Hay que reconocer que le ha salido muy bien y, como sabemos de sobra, las cosas no salen muy bien solas: para conseguirlo hay que tener cosas que decir, y trabajar mucho. Enhorabuena.







