jueves, 4 de octubre de 2012

AIRE DE DYLAN, de ENRIQUE VILA-MATAS

Me resulta complicado resumir en pocas líneas AIRE DE DYLAN, y no os quiero ni contar lo difícil que es dar una opinión mínimamente razonada.

Novela singular tirando a singularísima, AIRE DE DYLAN cuenta cómo una pareja infraleve (esto de infraleve es en gran medida el hilo conductor de todo: ligerísima, más allá del peso, sin peso) de … ¿posmodernos?, Vilnius –llamado little Dylan por su enorme parecido con el cantante- y Débora –una mujer tipo Scarlett Johansson- tratan de aclarar el … ¿asesinato? de Lancastre, padre de Vilnius y amante (hasta su muerte) de la mismísima Débora. El argumento es mucho más complejo que esto que acabo de contar, y a la vez bastante infraleve. En cualquier caso muy poco resumible: insisto, me veo incapaz de hacerlo, y para dar una idea atinada de AIRE DE DYLAN tendría que contar la novela paso a paso. Quizá esto puede dar una pista: casi al final del texto, el narrador -un escritor de la quinta de Lancastre, que conoce a Vilnius en un congreso literario sobre el fracaso, forma pandilla con él y Débora, y al que acaban pidiendo que escriba unas falsas memorias del propio Lancastre- dice que el libro que debe escribir es la historia de cómo un duelo puede ir engendrando una nueva familia a un difunto; la historia, además, de unos jóvenes poéticos y enfermos, redomados Oblomovs, perdidos en el vacío cultural de su tierra y con tendencia a ser, hasta límites insospechados, haraganes y reacios al esfuerzo; una historia de duelo y abismo que, cuando se publicara, seguramente diría mucho más sobre Lancastre que sus propias memorias abreviadas y con el tiempo se leería como su verdadera autobiografía, porque se vería que el alma moderna, el aire de Dylan, la esencia de nuestra época, no podía quedar mejor retratada en ella.

Bien, pues eso es precisamente AIRE DE DYLAN. Una historia de duelo que habla de literatura, de cine, de Barcelona, del teatro, de creatividad, de arte, de esfuerzo ... Entiendo que todo lo que digo es tremendamente críptico, y que resulta imposible hacerse una idea de AIRE DE DYLAN. Lo siento, pero es una novela tan singular que esto es lo que puedo poner por escrito.

¿Recomendaría AIRE DE DYLAN? Yo lo he leído con gusto e interés hasta el final, aunque reconozco que, a medida que uno avanza, el texto y las ideas son demasiado repetitivas, el fino humor que se descubre al inicio deja enseguida de sorprender, y todo se hace un poco pesado.