viernes, 27 de junio de 2008

LA PEQUEÑA CRÓNICA DE ANNA MAGDALENA BACH


Acabo de terminar de leer LA PEQUEÑA CRÓNICA DE ANNA MAGDALENA BACH, un libro que me recomendó alguien del que me fío en temas literarios y que sabe de música mucho –muchísimo- más que yo.

En LA PEQUEÑA CRÓNICA, la soprano ANNA MAGDALENA WILCKEN, segunda mujer de JOHANN SEBASTIAN BACH narra la vida de su familia, centrada lógicamente en su marido. Se trata de un relato intimista y doméstico (pequeño, como dice el título) escrito por una mujer que no sólo quiere a su marido sino que le tiene auténtica devoción, y que además es completamente consciente de estar compartiendo su vida con un genio (digo lo de la devoción porque como se verá enseguida, a veces el cariño es tal que filtra la realidad, la suaviza, justifica todo, llegando en ocasiones casi a contradecirse).

Es libro, estructurado en pocos capítulos, arranca cuando BACH ya está muerto y GASPAR BURGHOLT, discípulo favorito del músico, sugiere a ANNA MAGDALENA que deje por escrito sus recuerdos para que no se pierdan. Así, poniendo en boca de otros lo que ella no ha vivido y en la suya propia el resto, va poco a poco relatando de manera sencilla la vida de BACH en Eisenach, Ohrdruf, Lüneburg, Weimar, Köthen y Leipzig: su nacimiento en 1685 en el seno de una familia de músicos; la muerte de su padre y la vida con su hermano; su primer matrimonio con su prima MARÍA BARBARA BACH; el segundo con ANNA MAGDALENA; el traslado a Leipzig; sus dificultades con el Consejo de la Escuela de Santo Tomás; el crecimiento de la familia y la pérdida de varios hijos; sus métodos didácticos; su éxito; su muerte a última hora de la tarde del martes 28 de julio de 1750.

ANNA MAGDALENA presenta a BACH con un carácter tenaz (37), caprichoso (37), rígido (38), obstinado (38), que estallaba con facilidad (99), testarudo y colérico a la hora de defender sus derechos (129); y a la vez auténticamente humilde –ejemplar el reto de MARCHAN- (37, 45), agradecido (45), ordenado (57), familiar y doméstico (51, 67), alegre y chistoso (66), sensible y tierno como el clavicordio, su instrumento preferido (97), hospitalario (139), económico y ahorrador (142), dispuesto a aprender de todos (173).

El eje principal de la vida de BACH, junto con la música, es la religión. Era el hombre más religiosos que ANNA MAGDALENA había conocido en su vida (55). La religiosidad de BACH es intensísima: LUTERO había producido en él, desde su infancia, una profunda impresión (26), y poco a poco había ido adquiriendo todas sus obras (91). Dios había impreso en su alma la vocación de músico y había hecho de él lo que era: un músico religioso (33). En cuanto a sus lecturas, le interesaban sobre todo los libros de teología(35). Consideraba que los acontecimiento ordinarios de la vida son lecciones que Dios da a los hombres (44). Escribió toda su música bajo la advocación “In Nomine Jesu” (64) y al final de sus primeras partituras escribió siempre “Soli Deo Gloria” (65). Debía deprimirle ver que todos demostraran más interés por la ópera que por la música religiosa (90)

La música que BACH compone es una música más propia para Dios que para reyes (39), que no se puede escribir en un entorno cualquiera, requiere de una situación adecuada, de paz (43). BACH compone todo tipo de música, pero la música sagrada es lo principal para él, expresión adecuada de una personalidad profundamente religiosa (52), aunque algunas zarabandas expresaban muy bien su espíritu (60).La música más noble de BACH se la inspiró siempre la idea de la muerte (48). Su fecundidad musical era como un árbol frutal: si se perdía una composición, no le daba importancia, “escribiré otra” (64). Componía como si Dios mismo le dictase (88), y el cielo será un poco menos cielo si allí no se puede escuchar la música de BACH (46). Mucha de la música que escribió BACH no se oyó más que una vez (122). La música que BACH compone lleva a la gente a ser mejor (144)

En cuanto a su trabajo, BACH se nos presenta como el que sabe que su genio se hace eficaz sólo si trabaja con esfuerzo, aprovechando el tiempo que ve como un don de Dios (34).

ANNA MAGDALENA en una mujer profundamente enamorada de BACH (29), a quien nunca se acostumbró (145) consciente de que vive con un genio y que no merece alegría de compartir su vida con él (58), asombrada y como un sueño por su suerte (59). Dedicada al 100% a su familia (102), sabe hacerse fuerte junto a su marido ante la pérdida siete de los trece hijos que tienen (127). Tiene la visión profética necesaria para advertir el valor de la obra de BACH y su peso futuro, su eternidad, aunque cuando escribe son sus hijos Friedemann y Manuel quienes parecen más geniales que su padre (89, 156). Desde que se queda viuda, ANNA MAGDALENA no puede oír un órgano: prefiere leer la música, y recordar (163).

Después de todo lo dicho sólo queda recordar que he jugado a lo mismo que la autora del libro: como la novela, toda mi reseña es una ficción: porque el texto no fue escrito por la segunda mujer de BACH, a pesar del empeño por no desvelarlo en las ediciones españolas. Lo escribió la inglesa ESTHER MAYNEL, profesora de música, en 1925. Se trata, pues de una novela histórica, y como tal –basada en hechos reales, y parece que con una gran comprensión del protagonista y de su obra- dibuja al BACH que le interesa, cargando la mano en lo que quiere resaltar y pasando de puntillas sobre aquello que prefiere olvidar. De todo lo dicho arriba, pues, vaya usted a saber dónde están engañándonos y dónde no, dónde acierta la autora y dónde se equivoca.

Hay que reconocer, en cualquier caso, que el personaje de ANNA MAGDALENA le sale redondo a MEYNELL, y el BACH que presenta es perfectamente posible: a algunos conocedores del secreto todo lo que escribe les puede parecer una enorme cursilada, empalagosa; pero para los más leer esta novela es, sin duda, una experiencia interesante y despierta de nuevo el apetito de “volver a SEBASTIAN”, de escuchar otra vez su música.

LA PEQUEÑA CRÓNICA DE ANNA MAGDALENA BACH. Editorial JUEVNTUD, Colección Libros de Bolsillo Z, nº 275 (los números señalados entre paréntesis remiten a las páginas correspondientes de esta edición).