lunes, 28 de julio de 2008

EL JUEGO DEL ÁNGEL, de CARLOS RUIZ FAFÓN


He terminado de leer EL JUEGO DEL ÁNGEL. Me ha parecido flojo: no me esperaba mucho, y efectivamente he encontrado poco.

En su momento leí LA SOMBRA DEL VIENTO, y me gustó: sin ser la mejor novela del año, la recuerdo suficientemente bien desarrollada, con un ritmo ágil y bien dosificado, con una historia simplona pero de las que enganchan, personajes bien construidos, entretenida y por momentos divertida. En EL JUEGO DEL ÁNGEL parece que el autor, en un intento de repetir la misma fórmula, ha perdido lo bueno de su anterior trabajo y ha abundado en lo malo. La novela tiene aciertos, pero no compensan sus errores.

RUIZ ZAFÓN no es la gran promesa de la narrativa española, pero reconozcamos que EL JUEGO DEL ÁNGEL está bien escrito: se lee bien, porque el misterio y el suspense animan –casi empujan- a no parar; los diálogos son buenos, especialmente ingeniosos cuando hablan David Martín e Isabella; algunas comparaciones de las muchas que hay en el libro resultan acertadas y divertidas; la presencia constante de Barcelona –un personaje más del libro- está francamente bien conseguida; además, las novelas sobre novelistas suelen tener cierto punto de interés, si además son “negras”, ya no te digo.

Pero también es verdad que el resultado general es un libro muy desigual en su desarrollo, compuesto de partes que se conectan por los pelos (la pirueta del epílogo no consigue redondear nada); con muchos géneros que se suceden sin demasiado orden; con un ritmo narrativo interrumpido por conversaciones largas y aburridas; con una trama que ni se sostiene ni se cierra ni se entiende: la fantasía admite y justifica muchas volteretas –todas- pero dentro de unas reglas de juego que se marcan previamente. No vale, en aras de la fantasía, hacer lo que al autor le de gana sin dar más explicaciones.

No tiene, tampoco, perdón de Dios (y nunca mejor dicho), el discurso sobre las religiones: aburrido, simplón y simplificador. Uno se pregunta para qué ese pedaleo tan pedante, y mientras va leyendo lo aguanta suponiendo que será la clave del argumento. Pero no: de repente pierde toda importancia, se queda en nada y a otra cosa mariposa. No se sabe si es un recurso –otro más- para tocar las teclas que pretenden hacer de EL JUEGO DEL ÁNGEL un libro de moda, con los ingredientes que la gente quiere/espera oír y aseguran el éxito comercial, o un intento del autor de dárselas de pensador. Un lastre en cualquier caso.

Después de todo lo dicho, uno consulta las listas de libros más vendidos en España y comprueba que EL JUEGO DEL ÁNGEL lleva semanas encabezándolas: quizá haya algo en la última obra de RUIZ ZAFÓN que no he sabido ver. El tiempo lo dirá ...