martes, 31 de mayo de 2011

CABECERA DE MAYO 2011: UN PAPEL PINTADO de WILLIAM MORRIS


Durante el mes de mayo de 2011 la cabecera de selecciónARTE ha sido un diseño de WILLIAM MORRIS & Co: PIMPERNEL (PIMPINELA). Papel Pintado sobre papel continuo, con estampado a mano por bloques, realizado en Inglaterra en 1876 (fecha de registro). WILLIAM MORRIS también fue cabecera de selecciónARTE en el mes de octubre de 2009.

Me llevé una grata sorpresa al encontrar un rollo de papel PIMPERNEL en mi visita del pasado mes de abril al MUSEO NACIONAL DE ARTES DECORATIVAS, donde se podía ver en una de las exposiciones temporales. Entonces ya tenía seleccionada la imagen, que inicialmente estaba destinada para el mes de abril pero cedió su puesto al INSTITUTO DEL MUNDO ÁRABE de París. El original tenía exactamente el mismo diseño, pero los colores no corresponden con los de la cabecera: lo tonos verdes eran mucho más suaves, más pastel, y las flores que en selecciónARTE se ven malva intenso en la pieza del museo eran de un ocre desvaído que apenas resaltaba … tengo una fotografía del papel, pero la calidad es pésima (las condiciones de luz tampoco eran de lujo):



miércoles, 25 de mayo de 2011

LA CAPILLA DEL CEMENTERIO DE LA ALMUDENA de MADRID, de FRANCISCO GARCÍA NAVA, ARQUITECTO

Cuando hace unos meses terminaba la serie que selecciónARTE dedicó a la GRAN VÍA de MADRID con el comentario de la IGLESIA DE LA BUENA DICHA, ya anunciaba una posible entrada sobre la CAPILLA DEL CEMENTERIO DE LA ALMUDENA: los dos templos son del mismo arquitecto, FRANCISCO GARCÍA NAVA (que también se encargó, por cierto, de restaurar la IGLESIA DE SAN MARCOS tras el incendio de 1925).

El proyecto general del Cementerio -la NECRÓPOLIS DEL ESTE- es obra de FERNANDO ARBÓS y JOSÉ URIOSTE, que en 1877 ganaron el concurso convocado por el Ayuntamiento que presidía JOSÉ ABASCAL. En 1905 FRANCISCO GARCÍA NAVA, arquitecto municipal, pasa a ser el encargado del conjunto y es entonces cuando proyecta y construye la Capilla (también es suyo todo el pórtico de acceso). El cementerio se concluye en 1925.





Existían algunas ideas de ARBÓS y URIOSTE para la Capilla del Cementerio, con un aire marcadamente neobizantino: nos la podemos imaginar acabada –más o menos- si recordamos que FERNANDO ARBÓS es el autor de la IGLESIA DE SAN MANUEL Y SAN BENITO de la calle de Alcalá de Madrid, junto al Parque del Retiro, y del PANTEÓN DE HOMBRES ILUSTRES junto a la Basílica de Atocha (quizá también hablemos de estos edificios en otra ocasión).


FRANCISCO GARCÍA NAVA realiza un nuevo proyecto: concibe un templo con planta de cruz griega, retomando así el concepto que ARBÓS y URIOSTE habían utilizado para la planta general de la necrópolis. La capilla tiene una altura notable en relación con su superficie en planta, altura que dota al conjunto cierta verticalidad. Esa verticalidad resulta enfatizada por la cúpula de sección parabólica y sobre todo por la torre del reloj con su puntiagudo remate final. Por fin, la situación predominante de la Capilla, en alto respecto al acceso principal al cementerio y en su mismo eje, refuerza aún más esa impresión mientras el visitante realiza (a pie: los vehículos siguen otro camino) la aproximación al templo. En cualquier caso, la CAPILLA construida no consigue la ligereza ni esbeltez de la imagen del proyecto: resulta pesada, entre otros motivos por la integración de las capillas de las esquinas (mucho más autónomas en el proyecto), y los gruesos contrafuertes que finalmente soportan la cúpula.






Si GARCÍA NAVA resolvía el proyecto de la IGLESIA DE LA BUENA DICHA con una mezcolanza notable de historicismos con algunos toques modernistas, en LA ALMUDENA se refleja con mucha más claridad el modernismo del autor. No cabe duda de que el arquitecto también recurre a los historicismos en la CAPILLA DEL CEMENTERIO –basta con ver los grandes arcos de herradura polilobulados de las fachadas, o los dibujos del ladrillo- pero el conjunto responde a esa libertad de diseño modernista que pretende un arte total con la integración de todas las disciplinas artísticas en el proyecto arquitectónico. Lo descubrimos en multitud de detalles: los abundantes juegos de curvas más o menos complicados; la riqueza de la decoración escultórica, que no es algo postizo o posterior al proyecto, sino que forma verdaderamente parte de él; las vidrieras; la decoración vegetal; los trabajos de forja de las marquesinas. Incluso en alguna fotografía de época –la portada del periódico ABC del domingo 27 de octubre de 1927- parece que la cúpula y todo lo que ahora vemos verde en la cubierta estaba acabado en cerámica, tan del gusto modernista. Además, en el conjunto es fácil descubrir relaciones con otros movimientos de principios del XX: la SECESSION vienesa o el expresionismo de los Países Bajos, por ejemplo. Es lógico que así sea, teniendo en cuenta que todos responden a unos planteamientos teóricos similares: las ideas se parecen, los resultados formales se diferencian y se ajustan al lugar y a su historia.






Vale la pena fijarse en esos detalles escultóricos de las fachadas recién citados: las gárgolas con forma de murciélago (o de dragona: he comprobado que depende de quien las mire), la vegetación grabada en la piedra, las flores que rematan las peraltadísimas cupulitas de las torretas, los halcones posados en la torre del reloj, o el ángel que sentado en lo alto de la cúpula central espera -trompeta en mano para despertarnos a todos- el día del juicio final (en algún sitio he leído que para algunos madrileños es conocido como Fausto: vaya usted a saber el motivo).

Sin pretender comparar un arquitecto con otro (Madrid sale perdiendo frente a Cataluña), creo que cuando vemos la CAPILLA DEL CEMENTERIO DE LA ALMUDENA de FRANCISCO GARCÍA NAVA recordamos –al menos ligeramente- a ANTONIO GAUDÍ: aunque tengan poco que ver, me viene a la cabeza de manera especial el dibujo de la Capilla GÜELL (mucho más rico el proyecto de GAUDÍ, sin duda).






El interior de la Capilla presenta un espacio centralizado interesante, con sus arcos parabólicos repetidos y la cúpula calada. Pero la sencillez decorativa, casi pobreza, acaba ofreciendo un aspecto del conjunto bastante anodino. Además, un repaso de los de mantenimiento no le vendría nada mal. No me parece que ayude el motivo del frontal (esa cruz retroiluminada con palmas que la arropan), ni los elementos litúrgicos no fijos (el altar y el ambón los podríamos salvar haciendo un esfuerzo, pero el resto …), ni tanta planta (¡menudas jardineras!), ni la iluminación (¡esos globos!). Esta simpleza llama la atención comparada con la riqueza decorativa de la IGLESIA DE LA BUENA DICHA, pero sospecho que todo lo que vemos hoy no es original y por lo tanto no podemos valorar el trabajo de GARCÍA NAVA. Sí vale la pena, en cambio, fijarse en las vidrieras, tan modernistas.

martes, 17 de mayo de 2011

MUSEO NACIONAL COLEGIO DE SAN GREGORIO, en VALLADOLID

Desde hace mucho tiempo tenía enormes ganas de visitar este museo. Más de una vez lo había intentado, y por motivos diversos nunca lo había conseguido. Por eso, cuando hace un par de semanas me invitaron a comer a un pueblín muy próximo a Valladolid (agradabilísima comida, por cierto, que desde aquí agradezco a los anfitriones), vi que era la ocasión: el día de la comida salimos tempranito de Madrid, y llegamos con tiempo –no mucho, pero suficiente- para visitar el antiguo Museo Nacional de Escultura, hoy MUSEO NACIONAL COLEGIO DE SAN GREGORIO.

Una auténtica joya, un tesorazo. Es verdad que iba con muchas ganas, muy muy bien dispuesto, pero no es sólo mi buena predisposición: hay que reconocer que lo que uno se encuentra en Valladolid es magnífico. La colección es muy buena, la forma de exponerla es muy buena, la sede es muy buena, la reforma de la sede es muy buena. Todo me gustó.

La escultura en madera policromada (no todo lo que hay en el Museo es talla policromada, pero sí lo son la gran mayoría de las piezas) siempre me ha parecido que tiene una fuerza enorme, y permite acabar las obras con infinidad de matices que la piedra o el metal no siempre admiten. Las imágenes devocionales, además, buscan conmover al espectador. La mezcla entre la capacidad plástica de la madera policromada y la exaltación del sentimiento resulta muchas veces sobrecogedora. Cuando en un mismo lugar se reúnen piezas maestras, el resultado es impactante. Si, demás, las piezas se exponen de tal manera que se puede ver cada detalle, el resultado es deslumbrante (es verdad que hay que saber ver las piezas: como en el Museo las vemos en posiciones y desde ángulos que no son los previstos por el artista, en ocasiones podemos suponer deformidades o faltas de proporción donde realmente lo que hay es habilidad, escala adecuada al lugar, punto de vista correcto, etc.; pero esto ya lo sabemos, y el propio Museo nos avisa). Y si encima se ha encontrado el punto de equilibrio para enseñar todo lo importante sin atiborrar las salas y tampoco empachar al visitante, miel sobre hojuelas.
No sabría con qué quedarme; o mejor, me quedaría con todo lo que vi. La PIEDAD que uno encuentra en la primera sala; cada una de las piezas del RETABLO DE SAN BENITO EL REAL de ALONSO BERRUGUETE, o la SILLERÍA de ese mismo convento obra de ANDRÉS DE NÁJERA; el SANTO ENTIERRO de JUAN DE JUNI; el BAUTISMO DE CRISTO o EL PASO DE LA SEXTA ANGUSTIA, de GREGORIO FERNÁNDEZ; SAN PEDRO DE ALCÁNTARA, de PEDRO DE MENA … Podría ir anotando una detrás de otra todas las piezas, porque en todas encontré algo, me paré delante de cada una.

El Museo tiene dos sedes muy próximas, y una tercera que deben estar rehabilitando. Casi todas las piezas están en un edificio de enorme interés histórico, el COLEGIO DE SAN GREGORIO: fundado por FRAY ALONSO DE BURGOS a finales del siglo XV (la fundación fue aprobada en 1487 por el Papa Inocencio VIII) estaba concebido como centro de formación teológica de los Dominicos. No se sabe con certeza quién es el autor del proyecto, aunque algunos apuntan a JUAN GUAS y a GIL DE SILOÉ. Como tantos de estos edificios, con la desamortización del XIX acabó siendo propiedad del estado, y desde ese momento tuvo varios usos: fue cuartel, cárcel, oficinas, y por fin en 1933 se traslada aquí el Museo Nacional de Escultura, que desde 1842 estaba en el Colegio de Santa Cruz. En 1884 había sido declarado Monumento Nacional.

El edificio ha sido rehabilitado recientemente por FUENSANTA NIETO Y ENRIQUE SOBEJANO, interesantísimo equipo de arquitectos que en esta obra consigue un efecto magistral: si te fijas en la rehabilitación no hay más que motivos de aplauso; y si no te fijas, las cosas están tan bien hechas que la arquitectura no distrae para nada de la escultura. Cada vez es más habitual que en los museos el continente quite protagonismo al contenido: aquí el continente acoge y acompaña al contenido, le da el marco necesario, un marco de altísima calidad que sabe arropar con discreción y eficacia a un contenido también de altísima calidad. Gran parte de las estancias tienen unos artesonados estupendos; unos son originales, y otros los han traído de otros edificios, pero eso es lo de menos: al entrar en muchas salas uno casi no sabe dónde mirar, si al techo o a las paredes (ganan las paredes, al menos en mi caso). Los materiales son acertadísimos: hormigón blanco, piedra caliza clara, un revoco muy neutro y madera, mucha madera. Por esta obra NIETO y SOBERANO obtuvieron en 2007, año de conclusión de las obras, el Premio Nacional de Restauración y Conservación de Bienes Culturales. Quizá la única pega que le vi es la dificultad en seguir el recorrido de la visita: la estructura –respetada- del edificio original, y la sutileza de la señalética –elegante y por eso discreta- hacen que el visitante a veces no sepa hacia dónde tiene que avanzar, o puede que incluso se llegue a olvidar alguna sala; yo, sin ir más lejos, no me asomé a las de planta baja que se dedican a pasos procesionales: sólo al repasar el folleto, ya en Madrid, me di cuenta de mi despiste.

La otra sede es el PALACIO DE VILLENA, un edificio más discreto. Alberga un divertido Belén Napolitano, y exposiciones temporales, que no vimos, esa es la verdad. La tercera sede (la CASA DEL SOL y la IGLESIA DE SAN BENITO EL VIEJO) me pareció entender que aún no está disponible.

En fin, leyendo esta entrada cualquiera diría que la Oficina de Turismo de Valladolid me ha pagado por escribirla: no es así. Sencillamente volví entusiasmado, y escribí con ese mismo entusiasmo; al releer la entrada antes de publicarla, he preferido no moderar el entusiasmo. Para el que quiera saber más y ver más, aquí puede enlazar con la página del MUSEO NACIONAL COLEGIO DE SAN GREGORIO.

Ahora no me va a quedar más remedio que volver a Valladolid: para ver SAN GREGORIO otra vez, con tiempo por delante, y para ver el resto de la ciudad, que seguro que tiene más tesoros (el PATIO HERRERIANO está en mi punto de mira …).

lunes, 9 de mayo de 2011

AUTORRETRATO CON RADIADOR, de CHRISTIAN BOBIN




Encontré este libro –librito sería más ajustado: 140 páginas poco más grandes que una octavilla- en la biblioteca de un amigo. La portada ya me llamó la atención, lo ojeé, y lo pedí prestado.

AUTORRETRATO CON RADIADOR (AUTOPORTRAIT AU RADIATEUR, 1997) es una obra singular, nada fácil de etiquetar. Aunque el protagonista nos dice que “No estoy escribiendo un diario sino una novela. Sus personajes principales son la luz, el dolor, una bizna de hierba, la dicha y unos cuantos paquetes de tabaco negro”, el texto sí es propiamente un diario, con entradas a lo largo de casi un año. El autor ha perdido recientemente a su esposa y, dirigiéndose a ella, va anotando ideas, sugerencias, máximas, recomendaciones … incluso oraciones: toda una filosofía de la vida.

AUTORRETRATO CON RADIADOR trata de lo ordinario, de descubrir la alegría en las mil pequeñeces que la vida nos va poniendo al paso, de ver lo bueno que hay en lo menudo. Trata de la dicha, de la plenitud, de la felicidad, de la suerte de vivir, de la capacidad de asombro, de evitar el acostumbramiento. Trata de la luz, del dolor, de las flores. A base de pocos y de descubrir el potencial de lo corriente, CHRISTIAN BOBIN levanta un autentico monumento.

AUTORRETRATO CON RADIADOR está estupendamente escrito, con un tono poético magistral, sencillo, ni ampuloso ni rebuscado, como corresponde a la manera con la que el autor ve la vida, a las personas y a las cosas (él mismo es esa brizna de hierba que nombra entre los personajes de su novela).

He de reconocer que el arranque de AUTORRETRATO CON RADIADOR me deslumbró. Después, a medida que he ido leyendo, he rebajado un poco mi valoración, pero indudablemente se trata de una obra conseguida, llena de intuiciones sugerentes y alguna sobresaliente. No conocía a CHRISTIAN BOBIN ni a ÁRDORA EDICIONES, pero estoy investigando algo más de uno y de la otra: me ha parecido que tienen fondo e interés.

martes, 3 de mayo de 2011

OTRA VEZ CARABANCHEL: UNA APOTEOSIS DE LA CHAPA METÁLICA


Cuando hace meses escribí un comentario sobre el edificio de DOSMASUNOARQUITECTOS en el Ensanche de Carabanchel, señalé que junto a él había otro –todavía en obras- que podría tener interés, y que volvería a verlo. Estuve hace un par de semanas, cámara en mano, y di una vuelta por la zona. Varios edificios me llamaron la atención: no todos me parecen de la misma calidad, pero todos son singulares y –cada uno a su manera- interesantes. Dedico esta entrada a hablar (o mejor, enseñar, porque apenas voy a decir dos palabras de cada uno y mostrar algunas fotografías del exterior) de los edificios de chapa: todos tienen en común el uso de la chapa metálica de forma significativa. Más adelante quizá hablemos de los edificios de ladrillo.

Antes de pasar a las imágenes, dos consideraciones generales:

Por un lado, llama la atención la utilización del color (también hemos hablado alguna vez en selecciónARTE del color en la arquitectura), y convendría hacer una valoración de su uso: no todo vale. Chapas plegadas de colores, paneles de aluminio de colores, vidrios impresos en colores … hay de todo. Unas veces el color es una llamada de atención que enfatiza un punto singular de la construcción o de la composición; otras, un refuerzo de la idea general del proyecto; otras parece sin más la búsqueda de una imagen singular; a veces los motivos se mezclan, y otras esos motivos no se encuentran. Qué complejo es utilizar el color de forma masiva, y qué difícil acertar si el uso es indiscriminado, el color por el color.

Por otro lado, pude comprobar algo que ya señalé al hablar del edificio BAMBÚ de FOREIGN OFFICE ARCHITECTURE: las dificultades de mantenimiento. Qué difícil es mantener un edifico de bambú, y qué dificilísimo es mantener un edificio de chapa metálica. Especialmente en este segundo caso, los churretones de óxido y las faltas de pintura dan una imagen mala, que con el paso del tiempo -si no se pone remedio- acabará siendo lamentable.




Pasando ya en los edificios que vi, el que en su día me llamó la atención en la Avenida de la Peseta es obra de ACM ARQUITECTOS (ATXU AMANN+ANDRÉS CÁNOVAS+ NICOLÁS MARURI): una colección de contenedores de colores superpuestos, como si estuviéramos en el puerto de Rotterdam, que dejan entre ellos huecos-terraza y en conjunto forman una manzana cerrada que deja una amplia zona ajardinada (y poco cuidad, todo sea dicho) en el centro. El concepto general me recordó al EDIFICIO CELOSÍA de MVRDV en Sanchinarro. Cuando lo vi por primera vez era todavía monocromo -las cajas estaban simplemente enfoscadas, aún sin forrar con chapas de colores- y me pareció interesante; ahora la imagen es potente, pero quizá me quedo con la el edificio sin acabar. [+fotografías]



En los números 95 al 99 de la Avenida de la Peseta COCO ARQUITECTOS (JORGE MARTÍNEZ+LAURA SÁNCHEZ) ha construido 168 viviendas. En este caso el proyecto no hace apenas uso del color –chapa plegada al exterior, enfoscado blanco en el gran patio interior, y chapa negra en los puntos de apoyo del edificio (los portales)- y el efecto es sereno, afortunado. La singularidad y potencia del edifico se encomienda a las cajas de chapa perforada (parecen balcones cerrados, o miradores abiertos, o trasteros, o zonas de almacén), que dan al conjunto una imagen conseguida. Vale la pena señalar cómo el edificio se ajusta al desnivel de las calles: los grandes paños principales de las fachada, esos de chapa plegada, se ajustan a la geografía, y van subiendo y bajando en paralelo a las acera: inteligente.
[+fotografías]




En el número 27 de la Avenida del Euro encontré un edificio de CV ARQUITECTOS (CONRADO CAPILLA+JOSÉ V. VALLEJO): dos cuerpos separados por un patio central, cubierto y lleno de circulaciones: la fachada exterior de uno de los cuerpos (la orientada al norte) está completamente acabada con vidrio impreso –en colores: discretos pero colores- y en cambio la otra (la sur) todo es celosía de chapa deployé.
[+fotografías]




El número 4 de la calle del Cincuentín CESAR RUIZ LARREA ha construido un pequeño bloque de 25 viviendas para jóvenes: chapa, y su toque de color ... [+fotografías]



Por último, un edifico que no sé de quién es y he llamado de los 16 colores, porque intentando localizar al autor he leído que se han utilizado 16 colores distintos para componer las fachada. La imagen, sin ninguna duda, llama la atención; pero no sé si está justificado disfrazar un edificio sólo para llamar la atención. [+fotografías]

sábado, 30 de abril de 2011

CABECERA DE ABRIL 2011: EL INSTITUTO DEL MUNDO ÁRABE, de JEAN NOUVEL, en PARÍS

Durante el mes de abril de 2011 la cabecera de selecciónARTE ha sido una fotografía de la fachada sur del INSTITUTO DEL MUNDO ÁRABE, obra de JEAN NOUVEL situada en París. Ya habíamos hablado de este edificio en la entrada que dediqué a la arquitectura contemporánea de París: el IMA es, sin duda, uno de los edificios contemporáneos que vale la pena visitar en la capital francesa, y el que situó a NOUVEL en la lista de los grandes.




El INSTITUTO DEL MUNDO ÁRABE fue inaugurado en 1987 (en el ‘81 se convocó el concurso, y la construcción comenzó en el ‘84). Está compuesto por dos cuerpos separados por una profunda grieta y un patio cuadrado (interesante la planta, muy interesante): el cuerpo norte mira hacia el Sena y tiene forma de cuchillo, con la fachada curva. El sur, en cambio, es un paralelepípedo casi regular con la famosa fachada de celosías móviles que funcionan según la luz exterior mediante células fotoeléctricas (estropeada desde hace tiempo, o al menos sin movimiento, según mis datos). Delante de esta fachada se encuentra la también conocida plaza de acceso, y en uno de sus extremos, junto al Boulevard Saint-Germain, su singular punto de acceso en mármol blanco con esos recovecos que pueden traer a la memoria un laberinto o una medina árabe. En el interior del edificio son impresionantes los efectos de luz y las transparencias, que relacionan los espacios y difuminan sus límites.

Y también impresionante la situación del INSTITUTO DEL MUNDO ÁRABE frente al río y Isla de San Luis, y las vistas que hay desde la terraza superior.

lunes, 25 de abril de 2011

MUSEO NACIONAL DE ARTES DECORATIVAS, en MADRID

Después de mis visitas al MUSEO CERRALBO y al MUSEO DEL ROMANTICISMO, pensé que podía ser razonable volver al MUSEO DE ARTES DECORATIVAS, porque encuentro cierta relación entre los tres. Es un museo que ya conocía: hace cierto tiempo había visitado la colección permanente y hace menos tiempo estuve en alguna exposición temporal, pero, la verdad, no lo tenía muy fresco; sólo al recorrer de nuevo las salas he ido recordándolo.

Las plantas baja y primera están dedicadas a exposiciones temporales, que en esta ocasión tenían relativa -por no decir muy poca- enjundia: no merecen más comentario.

En la planta segunda se puede ver la reproducción de algunas estancias de una casa del siglo XVII: me han parecido interesantes, bien recreadas y bien explicadas. En la misma planta, salas con orfebrería y joyas, piezas y objetos de cerámica, tejidos (siempre me llaman la atención: al verlos pensé que en esta línea mía de … museos menores –que nadie se moleste, por favor- tengo que volver al MUSEO DEL TRAJE) y trabajo del cuero: las fundas del TESORO DEL DELFÍN que se puede ver en el Prado, y piezas de cordobán.


En las plantas tercera y cuarta, fundamentalmente mobiliario del XVIII y alguna cosa de principios del XIX. Ya no se recrean estancias, sino que se exponen piezas, a veces sueltas y a veces componiendo pequeños conjuntos, lo que hace que todo resulte menos contextualizado, aunque no deja de tener atractivo. Recordaba con bastante claridad el Belén Napolitano, con su exagerado fondo de columnas, y en cambio no tenía en la cabeza la divertida cocina valenciana completamente acabada con cerámica decorada. Hay también una sala bien conseguida dedicada a la REAL FÁBRICA DE VIDRIO DE LA GRANJA.

Igual que el CERRALBO y que el MUSEO DEL ROMANTICISMO, el MUSEO NACIONAL DE ARTES DECORATIVAS me ha parecido sugerente: no es ni mucho menos un museazo (antes lo calificaba de museo menor, y creo que la calificación es justísima), pero permite ver y situar piezas de uso cotidiano que manifiestan el afán de cualquiera, en cualquier época, por vivir rodeado de buen gusto, de objetos bien diseñados y trabajados hasta el detalle más pequeño. El arte en casa no es (siempre) capricho, ni es (siempre) vanidad, ni es (siempre) opulencia y forma de demostrar un estatus social. No es (solamente) canal para la catequesis de la Iglesia ni para la propaganda del Estado. Muchas veces (no siempre) es sensibilidad, para muchos (me atrevería a decir todos) es tremendamente enriquecedor, y (para algunos) una auténtica necesidad.

Eché de menos, eso sí, una buena sección de piezas del siglo XX, periodo en el que se pueden encontrar diseños sensacionales, auténticas obras maestras: pienso que es una laguna muy seria del Museo. Sin ir más lejos, en la portada del folleto lo que aparece no es una fotografía de un mueble neoclásico, sino la SILLA ROJA Y AZUL de GERRIT RIETVELD, neoplasticista, diseñada en 1918; y subiendo las escaleras lo que uno ve –es verdad que entre otras cosas- es la SILLA BARCELONA de MIES VAN DER ROHE, de 1929. Pregunté en información y me dijeron que efectivamente tenían esas piezas, pero que no estaban expuestas porque las exposiciones temporales habían ocupado sus salas: una situación que da auténtica pena, y que espero sea pasajera. La misma persona me anunció –con poca precisión, todo sea dicho- que en mayo comenzaría una exposición que podría incluir esas piezas (o piezas de ésas: supongo que quería decir modernas/contemporáneas). Estaré atento.

jueves, 14 de abril de 2011

EL DANUBIO, de CLAUDIO MAGRIS


Desde hace mucho –años- tenía EL DANUBIO en la cabeza. Cuando Anagrama lo publicó en 1988, ya oí hablar de este título, aunque no siempre en el mismo sentido: para unos era una joya, para otros un ladrillo. En su momento lo ojeé y no me tentó demasiado. Pero hace unas semanas me lo volvieron a recomendar, y decidí lanzarme. Ahora que lo he terminado entiendo perfectamente ese abanico tan dispar de opiniones, desde la joya incontestable al bloque más infumable. Un libro singular, EL DANUBIO. Un texto largo, como el río, que a veces fluye rápido y vistoso, brillante, vigoroso … y otras lento, pausado, monótono o denso.

En EL DANUBIO, el germanista italiano CLAUDIO MAGRIS nos cuenta un viaje a lo largo de todo el río, más de dos mil ochocientos kilómetros desde sus fuentes en la localidad alemana de Donaueschingen (¿o es Furtwangen?), en la Selva Negra, hasta su desembocadura en la ciudad rumana de Sulina, en el Mar Negro. Allí por donde pasa el río MAGRIS va desgranado con más o menos detalle –no siempre profundiza igual- la historia, los sucesos y las personas relacionados con el lugar. Y, a la vez, va reflejando el carácter y el genio centroeuropeo, unas veces prusiano, otras resultado del imperio austriaco, otras de lo eslavo, magiar y balcánico.

La gran baza de EL DANUBIO es, en mi opinión, la riqueza y variedad de lo que nos cuenta: hay algunas consideraciones acertadísimas sobre el viaje y el hecho de viajar, y trae a la cabeza sitios espectaculares, destinos a los que ir o destinos que uno conoce (yo he disfrutado, por ejemplo, recordando mi visita al monasterio de MELK; o al Café HAWELKA y al KARL-MARX-HOF: la parte de VIENA puede ser una magnífica guía alternativa para recorrer la ciudad). Hace muchas reflexiones sobre la vida misma que son muy sugerentes; descripciones de lugares muy atractivas; relatos de historias, leyendas y sucesos muy amenos; presentación de personajes (del mundo de las letras, de la política, de la ciencia) realmente variados e interesantes. Es, sin duda, muy ilustrativo de la cultura y la vida del centro y este de Europa; una Europa viva con una historia rica que, por cierto, ya ha cambiado desde que MAGRIS publicó su DANUBIO en 1986.

El problema es que no siempre mantiene ese nivel de acierto, sugerencia, atractivo, amenidad e interés. Seguramente se trata de un problema personal, pero el texto es tan culto -aunque nada pedante, todo sea dicho- que en ocasiones cita, comenta y pormenoriza excesivamente cuestiones y personalidades muy muy centro-y-este-europeas, desconocidas para el lector (insito, al menos para mi): he de reconocer que he recorrido muy cómodo Alemania, Austria y Eslovaquia, pero me ha costado viajar de la mano de MAGRIS por la cultura y la política yugoslava, rumana y búlgara; o dicho de otra forma, he perdido una ocasión de adentrarme en esos terrenos, desconocidos para mi. Como el libro es largo, no consigue atraparte del todo: es verdad que se lee bien; es verdad que es ameno, incluso cuando el lector no sabe bien de quién o de qué habla porque no está familiarizado con los nombres o los sucesos; es verdad que, como el texto está estructurado en capítulos breves, es fácil parar si te satura ... pero no es, ni mucho menos, un libro de esos que estás deseando tener un rato libre para seguir leyendo, o al que le puedes dedicar un ratazo seguido.

Volviendo a lo que decía al principio, en mi opinión EL DANUBIO es mucho más una joya que un ladrillo, porque realmente es interesante y enriquecedor. A mi me ha gustado y estoy encantado de haberlo leído, pero entiendo que para algunos sea un tostón. No se puede pensar en la lectura de EL DANUBIO como quien lee un novelón: es un libro de viajes que hay que colocar más en la balda de los ensayos que en la de los relatos, y que –lo digo ahora que lo he terminado, pero yo no lo he hecho así- quizá conviene leer poco a poco, sin prisas, incluso sin necesidad de una continuidad estricta: me parece que es de esos libros –yo he encontrado pocos- razonablemente compatible con otros.

Acabo con un comentario de MAGRIS que me ha llamado la atención: Budapest. Tomo nota en mi lista de lugares pendientes. “Budapest es la más hermosa ciudad del Danubio; una sabia auto-puesta en escena, como en Viena, pero con una robusta sustancia y una vitalidad desconocidas en la rival austríaca. Budapest da la sensación física de capital, con un señorío y un autoridad de ciudad protagonista de la historia …”

viernes, 8 de abril de 2011

CHARDIN 1699-1779, en el MUSEO DEL PRADO de MADRID

Magnífica exposición. Y magnífica contra todo pronóstico: he de reconocer que no esperaba mucho. Por un lado porque no conocía a JEAN SIMÉON CHARDIN, lo cual sólo habla de mis grandes lagunas artísticas; y por otro, porque hace un par de semanas me invitaron a la típica visita “privada” al Museo –gentileza de una empresa para mi desconocida: yo iba de acompañante- y al final del recorrido –pero antes del correspondiente vino español- nos enseñaron dos salas de CHARDIN, y no me dijo mucho. En cualquier caso, hice el propósito de volver, por aquello de no perder oportunidades. Estuve de nuevo el pasado fin de semana, y me fascinó. Un descubrimiento.




CHARDIN 1699-1779 es una exposición que va cogiendo fuerza a medida que uno recorre las salas, a medida que uno va viendo la evolución técnica y temática del pintor. Va cautivando al visitante de una forma tranquila pero inevitable. Cuando uno ve la primera liebre, o La Raya, piensa que aquello … bueno, bien sin más, un poco torpe incluso. Pero luego llegan otras liebres, y más caza, y bodegones de objetos habituales resueltos con enorme delicadeza, y después la figura humana, ensimismada y amable –la sala de los tres niños y la Dama tomando el té es para estar horas- y más adelante de nuevo bodegones, más liebres, flores que ya son una joya, cestos de fruta. Y uno acaba de ver los cincuenta y tantos cuadros que hay convencido de haber hecho un descubrimiento gigante, sale de allí entusiasmado y conmovido después de haber recorrido la obra de un maestro sereno, poético, íntimo, sutil, sin estridencias y con mucha sensibilidad.

Al menos es como salí yo.

Enlazo aquí la información que facilita la página del MUSEO DEL PRADO sobre CHARDIN 1699-1779: es –como siempre- completísima, y vale la pena dedicarle un rato.

lunes, 4 de abril de 2011

LA REMODELACIÓN DEL PALACIO DE COMUNICACIONES de MADRID

Comienzo por donde seguramente debería terminar: diciendo que esta entrada es la segunda versión que escribo sobre la REMODELACIÓN DEL PALACIO DE COMUNICACIONES de MADRID. He reordenado varios párrafos de la versión original, y sobre todo he sustituido algunas opiniones por la descripción del edificio; opiniones que sigo manteniendo, pero que prefiero reservarme porque podían ser precipitadas e injustas. El resultado de la entrada es más soso, y también más prudente. Eso sí, conservo el primer texto. Nunca se sabe: quizá dentro de unos meses esas opiniones no sean ya precipitadas, resulten rigurosamente ciertas, mis críticas ajustadas … y entonces me anime a publicarlas en selecciónARTE.


El PALACIO DE COMUNICACIONES es uno de los edificios más icónicos de la arquitectura madrileña. Proyectado y construido por ANTONIO PALACIOS RAMILO y JOAQUÍN OTAMENDI entre 1904 y 1917, responde a ese estilo tan singular de PALACIOS, fácilmente relacionable con los historicismos vigentes en el arranque del siglo XX en el mundo cultural español, pero con un interpretación nada académica, muy propia y muy plástica.


Hace un par de domingos –creo que coincidió con la inauguración, o al menos la apertura al público- me encontré sin buscarlo con el PALACIO DE CORREOS (a partir de ahora parece que PALACIO DE CIBELES) visitable: pasaba por la plaza, vi que se podía pasar y, como iba con algo de tiempo, entré; después he vuelto, a revisitarlo y a hacer fotografías. Como es sabido, gran parte del edificio se utilizará (o ya se utiliza: pregunté y no supieron darme razón de este asunto) como sede del Ayuntamiento, pero la verdad es que uno no ve por ningún sitio las dependencias municipales: supongo que estarán en el cuerpo que se abre a la calle de Alcalá, el que da al patio interior, y el que forma la esquina del Paseo del Prado con la calle de Montalbán.


Lo que los ciudadanos de a pie podemos visitar es el enorme cuerpo central, que se abre a la Plaza de Cibeles, con su planta en forma de cruz y hasta 5 niveles de altura rematados con el cimborrio central que domina el edificio visto desde la Plaza. El espacio es espectacular –estupendo el edifico de PALACIOS y OTAMENDI- aunque el conjunto no resulta especialmente complejo: pasillos perimetrales y, en el nivel intermedio, pasarelas que los unen entre si en la zona central. La rehabilitación, acertada; y muy respetuosa con el edificio original, según dicen los autores del proyecto, el equipo ARQUIMÁTICA. En mi opinión quizá demasiado pastelosa, pero supongo/espero que el tiempo mejore esa sensación de tarta de nata que ahora tiene todo. La primera impresión es, en cualquier caso, muy vistosa. Por no dejarlo para el final, recomiendo sin duda la visita.



Reconozco que no subí hasta el mirador del torreón en el nivel 8: me hubiera encantado porque seguro que la vista es magnífica (yo soy de los que pienso que cualquier vista alta, o aérea, vale la pena sin ninguna duda: siempre que se puede subir hay que subir), pero la cola era desanimante y no tenía –en ninguna de las dos ocasiones- ni ganas ni tiempo para hacerla. Eso sí, no renuncio a llegar arriba en otra ocasión. Subí por el ascensor hasta el nivel 6 (donde se realiza el cambio de ascensor para continuar subiendo al mirador) y a partir de ahí comencé a bajar por las escaleras. No hace falta decir que los ascensores están disponibles en todos los niveles pero, siempre que es posible, para conocer un edificio prefiero recorrerlo, bajarlo a pie.


El nivel 5 corresponde a la galería superior que remata las fachadas interiores, con claras referencias a las loggias renacentistas que tanto copiamos los españoles durante nuestro periodo de NEOS al que ya nos hemos referido en selecciónARTE. Quizá la solución del cierre con vidrio hacia el deambulatorio interior resulte torpe, con esas cajas de carpintería tan poco sutiles. Estamos a la altura del arranque de la nueva cubierta del patio, que vemos desde las ventanas.



A partir de aquí se puede bajar por la escalera de uno de los torreones laterales (desde el interior, el izquierdo: el derecho sospecho que debe ser para uso del Alcalde) con sus paredes alicatadas con vistosas piezas cerámicas. En el nivel 4 encontramos esas pasarelas de las que hablábamos antes, con el piso de pavés decorado (y ojo, tremendamente resbaladizo: no creo que cumpla la normativa de ninguna manera, pero ya se sabe, en casa del herrero cuchillo de palo …). Vale la pena fijarse en las bóvedas que cubren las circulaciones centrales: son de esas pastelosas de las que hablaba más arriba, pero también vistosas, sin duda. Las zonas de exposición, muy vacías por ahora.



En el nivel 3, una anécdota: un error en la circulación de la planta. El recorrido no es cerrado (falta el paso sobre la puerta principal), y la escalera del torreón derecho ya hemos dicho que no es accesible, con lo cual, si el visitante llega a esta planta por el torreón izquierdo, recorre completa la planta y quiere seguir bajando a pie, al llegar al final no le queda otra que desandar todo lo andado. Siempre puede utilizar el ascensor que encuentra al final de su camino, claro. Opción que sería muy razonable … si el ascensor parara: como baja abarrotado de los que se han asomado al cimborrio, ve como van pasando cabina tras cabina –el vidrio permite ver a todos apretaditos- y a él le va cambiando la cara hasta que decide reconocer que no hay nada que hacer (abandonad toda esperanza), dejar de esperar y desandar lo andado. Un problema menor y seguramente puntual, en cualquier caso, que sucederá sólo en momentos de mucho visitante.




El nivel 2 es el de atención al público -antes y ahora- e interpretación del edificio y su rehabilitación (resuelta con unos paneles explicativos que están bien conseguidos). Han mantenido los mostradores, y organizado algunas zonas singulares: unas de almacenaje en vidrio opal, muy neutras, hacia el fondo, y otras de lectura, descanso e información hacia la fachada, muy coloristas; tanto unas como otras me parece que resultan acertadas. En el nivel 1 (al que se baja desde la cota de entrada), más zona de exposiciones. Y en el nivel –1, el auditorio.



Vale la pena fijarse en las vidrieras que cubren cada uno de los tres brazos, muy de su momento. En la estructura metálica roblonada, vista, audaz –entonces- y sincera. Y en los elementos auxiliares: lámparas, barandillas, mostradores, etc. Sin ser el no va más, tienen su interés. Quienes conozcan el edificio de la CAJA POSTAL de VIENA, de OTTO WAGNER, seguramente recordarán algunos detalles de ese edificio que después PALACIOS reinterpretó en su PALACIO DE COMUNICACIONES: también hemos hablado en este blog de la relación de PALACIOS con la SECESSION vienesa. Si alguien está interesado, aquí puede seguir viendo fotografías del edificio ...


Y por fin, el uso de todo esto: cultural, naturalmente ... Según leo en prensa (y copio tal cual lo escribe el periodista), “De los 60.000 metros cuadrados del Palacio de Cibeles, 20.000 son dependencias administrativas. Los otros 40.000 zona de exposiciones, área de información turística y cultural de Madrid.”. Por ahora no hay más cometarios.