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domingo, 31 de julio de 2011

CABECERA DE JULIO DE 2011: SANT’IVO de BORROMINI



Durante el mes de julio de 2011 la cabecera de selecciónARTE ha sido una fotografía de la linterna que remata la cúpula de la iglesia de SANT’IVO ALLA SAPIENZA, en Roma. Construida por FRANCESCO BORROMINI entre 1643 y 1650 (aunque su interior no se terminó de decorar hasta 1660), es la iglesia de la antigua UNIVERSIDAD de la SAPIENZA de ROMA, que tuvo aquí su sede desde 1431 hasta 1935. Ahora el edificio alberga los Archivos Pontificios de los siglos IX a XIX. Saqué la fotografía en mi estancia en Roma del verano pasado, y no tuve la suerte de ver el interior, porque estaba cerrado todo el mes de agosto.




El edificio -y el patio desde el que se accede a la iglesia- es obra de GIACOMO DELLA PORTA, que lo construyó a finales del XVI. BORROMINI añadió la iglesia: del exterior, sólo es suyo el cuerpo superior (el tambor, la cúpula y la linterna). Todo el conjunto está lleno de referencias bíblicas y a los Papas que ejercieron su ministerio durante la construcción de la iglesia: estrellas y montañas de los CHIGI, abejas de los BARBERINI, dragones y águilas de los BORGHESE. Además, son abundantísimos los trazados reguladores que, combinados, formalizan el conjunto. La Linterna que ha servido de cabecera a selecciónARTE es archiconocida, con su forma helicoidal que invita a subir al cielo ...

martes, 14 de diciembre de 2010

ROMA: MAXXI, MUSEO DEL ARTE DEL SIGLO XXI, de ZAHA HADID




La obra de la arquitecto ZAHA HADID (inglesa de origen iraní) nunca me ha llamado especialmente la atención. Hay que reconocer que todo su material gráfico (planos, croquis, dibujos) es sugerente y llamativo, pero a la vez me resulta abigarrado, complicado, siempre sospechoso de ser más imagen de arquitectura que arquitectura de verdad, poco constructivo y construible. Y su obra construida (o mejor las fotos de su obra construida) casi siempre la encuentro un poco artificial, excesiva. Puede que esta idea mía no tenga ninguna base, y puede que esté totalmente equivocada. Además, como no me interesa mucho, nunca me he molestado en investigar más. El problema es que con la fama que acompaña a HADID también he tenido siempre la duda de si me estaré perdiendo algo realmente bueno: la arquitecto ganó el PREMIO PITZKER en 2004, y con el MAXXI ha ganado la edición 2010 del PREMIO STIRLING. Por eso me interesaba ver obra suya construida. En España, que yo sepa, tenemos su pabellón-puente en Zaragoza y su pabellón-frasca en las Bodegas de Villa Tondonia en Haro, pero por una cosa o por otra no he ido recientemente a Zaragoza ni he estado jamás en Haro. Así que la posibilidad me surgió al ir a Roma, con el MAXXI.

El MAXXI es el MUSEO NACIONAL DEL ARTE DEL SIGLO XXI, un espacio dedicado a la creatividad contemporánea; cuenta con dos secciones, MAXXI Arte y MAXXI Arquitectura. En 1990 HADID ganó el concurso internacional que se había convocado, pero la construcción –en un solar del barrio romano del Flaminio, ocupado hasta entonces por cuarteles de los que algo aún queda- no arrancó hasta 2003, y el edificio se ha terminado hace muy poco: se abrió al público el 30 de mayo de 2010.

Una mañana me acerqué a verlo, con otro arquitecto español y un italiano de Florencia dedicado a la video-creación; andábamos justos de tiempo, y a la vista del precio (11 € por cabeza) decidimos –decidieron, realmente- que era mejor ver con calma lo gratis y volver otro día para ver la colección. Fuimos un poco ratas, lo sé, pero qué le vamos a hacer ... Como era previsible, nunca volví (no sé si lo hicieron ellos), pero vimos con detalle el edificio por fuera y el interior de la planta baja.








Sigo, por lo tanto, sin poder dar una opinión fundada sobre la obra de ZAHA HADID, y aquí queda otro pendiente para mi próxima visita a Roma. Pero aunque sean pinceladas sueltas, impresiones que valen lo que vale haber estado allí un rato (largo, es verdad –más de una hora, sin duda- pero rato al fin y al cabo), puedo decir que lo que vi del MAXXI me pareció:

1. Un entorno con poco interés que queda claramente revalorizado por el MAXXI (el Auditorio de RENZO PIANO está muy próximo, pero creo que es más autónomo, está menos integrado en la ciudad y la cualifica menos).

2. Un edificio interesante al exterior, muy por encima de la media.

3. Una primera imagen realmente impactante, sobresaliente, que se potencia con la presencia a la entrada de ese esqueleto gigante de Pinocho, la Calamita Cosmica de GINO DE DOMINICIS.


4. En una visión ya más reflexiva, una arquitectura quizá excesivamente formalista, rebuscada, con algún elemento que parece superfluo o efectista.

5. Unos acabados realmente trabajados y conseguidos (un hormigón visto de primera).

6. Unos juegos de líneas y tramas que tienen más sentido en plantas dibujadas que en edificios construidos (líneas de iluminación, asientos, juegos de bancadas y escalones, ligeros cambios de nivel, jardineras, caminos y recorridos señalados, graveras ...).

7. Un interior también impactante en una primera visión, lleno de escaleras y pasarelas sinuosas, negras e iluminadas, y paredes curvas de hormigón.

8. Un atrio de acceso que, visto con más calma, resulta ligeramente confuso, falto de un volumen espacial claro o rotundo.

9. Un festival de ángulos, catálogo de todos menos el recto ...

En cualquier caso, el MAXXI me pareció una pieza de arquitectura contemporánea de alto interés, que no desmerece nada la calidad de tantas otras piezas magníficas de arquitectura como tiene Roma: se inserta con rotundidad y personalidad en la línea evolutiva de los grandes edificios de la ciudad, la prolonga y la pone al día.


Con esta entrada, un tanto extraña, termino la serie sobre Roma: fueron unos días estupendos, y quedan muchísimas cosas interesantes de las que podríamos hablar. Pero aquí lo dejo, que no conviene abusar y está a punto de acabar el año de Roma: ya veremos qué nos trae 2011, o mejor, dónde nos lleva (¡algunos sitios ya se me están ocurriendo!).

Antes de cerrar, un aviso a navegantes, por si os interesa: hace un par de semanas descubrí una guía de Roma –TUTTA ROMA, se llama- que me ha gustado mucho (quizá será más propio sería decir que TUTTA ROMA descubrió selecciónARTE ...): realmente es una audio-guía, llena de acertadas explicaciones de la ciudad y sus monumentos, que se complementan con un libro de apoyo sencillo y bien trabajado. No es la clásica guía turística: dos o tres datos, una anecdotilla boba, una foto y a otra cosa. No. Tampoco es una guía para rapillos, esos que quieren ver Roma a toda velocidad, ni para simplones. Es –y reconozco que me sorprendió- más
culta que muchas de las guías que he visto: más técnica y más rica desde el punto de vista artístico y arquitectónico, sin ser por eso pedante ni cansada. Aunque yo no la utilicé allí –insisto en que la he conocido hace pocas semanas- sospecho que el sistema es un acierto: en lugar de ir leyendo la guía tradicional, te enganchas al mp3 y puedes ver a la vez que escuchas, como si un guía profesional te fuera contando Roma con todo lujo de detalles. En fin, que aquí dejo el enlace para esta interesante GUIA DE ROMA: no dejéis de echarle un vistazo. Y si queréis una opinión de experto, también podéis leer la entrada que dedicaron a TUTTA ROMA en EL GUISANTE VERDE PROJECT.

viernes, 3 de diciembre de 2010

ROMA: RETRATO DEL PAPA INOCENCIO X, de VELÁZQUEZ


Se ha escrito tanto sobre este cuadro que resulta difícil aportar algo de interés: yo ahora sólo hago una valoración subjetiva, y no me queda otra que decir que es un retrato realmente impactante. Troppo vero, demasiado real, como dicen que dijo el propio Papa al verse en el cuadro. Pero troppo vero en el mejor de los sentidos, en el más propio, el más literal: toda la personalidad de INOCENCIO X queda reflejada en el cuadro, tan vero que en cualquier momento parece que va a decir algo al visitante.

El RETRATO DEL PAPA INOCENCIO X es otra visita casi obligatoria en Roma. Se encuentra en la GALLERIA DORIA-PANPHILJ, donde hay además otras obras de primera: ya he dicho en selecciónARTE que no conseguí ver EL DESCANSO DE LA HUIDA A EGIPTO, de CARAVAGGIO, la otra “joya de la corona”, porque estaba prestado en Génova (una lástima), pero vi su MARÍA MAGDALENA, y disfruté con BELLINI, que nunca falla.

Eso sí, no puedo dejar de decir que la disposición del cuadro de VELÁZQUEZ supera lo lamentable: en un localito ridículo, poco cuidado y feo como él solo, con una iluminación que impide ver a INOCENCIO X casi desde cualquier posición. ¡Una catástrofe! Y otro ejemplo más de que nos acostumbramos a todo: tener un tesoro y tenerlo así ...

RETRATO DEL PAPA INOCENCIO X. DIEGO RODRÍGUEZ de SILVA y VELÁZQUEZ. 1650. Óleo sobre lienzo. 140 x 120 cm. GALERÍA DORIA-PANHILJ, ROMA.

martes, 23 de noviembre de 2010

ROMA: LA VILLA GIULIA, de GIACOMO BAROZZI da VIGNOLA

Uno de los pocos días que llovió durante mi estancia en Roma lo dediqué a visitar el MUSEO DE ARTE ETRUSCO. Es sensacional. Y completísimo: tanto, que si uno no es un especialista o está locamente interesado en los etruscos el asunto llega a empachar un poco. En cualquier caso no me arrepentí nada de esa visita, porque si la colección me interesó, el edificio que la alberga, la VILLA GIULIA, me entusiasmó. Aunque antes de salir de Madrid ya había leído alguna cosa sobre él y sabía que era interesante, no estaba en mi cuaderno de viaje, esa es la verdad. Pero llovió, y qué mejor que un gran museo para aprovechar esa mañana de la manera más seca posible. No me queda otra que agradecérselo al cielo.


La VILLA GIULIA está en uno de los extremos del parque de VILLA BORGHESE, aunque justo en la otra punta de la propia VILLA, allí donde arranca el barrio del Parioli. Fue proyectada y construida por GIACOMO BAROZZI da VIGNOLA con la colaboración de VASARI y BARTOLOMEO AMMANNANTI para el Papa JULIO III -que no es el mismo Papa JULIO que el de la VIA GIULIA, tan interesante también- en la década de 1550 (la construcción arranca en 1551).


Al exterior uno encuentra un edificio rectangular en el que llama la atención la gran portada de acceso: compuesta como un doble arco de triunfo en dos alturas, tiene una fuerza enorme, que el arquitecto consigue utilizando piedra sobre el paño general de ladrillo, y resolviendo la sillería con un potente despiece almohadillado. Por esa puerta entramos a un vestíbulo que inmediatamente nos devuelve de nuevo al exterior: aparecemos en una logia semicircular, abierta a un patio. Aquí ya nos llevamos una primera alegría, al ver el fresco de la bóveda de cañón, que imita con bastante maestría un emparrado con el cielo de fondo ... ese juego fuera-dentro del que ya hemos hablado en selecciónARTE con cierto detalle al referirnos a la VILLA FARNESINA (que yo aún no había visitado, todo sea dicho).



Y a partir de aquí, vamos de sorpresa en sorpresa. Al salir al patio uno se encuentra en un espacio semicircular prolongado: la parte curva la conforma la propia edificación, de dos alturas, y las tres partes rectas son muro de cerramiento de una altura, que confinan el espacio y lo proporcionan (probablemente esta parte baja sea diseño de AMMANNANTI). Los laterales son simples muros ornamentados -nichos, pilastras, tondos- pero el fondo es de nuevo otra logia: entramos en esa galería y descubrimos –hasta entonces no lo habíamos visto- un patio deprimido, profundo, con el suelo mucho más bajo que el que acabamos de dejar. Tiene en planta la misma forma de semicírculo prolongado que tenía el patio previo, y su piso se rehunde en dos niveles, hasta organizar en el fondo un ninfeo –estanque de nenúfares- con cariátides y un mosaico de Neptuno, y donde mana un manantial: la Fontana Segreta del Acqua Vergine. El juego espacial es interesantísimo, y el control del volumen de vacío, asombroso: está perfectamente dimensionado. Se puede bajar desde la logia hasta el plano intermedio por dos rampas-escalera de ladrillo, adosadas al semicírculo, pero al ninfeo no nos dejan bajar a los turistas. Recorremos ese patio (es pequeño y –durante mi visita- con una parte en obras, por cierto), y caminamos hasta llegar al muro que lo cierra, lleno de recovecos y pequeñas estancias medio abiertas medio cerradas; estamos, recuérdese, en un agujero profundo: nos rodean muros con la altura de dos plantas. Una vez que hemos disfrutado del espacio, podríamos subir –lo digo en condicional porque por desgracia tampoco nos dejan a los turistas hacer este recorrido, y hay que ver los planos e imaginárselo- por dos escaleras de caracol embutidas en el muro hasta otra logia, paralela a la anterior, que da paso a un tercer patio, rectangular y mucho más sereno, que remata el conjunto.









Sospecho que mi descripción en farragosa y poco clara, y quizá las fotografías den una pista más ajustada del conjunto. Desde luego, como arquitectura me ha parecido una joya: las proporciones de todo, la habilidad para sacar partido a la escala, la capacidad de jugar con la sucesión de espacios, de enriquecerlos y cualificarlos haciendo un mundo en una superficie relativamente pequeña, la maestría para conjugar espacios grandes y espacios pequeños, compresiones y descompresiones, pasos de luz a sombra y de sombra a luz, subidas y bajadas, pasos estrechos y pasos anchos, vistas obligadas, vistas insinuadas y vistas negadas, recorridos que se bifurcan y que se encuentran ... Un alarde de arquitectura renacentista que vale la pena no perderse.

jueves, 4 de noviembre de 2010

ROMA: IGLESIA DE DIOS PADRE MISERICORDIOSO, de RICHARD MEIER


Dentro del programa “50 iglesias para Roma” que el Vaticano puso en marcha motivo del año jubilar que la Iglesia Católica celebró en 2000, se organizó un concurso entre arquitectos de nombre para construir una de esas iglesias. Participaron TADAO ANDO, SANTIAGO CALATRAVA, FRANK GEHRY, PETER EISENMANN ... y fue RICHARD MEIER quien lo ganó. Tenía muchas ganas de conocer este templo, y una tarde –después de repasar en su sitio web el horario de misas para no coincidir ni encontrármelo cerrado- fui para allá.

Esto de ir, por cierto, se dice con gran facilidad, pero fue una pequeña odisea. La iglesia no está propiamente en Roma, sino a las afueras de Roma, en un barrio llamado TOR TRE TESTE. Repasé con detalle el camino, incluso lo imprimí –no tenía GPS- y para allá salimos. Suelo orientarme bien y todo iba estupendamente hasta que en un momento (intuíamos que ya debíamos estar muy cerca) vimos un cartel que indicaba –supuestamente- la dirección hacia la iglesia. Comentarios de felicitación al piloto –que era yo- y, maldición, hicimos caso al cartel de marras. Fue nuestra perdición: estaba girado y en lugar de aproximaros al objetivo nos mando a la quinta puñeta (sin perdón). Dimos más vueltas que un tonto hasta que al final, un matrimonio encantador – aprovecho para volver a agradecerles las indicaciones, aunque seguramente nunca leerán esto- nos explicó cómo llegar (hablamos en inglés, por cierto: el mito de que el italiano y el español se entienden estupendamente es ... eso: un mito). Seguimos sus pistas y acabamos de nuevo pasando por delante del maldito cartel, al que ya no hicimos caso: estaba a 500 metros escasos de la iglesia. Un consejo: si lo puedes evitar, NUNCA hagas caso de un cartel italiano (imagíneseme al dar este consejo como a JACK NICHOLSON en MEJOR IMPOSIBLE diciendo ¡A ESTA PUERTA, NO!: una escena realmente memorable).

En fin, historietas aparte, la IGLESIA DE DIOS PADRE MISERICORDIOSO es un proyecto muy interesante, que da pie a pensar un poco en lo que es la Arquitectura.

Conceptualmente el conjunto se forma con dos piezas distintas y complejas que se yuxtaponen para formar una unidad. Una de las piezas es un volumen sólido, masivo y regular (más o menos regular: estamos hablando de MEIER en el año 2000), que contiene los usos servidores: las dependencias parroquiales y seguramente la vivienda del párroco. La otra pieza está formada por planos alabeados, vidrio, y luz, mucha luz: es abierta, fragmentada, con las singulares formas de las tres grandes y conocidas conchas/velas de hormigón a un lado y una cuarta al otro. Entre unas y otra, como protegiéndolo (a mi no me cuesta imaginar esas formas como dos manos cóncavas resguardando algo delicado que descansa sobre un plano), se encierra el núcleo del proyecto, el templo con su usos principales: el espacio celebrativo, la capilla de diario, los confesonarios, el órgano.



La imagen exterior es potentísima, y manifiesta sobradamente su singularidad en el entramado urbano –de bloque abierto- en el que se encuentra: la identificación del templo como tal está lograda, muy por encima de la media.

El interior, en cambio, no me ganó con la misma rotundidad; es más, me planteó algunas dudas. Si se analiza el interior de la iglesia -en conjunto o por partes- desde el punto de vista de la arquitectura, todo son motivos de alabanza. Y la luz, abundantísima, es un espectáculo. Pero si uno lo mira con ojos de usuario, pienso que aquello no funciona del todo: una templo, por definición, es un sitio que debe estar claramente orientado hacia un punto, y los elementos que lo configuran –en este caso la luz es un elemento clave- deben focalizar la atención, ayudar al fiel a estar en lo que tiene que estar. Eso a MEIER no le sale: tanta luz –porque creo que el problema es, fundamentalmente, de descontrol de la luz- homogeniza el espacio en lugar de centrarlo hacia el altar, y esa impresión de espacio en bruto, sin cualificar, se acentúa por la indefinición de las paredes, en su mayoría blancas: cuando uno está dentro se siente un poco perdido, desorientado, sin saber dónde centrar su atención.

Es verdad que exagero, y que es evidente dónde está el altar. Cualquiera me puede decir que el espacio es claramente axial, que tienen un eje evidente dirigido hacia el presbiterio, o que el arquitecto empanela con madera uno de los paños seguramente para singularizarlo y orientarnos. Vale. Pero también es verdad la poca cualificación espacial y –sobre todo- de la luz; o que casi casi tienen la misma entidad el altar y el órgano. Yo creo que eso no es lo que se busca en una iglesia, al menos en una iglesia católica, que son las que conozco (en las catedrales, desde luego, no pasa ...).

A partir de aquí surge –como surgió entonces, al terminar la visita- la discusión edificio bueno vs edificio eficaz, que cumple su misión. Yo no quiero entrar aquí en temas religiosos, ni litúrgicos (el propio MEIER pretende cargar de sentido religioso su obra: dice, por ejemplo, que las velas de hormigón hacen referencia al barco en el que navega la gente de Dios, y que al ser tres sugieren un recuerdo a la Trinidad), sino sencillamente en cuestiones arquitectónicas. Si la iglesia de RICHARD MEIER fuese mi parroquia yo estaría encantado porque, ya lo he dicho, está muy muy por encima de la media. Pero insisto, no se trata de eso, sino de si es una buena iglesia, y si eso es premisa imprescindible para que sea buena Arquitectura. Radicalizando las cosas, la pregunta sería ¿puede ser realmente bueno un edificio que no sirve del todo para lo que se proyectó? En mi opinión, y con todos los matices que serían necesarios y no caben en un blog, la respuesta es no: ese edificio será manifiestamente mejorable. Lógicamente, no todos piensan –ni pensaron entonces- igual que yo.

Y que conste, para acabar, que el edificio me encantó: lo que acabo de plantear es –en este caso- una cuestión de matiz, porque el edificio de RICHARD MEIER sirve sobradamente como iglesia, y ya me gustaría que la mayoría de las iglesias de barrio de Madrid se parecieran un poco, aunque sólo fuera un poco, a la IGLESIA DE DIOS PADRE MISERICORDIOSO.

martes, 2 de noviembre de 2010

ROMA: ARQUITECTURA CONTEMPORÁNEA


Cuando comencé a escribir esta entrada pretendía hablar de la IGLESIA DE DIOS PADRE MISERICORDIOSO. Pero al llegar al final y releerla, he visto que trataba demasiados temas y resultaba larga, así que la he partido en dos: hoy dejo lo que era -más o menos, porque ha crecido- la introducción, y mañana o pasado hablaremos de la iglesia de MEIER.

Uno, cuando se plantea un viaje a Roma, normalmente lo último en lo que piensa es en arquitectura contemporánea. En Roma hay muy muy muy buena arquitectura, pero ¿contemporánea? No: clásica, renacentista, barroca ... parece que con eso les basta. En cualquier caso, yo había rebuscado antes de salir y llevaba una lista larga de edificios contemporáneos: uno nunca pierde la esperanza, aunque sepa que no va a tener tiempo para nada; no llegue a ver casi ninguno, por supuesto. Pero sí que había un puñado de obras que tenía en la cabeza como objetivos asequibles, que me hacían ilusión y por las que tenía interés: el FORO ITÁLICO, el EUR, el MUSEO DEL ARA PACIS, la IGLESIA DE DIOS PADRE MISERICORDIOSO, el PARCO DELLA MUSICA y el MAXXI. Además, una vez en Roma conseguí una información para turistas llamada ROMA CONTEMPORANEA, editada por el COMUNE. Ofrece hasta 41 posibles visitas relacionadas con el arte contemporáneo, de muy distinto pelaje: muchas galerías y colecciones, algunos museos, muy pocos edificios –casi casi los ya señalados- y varios monumentos. Sinceramente, no me aportó demasiado; y no porque a las sugerencias les falte interés: seguramente lo tienen, pero lo que no tuve fue ocasión de comprobarlo. En realidad, no tuve tiempo para casi nada.

Vi con cierto detalle el edificio de RICHARD MEIER para el ARA PACIS: no me dijo demasiado. No tuve ocasión de visitar el FORO ITÁLICO, aunque alguna vez pasé en coche por delante; ni el EUR, del que también pasé cerca, nada más.


El AUDITORIO PARCO DELLA MUSICA es un conjunto de edificios de RENZO PIANO, destinados a lo que su propio nombre indica: salas de conciertos. La apariencia es de tres “escarabajos” de distinto tamaño, imagen que producen las potentes cubiertas metálicas. Me acerqué a verlos, pero me quedé en la valla: no se podía acceder al recinto, así que no puedo –o no quiero- opinar.


Descubrí por casualidad, sin esperarlo ni saber que existían, las puertas de la BASILICA DI SANTA MARIA DEGLI ANGELI E DEI MARTIRI. La iglesia es una visita obligada, más que conocida: el trepidarium de las termas de Diocleciano reconvertido en iglesia por mano de MIGUEL ÁNGEL, un interior singularísimo. Pero no tenía ni idea de que las puertas fueran obra de IGOR MITORAJ, escultor que descubrí en Madrid gracias a la exposición que organizó CAIXAFORUM y que me pareció interesante. Me gustaron las puertas, especialmente la derecha, que representa una anunciación.

Del MAXXI también hablaremos otro día.

jueves, 21 de octubre de 2010

ROMA: los CARAVAGGIO que NO VI

Una última entrada sobre CARAVAGGIO, para dejar constancia de las obras que pude ver y no vi.

Es verdad que no he señalado todos los cuadros de CARAVAGGIO que vi, y hay otros que, estando en Roma, que no es que me los perdiera: es que con el tiempo que tenía ni me los planteé (los de las distintas sedes de la GALERÍA NAZIONALE D’ARTE ANTICA, por ejemplo, que se quedó para otra ocasión). Lo triste son los que casi has tenido delante, y por un motivo (préstamo) o por otro (prisas) se han quedado en el tintero: EL DESCANSO EN LA HUIDA A EGIPTO, que habitualmente está en la GALERÍA DORIA PANPHILI (que sí visité) estaba esos días en Génova. Y EL DESCENDIMIENTO de la Pinacoteca de los Museos Vaticanos, que por falta de tiempo me salté, quizá demasiado alegremente, para poder ver otras partes de esa gigantesca colección de colecciones.


ENTIERRO DE CRISTO (EL DESCENDIMIENTO). Óleo sobre lienzo. 300 x 203 cm. 1602/04. Pinacoteca Vaticana, Roma.
DESCANSO EN LA HUIDA A EGIPTO. Óleo sobre lienzo. 130 x 160 cm. 1594/96. Galería Doria Panphili, Roma.

miércoles, 20 de octubre de 2010

ROMA: CARAVAGGIO en la CAPILLA CERASI de SANTA MARÍA DEL POPOLO

El cardenal CERASI compró una capilla en la iglesia de SANTA MARÍA DEL POPOLO, a la izquierda del altar principal, para que sirviera como sepultura a su familia, y encargó a CARAVAGGIO dos lienzos para decorar los laterales –el martirio de San Pedro y la conversión de San Pablo- y uno a ANNIBALE CARRACCI –una Asunción- para el centro, sobre el altar.

Como pasa con el SAN MATEO Y EL ÁNGEL de la CAPILLA CONTARELLI, parece que las primeras versiones de las obras de MERISI no resultan adecuadas ni son las definitivas (no sabemos si por rechazo del que encarga, de sus herederos o del propio autor). La versión rechazada de LA CRUCIFIXIÓN DE SAN PEDRO no se conoce, pero podría ser el original perdido de LA CRUCIFIXIÓN DE SAN PEDRO, copia del de MERISI, que se encuentra en el ERMITAGE de San Petesburgo y se atribuye a LIONELLO SPADA; y la primera versión de LA CONVERSIÓN DE SAN PABLO la que está en la COLECCIÓN ODESCALCHI (no quiero engañar a nadie: no la conocía hasta que no he investigado un poco sobre los dos cuadros de CARAVAGGIO).


LA CRUCIFIXIÓN DE SAN PEDRO. Óleo sobre lienzo, 230 x 175. 1600/01. Iglesia de Santa María del Popolo, Roma.


LA CRUCIFIXIÓN DE SAN PEDRO. LIONELLO SPADA. Óleo sobre lienzo. 233 x 201. ¿?. Ermitage, San Petesburgo.

LA CONVERSIÓN DE SAN PABLO. Óleo sobre lienzo. 230 x 175. 1600/01. Iglesia de Santa María del Popolo, Roma.

LA CONVERSIÓN DE SAN PABLO. Óleo sobre tabla (madera de ciprés). 237 x 189. 1594/96. Colección Odescalchi Balbi di Piovera, Roma.

martes, 19 de octubre de 2010

ROMA: CARAVAGGIO en la CAPILLA CONTARELLI de SAN LUIS DE LOS FRANCESES

El encargo de la CAPILLA CONTARELLI llegó a CARAVAGGIO de rebote y por influencia del Cardenal DEL MONTE. Inicialmente (hacia 1565) el artista elegido para decorar la capilla fue GIROLAMO MUZIANO, pero nunca llegó a empezar este trabajo; después el encargo pasa al escultor JACOB COBAERT para la imagen central, y CAVALIER D’ARPINO para los paños laterales. Éste último había pintado los frescos de la bóveda y tenía pendiente la capilla, pero andaba ocupado con otros encargos y no se arrancaba, así que los administradores de SAN LUIS DE LOS FRANCESES contratan a MICHELANGELO MERISI. La cronología no es muy clara: unas fuentes confirman lo que acabo de apuntar, señalando que contratan a CARAVAGGIO en julio de 1599 para que pintara sólo los dos cuadros laterales -la vocación y el martirio de San Mateo- porque en el frente estaba prevista la citada escultura de COBAERT. Según esta versión, los dos lienzos tienen un éxito tal que se decide sustituir la escultura por una tercera tela de CARAVAGGIO. Otros, en cambio, dicen que en 1597 recibe el encargo de los tres lienzos. Sea una u otra la verdad, a nosotros ahora, en selecciónARTE –lo hemos dicho más veces: no pretendemos un estudio profundísimo- nos basta saber que las obras se pintan entre 1597 y 1602. Lo que sí es seguro es que la imagen del evangelista y el ángel situada sobre el altar central tiene dos versiones: el primer cuadro es rechazado por la iglesia, debido a la vulgaridad de la pose del santo y a la actitud del ángel, no del todo coherente con la doctrina católica de la inspiración de los textos sagrados; el lienzo rechazado se conservó en el KAISER FRIEDERICH MUSEUM de BERLIN hasta 1945, cuando fue destruido en la caída de la ciudad. El segundo es el que ahora vemos en SAN LUIS DE LOS FRANCESES.
SAN MATEO Y EL ÁNGEL. Óleo sobre lienzo. 223 x 183 cm. Destruido. Hay que reconocer que quizá fuera vulgar, pero tiene una fuerza enorme.

SAN MATEO Y EL ÁNGEL. Óleo sobre lienzo. 295 x 195 cm. Roma, iglesia de SAN LUIS DE LOS FRANCESES. La postura del evangelista es completamente singular, del todo inadecuada para escribir sobre una mesa ¿Pretende CARAVAGGIO contraponerla a la comodidad con la que está sentado el San Mateo rechazado?

LA VOCACIÓN DE SAN MATEO. Óleo sobre lienzo. 322 x 340 cm. Roma, iglesia de SAN LUIS DE LOS FRANCESES. En la mano de Cristo que llama a San Mateo se reconoce otra mano famosa: tiene, con gran probabilidad, su antecedente en la de Adán que recibe la vida de Dios en el techo de la CAPILLA SIXTINA.


EL MARTIRIO DE SAN MATEO. Óleo sobre lienzo. 322 x 343 cm. Roma, iglesia de SAN LUIS DE LOS FRANCESES. El rostro que parece en el plano más alejado del espectador es el del propio CARAVAGGIO autorretratado.

lunes, 18 de octubre de 2010

ROMA: CARAVAGGIO en el IV CENTENARIO de su MUERTE

Este año se cumplen 400 años de la muerte de MICHELANGELO MERISI.

Nacido en 1571 seguramente en CARAVAGGIO, aunque también podría ser Milán, MICHELANGELO MERISI pasa sus primeros años entre estas dos ciudades, y a los trece se queda definitivamente –establecerse me suena demasiado para un tipo de esa edad, con toda la vida por delante- en Milán para estudiar pintura. En 1593 está Roma, donde vive como puede y trabaja con el CAVALIER D’ARPINO; allí continúa su formación, imbuido en los últimos coletazos del manierismo y aprendiendo a pintar naturalezas muertas del natural. A finales de siglo realiza sus primeros temas religiosos, y es entonces cuando le llega el encargo para la iglesia de SAN LUIS DE LOS FRANCESES, la CAPILLA CONTARELLI. El éxito es inmediato, pero a la vez su vida se va complicando (peleas, riñas, juicios), los encargos empiezan a retrasarse (los dos lienzos para la CAPILLA CERASI en SANTA MARÍA DEL POPOLO se acaban cinco meses después de lo pactado) y finalmente, en 1606, debe huir de Roma, dejando un muerto detrás. Comienza entonces un recorrido largo por varias ciudades (Nápoles; La Valetta en Malta; Siracusa, Mesina y Palermo en Sicilia; de nuevo Nápoles) y, de regreso a Roma, MICHELANGELO MERISI muere en Porto Ercole el 18 de julio de 1610, enfermo de unas misteriosas fiebres malignas. Seguramente no había cumplido los 39 años.

Cuando hay que aprovechar una oportunidad dicen eso de la ocasión la pintan calva. No entiendo muy bien qué sentido tiene, pero el IV centenario de la muerte de CARAVAGGIO es un motivo más que suficiente para adentrarse en su obra; y estando en Roma las posibilidades son abundantes. No llegué a tiempo para la macro-exposición que se organizó hasta mediados de junio, y que tenía una pinta más que buena, pero algunas cosas sí he visto.

Podría extenderme (¡otra vez!) sobre la pintura de CARAVAGGIO, pero hoy me quedo simplemente –ya lo he hecho más veces en selecciónARTE- con las notas que tomé en Roma. Son cuestiones conocidísimas pero que llaman poderosamente la atención cuando uno tiene la suerte de estar cara a cara con MICHELANGELO MERISI: la técnica, sin duda excepcional; el movimiento y las posturas, conseguidísimas, logradas, muchas veces forzadas y siempre sorprendentes; la luz, a veces matizada y casi siempre contrastada, en claroscuro; los personajes, tan de verdad, tan de la calle, tan de Roma, con la ropa arrugada, los pies sucios y el pelo sin peinar; la actitud naturalista en exceso en un momento donde el decoro es clave: esos desnudos demasiado desnudos; y esos jovencitos para mi un poco demasiado sensiblones, demasiado jovencitos, que tan poco me gustan.

Estando en Roma alguno me comentó que CARAVAGGIO era el número uno. Yo no le contesté, porque la pregunta sobre la posición en el top-ten (¿el número uno? ¿el dos? ¿el cinco?) seguramente es una tontería, un planteamiento simplón; seguramente no se puede saber quién es el número uno; y seguramente CARAVAGGIO no lo sería. Pero, ocupe en la lista el número que ocupe, no cabe duda de que estamos ante un genio.

He pensado publicar varias entradas seguidas con imágenes de CARAVAGGIO. Hoy me quedo con algunos cuadros que vi en agosto y que ilustran –más o menos: la calidad de las fotos no es espectacular- lo dicho: en la Virgen de los Palafreneros, que me parece magistral, descubrimos el naturalismo (ese Niño Jesús tan niño y tan desnudo, que hizo que el cuadro se quitara del altar de la Basílica Vaticana para el que estaba pintado a los poquísimos días de su colocación) y la presencia de personajes populares (Santa Ana es una vieja como cualquiera de las que andarían entonces por el Trastevere); en la Virgen de Loreto, los peregrinos se ven recién llegados de una larga caminata, desaliñados: casi huelen (mal, claro); el joven del cesto reconoceréis que tiene cara de pánfilo, pero el conjunto de las frutas es maravilloso; San Jerónimo tiene una un técnica sensacional; y el bueno de San Juan Bautista ... ¿qué diría desde el cielo al verse así de fresco?

VIRGEN DE LA SERPIENTE (VIRGEN DE LOS PALAFRENEROS). Óleo sobre lienzo. 292 X 211 cm. Galería Borghese, Roma.
VIRGEN DE LOS PEREGRINOS (VIRGEN DE LORETO). Óleo sobre lienzo. 260 x 150 cm. 1603/05. Iglesia de San Agustín, Roma.

MUCHACHO CON CESTO DE FRUTA. Óleo sobre lienzo. 70 x 67 cm. 1593/94. Galería Borghese, Roma.
SAN JERÓNIMO. Óleo sobre lienzo. 112x 157 cm. Galería Borghese, Roma.

SAN JUAN BAUTISTA. Óleo sobre lienzo. 132 x 97 cm. 1597/98. Museos capitolinos, Roma.

lunes, 4 de octubre de 2010

ROMA: LA VILLA FARNESINA y LOS FRESCOS RENACENTISTAS

Hacia 1510 el riquísimo banquero AGOSTINO CHIGI (el Magnífico, le llamaban) mandó construir una Villa en el Trastevere, a los pies de la colina del GIANICOLO: la primera villa suburbana del Cinqueccento romano. A su muerte, en 1520, parece que el edificio cayó en desuso y al final del siglo XVI fue comprado por el Cardenal ALEJANDRO FARNESIO, quien le dio su nombre actual, VILLA FARNESINA, para distinguirla del cercano PALAZZO FARNESE (próximos pero cada uno en un lado del río, lógicamente).
Proyectada por BALDASSARE PERUZZI, la arquitectura exterior de la VILLA, sencilla y serena, está compuesta por dos órdenes de pilastras rematadas con un friso de guirnaldas que recoge las pequeñas ventanas del piso más alto. En planta, el edificio tiene forma de “U”, y aunque hoy los visitantes entramos por la fachada posterior (la sur, la de la foto) originalmente se accedía desde norte, por el jardín, acompañados por las dos alas laterales, que conforman un pequeño patio previo a la imponente Loggia de ingreso (la de CUPIDO Y PSYCHE, de la que volveremos a hablar). Hacia el este se encuentra el TEVERE, y también en esta zona PERUZZI planteó otra Loggia (la de GALATEA, de la que también hablaremos). Estas dos estancias buscaban relacionar el interior de la villa con el exterior (con el jardín y con el río): por eso, en su momento estaban abiertas. Actualmente la de EROS Y PSYCHE mantiene sus huecos originales acristalados de arriba a abajo, y la GALATEA está transformada y lo que encontramos no son salidas hacia el exterior sino ventanas con peto.

Pero hoy no quería hablar de arquitectura renacentista (lo haré si llegamos a comentar la VILLA GIULIA), sino de pintura, de pintura al fresco. Es más que sabido que la técnica del fresco consiste en aplicar colores sobre una base de cal cuando ésta está aun húmeda –fresca- de manera que los colores son absorbidos rápidamente por la cal y, al secarse la base, los pigmentos quedan completamente –químicamente- integrados en ella, lo que les da una estabilidad y duración más que notables. Resulta sorprendente la fuerza que adquieren las estancias en las que se han pintado frescos: por su tamaño (generalmente son obras de gran escala que ocupan casi todos los paños: paredes y techos), por su enorme capacidad decorativa, y por su perfección técnica: cuando uno puede contemplar las obras de cerca (no siempre es posible, porque muchas veces son los techos lo que están pintados) se aprecia muy bien cómo está cuidado hasta el último detalle.

En Roma uno tiene ocasión de ver magníficos ejemplos de pintura renacentista y barroca al fresco, en palacios y en iglesias, de temática religiosa o profana, civil: las ESTANCIAS DE RAFAEL del Palacio Vaticano, la CAPILLA SIXTINA de MIGUEL ÁNGEL, las bóvedas de tantísimas iglesias, los techos de algunos palacios ... Entre ellos, me han parecido magníficos los frescos que se pueden contemplar en la VILLA FARNESINA: son espectaculares. Y es lógico, porque los más grandes del momento pintaron las paredes y los techos de esta villa.

Siguiendo el recorrido que la organización impone a la visita, primero se accede a la GALERÍA DE GALATEA, donde se encuentra (en la pared oeste, junto a la puerta por la que entramos) la escena que da nombre a la estancia: El Triunfo de Galatea. Pintada por RAFAEL, la ninfa aparece navegando sobre una concha arrastrada por delfines. En esa misma pared también se encuentra un colosal Polifemo (la mitología dice que estaba enamorado de Galatea), de SEBASTIANO del PIOMBO. En el techo, las constelaciones que aluden al horóscopo de AGOSTINO CHIGI, de BALDASSARE PERUZZI. Y en un arco de la pared norte vemos una singular cabeza de joven, en grisalla, enorme, ocupando todo el espacio disponible, más incluso, modernísimo, sin nada que ver con el resto de la sala: es también de PERUZZI, aunque algunos lo atribuyeron equivocadamente a MIGUEL ÁNGEL. El conjunto de la sala es interesante, las obras son estupendas, pero se queda corto comparado con lo que uno encuentra a continuación, la LOGGIA DE EROS (o CUPIDO) Y PSYCHE.

RAFAEL, con la ayuda de GIULIO ROMANO, FRANCESCO PENNI y GIOVANNI da UDINE, pintaron en 1518 esta maravilla que representa la historia de amor entre los dos dioses. Como señalé más arriba, este era el acceso a la Villa, originalmente una Loggia abierta que servía de transición entre el interior con el exterior. Por eso, al decorarla, los artistas pretendieron un interesante juego dentro-fuera que voy a intentar explicar: en primer lugar recrean el cielo como fondo de la enorme superficie abovedada; bajo ese cielo construyen una falsa celosía/emparrado formada por riquísimas guirnaldas vegetales, pintadas por GIOVANNI da UDINE aprovechando las aristas de los encuentros de arcos, huecos y esquinas. En los arranques del conjunto, entre las guirnaldas, introducen angelotes –putti- y personajes puntuales de la historia; y por fin, en la parte más alta de la sala encontramos el gran paño central, que simula dos enormes tapices sujetos a la celosía vegetal y en los que se representan las escenas principales: La asamblea de los dioses y Las bodas de Eros y Psyche. El conjunto, recién restaurado, es sobrecogedor, de una calidad excepcional. Y no sólo es una preciosa decoración, como la que hemos visto en la GALERÍA DE GALATEA, sino que conceptualmente va más allá: tiene la clara intención matizar la arquitectura, de hacerla ambigua -¿dentro o fuera?- y de completarla. Algunas falsas perspectivas y falsos huecos refuerzan esta interpretación, pero sigamos nuestro recorrido: todavía en planta baja se puede ver otra sala con un interesante friso que recorre todo el encuentro de las paredes y el techo, con temática mitológica, obra de BALDASSARE PERUZZI.

Subiendo a la planta principal llega uno al SALÓN DE LAS PERSPECTIVAS, la sala de recepción de CHIGI, donde de nuevo BALDASSARE PERUZZI, ya en 1519, hace un trabajo magistral creando falsas perspectivas –trampantojos- que representan huecos en las paredes de la sala (ventanas y miradores) enmarcados con columnas y pilastras, a través de los cuales vemos distintas vistas de Roma (es bueno saber que el punto de vista correcto para observar las perspectivas está junto a la puerta de acceso). De nuevo, otro ejemplo sobresaliente de integración pintura-arquitectura, de ese arte total que buscaban los renacentistas, ahora mucho más patente que en la LOGGIA DE EROS Y PSYCHE: aquí es evidente que la pintura no es simple decoración, sino que forma parte de la estructura de la sala, amplificando y completando lo que hace la arquitectura. Interesantísimo.

Y desde aquí se pasa al dormitorio del banquero CHIGI, llamado del MATRIMONIO DE ALEJANDRO Y ROXANA. Todas las paredes están pintadas por GIOVANNI ANTONIO BAZZI, conocido como SODOMA; de las cuatro, hay una –la norte- que representa la escena que da nombre a la habitación y que es especialmente espectacular.

Pretendía una entrada más o menos breve, y ya veis que no he sido capaz: sé que alargarlas tanto no es bueno, y quizá sólo unos pocos hayáis llegado hasta el final, pero este sitio me pareció francamente interesante, de los que no hay que perderse ...

jueves, 16 de septiembre de 2010

ROMA: GIAN LORENZO BERNINI, ESCULTOR

Antes de comenzar, una idea previa: he dado algunas vueltas a la orientación de estas entradas romanas. Me ilusiona, ciertamente, dejar constancia y compartir algunas cosas que me han llamado especialmente la atención. Pero no me interesa nada escribir –ni, mucho menos, copiar- trozos de guía turística.

Roma y todo lo que hay en Roma está más que escrito, lo sabemos de sobra. Nos lo han contado todo, en miles de sitios y a todos los niveles: hay guías elementalísimas que abracan toda Italia; hay guías más completas sólo de Roma; hay guías llenas de fotografías y otras, en cambio, con muchísimo texto; hay voluminosos y sesudos estudios de aspectos concretísimos de –por ejemplo- la arquitectura barroca Romana; hay ... de todo, y no pretendo hacer competencia a nadie.

Así que en selecciónARTE seguramente me limitaré a contar mis impresiones. En las entradas faltará quizá
marco, o aparato teórico; puede que incluso falte interés, pero vamos a ver qué sale.

GIAN LORENZO BERNINI ha sido un redescubrimiento muy notable en mis días romanos. Un auténtico artista total, que se mueve con soltura en todos los terrenos, aunque no todos son igualmente conocidos. Del BERNINI pintor, por ejemplo, apenas nos han llegado obras, aunque en su día se catalogaron más de cien; del BERNINI escenógrafo tampoco, y sólo nos quedan algunos apuntes y croquis de sus decorados para representaciones teatrales y fiestas; hay una comedia de BERNINI publicada, y se sabe que escribió algunas otras. En cambio, todos conocemos sobradamente al BERNINI arquitecto, de quien tenemos ejemplos muy notables: algunos, de tanto verlos, hasta nos hemos acostumbrado y nos llaman poco la atención, siendo –como son- espectaculares: la COLUMNATA DE LA PLAZA DE SAN PEDRO o el BALDAQUINO DEL ALTAR DE LA CONFESIÓN DE LA BASÍLICA VATICANA. Otros pueden sonarnos menos, y son igual de singulares: la iglesia de SANT’ANDREA AL QUIRINALE, por ejemplo, me ha parecido magistral.

Pero hoy quería hablar del BERNINI escultor. Un genio: genial en la escultura religiosa y en la profana; genial en la escultura para interiores y en las fuentes para las calles y plazas; genial en los bustos y en las tumbas. Un maestro absoluto que sabe dar a cada ocasión, a cada obra, el carácter que le corresponde, y siempre con una perfección técnica impresionante. No he tenido ocasión de verlo todo (hay muchísima obra de BERNINI en Roma: mucha ni la conozco, y mucha se ha quedado en el tintero), pero sí unas cuantas cosas. Podría comentarlas una a una (las tumbas de los Papas en la Basílica de San Pedro, Longinos, el busto de Inocencio X, la fuente de los cuatro ríos en Piazza Navona, los ángeles del puente Sant’Angelo, la cabeza de Medusa, el elefante de la Plaza de Santa María Sopra Minerva, tan gracioso ...) pero no pretendo, ni mucho menos, ser exhaustivo. Sólo quiero traer a selecciónARTE algunas obras –sobradamente conocidas- que me han resultado impactantes, de esas que quitan el hipo (por cierto, las imágenes, en esta ocasión, no son mías: las he tomado prestadas en la red).

De la GALERÍA BORGHESE me llamaron especialísimamente la atención DAVID (1623), APOLO Y DAPHNE (1624), y de una manera muy singular EL RAPTO DE PROSERPINA (1622). Son obras de todavía podríamos llamar de juventud, porque GIAN LORENZO BERNINI a sus 25 años ya las ha esculpido (nació en 1598 y vivió hasta 1680). El movimiento general que consigue en cada escena –las torsiones de los cuerpos- es sensacional, y tienen detalles magistrales: la expresión de DAVID, las ramas de laurel que salen de DAPHNE, la mano de PLUTÓN en la carne de PROSERPINA. Es verdad que también encontré algunos aspectos menos conseguidos, como por ejemplo los rostros un poco hieráticos de Apolo o de Plutón, y cierta falta de tensión en esas dos figuras masculinas, un tanto ausentes.


EL ÉXTASIS DE SANTA TERESA (1652) de la CAPILLA CORNARO en SANTA MARIA DELLA VITTORIA. Es casi obligatorio hablar de esta escultura, impresionante. Y no sólo es impresionante la Santa y el ángel: la capilla completa lo es. Absolutamente escenográfica, con el conseguidísimo efecto de luz sobre Santa Teresa, resulta una escena en la que el espectador se introduce acompañando a los componentes de la familia Cornaro que se asoman por los miradores de los laterales. Es para quedarse horas ad-mirando.

Y, en la iglesia de SAN FRANCESCO A RIPA, en el Trastevere, la BEATA LUDOVICA ALBERTONI (1674) en el momento de su último aliento, muriendo de amor, con la boca abierta y las manos apretadas sobre el pecho. Conmovedora.

viernes, 3 de septiembre de 2010

ROMA


Se me hace verdaderamente difícil hablar de Roma. Me cuesta arrancar y pienso –estoy convencido- que cualquier cosa que diga se va a quedar muy corta. Porque Roma es inabarcable. Es inagotable. Es espectacular. No creo que Roma sea la ciudad más ciudad que conozco –debe ser Londres, seguramente; ni la más monumental –quizá sea París; tampoco la más cosmopolita (¿NYC?), ni la más exótica, ni la más tranquila, ni por supuesto la más limpia y cuidada. Pero es, casi seguro, la más atractiva, la más pintoresca, la que tiene más encanto. Y probablemente la que tiene más arte por metro cuadrado del mundo. En un puñado de días no es posible conocer Roma, y por eso cualquier cosa que diga será incompleta, incluso injusta quizá.

Ya había estado en Roma, pero surgió una nueva ocasión de pasar allí parte del mes de agosto y no era razonable decir que no. Por supuesto, un acierto. Durante esos días he visto mucho, muchísimo. He comprobado –con asombro- que en visitas anteriores ya había visto bastante. Y estoy seguro de que me queda al menos otro tanto, otro muchísimo por ver. En esta ocasión apenas he dedicado tiempo a la Roma clásica: una pena, pero había que elegir los objetivos teniendo en cuenta el tiempo disponible. He visto iglesias, muchas iglesias, quizá demasiadas iglesias. Y también he visto museos, cosa que no recordaba haber hecho antes. Lógicamente, de las metas que llevaba en mi cuaderno de viaje también se han quedado cosas en el tintero (de manera especial la VILLA ADRIANA, que tanta ilusión me hacía).

A la vuelta me han preguntado qué me ha gustado más de lo que he visto. No he sabido responder: me ha parecido una pregunta-trampa, del tipo ¿a quién quieres más, a papá o a mamá? Porque hay tanto que me ha gustado, que me ha tocado, que me resulta imposible elegir. No puedo –pienso que ni yo ni nadie- quedarme sólo con una cosa de Roma. Hay tanto y tan variado, que para decir algo con acierto es imprescindible focalizar bien la pregunta, orientarla, poner cada cosa en su sitio: como nos enseñaban de pequeños, no se mezclan peras con manzanas ni churras con merinas. Cualquiera entiende que para comparar, para seleccionar, no se puede confundir alegremente (¿simplonamente?) la pintura renacentista con la arquitectura clásica, la escultura barroca con el urbanismo. No tiene sentido preguntar qué es mejor, INOCENCIO X o el TORSO DEL BELVEDERE; el fresco de la LOGGIA de CUPIDO Y PSYCHE o EL ÉXTASIS DE SANTA TERESA; la escalinata de PIAZZA DI SPAGNA o los mosaicos de SAN CLEMENTE. Todas son obras maestras, auténticas joyas, y me quedo con todas. Además, habría que hablar también de todo eso que no es formalmente (aunque sí propiamente) obra de arte, lo que no sale en las guías: el callejeo por Roma, una experiencia incomparable: fuentes, arcos y pasajes elevados, cariátides y atlantes en los portales, frontones partidos de manera imposible, esquinas decoradas con imágenes de la Virgen y farolillos, escudos, lápidas conmemorativas, restos romanos ... mil detalles; o los colores de las fachadas, aparentemente casuales y a la vez logradísimos; o el tramonto romano, esas puestas de sol de altísima intensidad plástica.


Por otro lado siempre esta la parte subjetiva y casual de cualquier viaje, que puede deformar la realidad: un día en el que uno está más cansado valora menos y peor lo que ve; un día nublado –no los ha habido, gracias a Dios- no hace relucir la belleza de algunos interiores; una calle fresca y en sombra, con brisa ligera, colabora a que valoremos una fachada; una calle donde el sol cae a plomo a primera hora de la tarde hace que nos marchemos cuanto antes, sin calibrar un solo detalle; una compañía divertida hace divertido cualquier paseo; un guía sabio consigue hacer apasionante la visita a una capillita de la que no esperabas nada; una multitud aborregada, gritona y convulsivamente fotografiadora desluce hasta la propia CAPILLA SIXTINA ... También, a la hora de valorar lo subjetivo de un viaje, está lo que uno ha vivido, que casi siempre es más importante que lo que ha visto. Y eso es algo que no se puede explicar fácilmente, y que en un blog seguramente no se debe.





En fin, ya disculparéis todo este pedaleo. Por enumerar algunas cosas que me han llamado especialmente la atención –unas veces por un motivo, otras por otro- señalaría (sin más orden del que me va viniendo a la cabeza) el TEMPIETTO de SAN PIETRO IN MONTORIO, auténtico icono de la arquitectura renacentista romana; el gigantesco fresco de la nave de la CHIESA DE SANT’IGNAZIO, de ANDREA POZZO, en mi opinión mucho más impresionante y efectista que la falsa cúpula que tiene a su lado; la placita de SANTA MARÍA DELLA PACE, tan equilibrada; el RETRATO DE INOCENCIO X, de VELÁZQUEZ, troppo vero; EL RAPTO DE PROSERPINA, de BERNINI, con esas dos figuras casi vivas; CARAVAGGIO, que este año está de aniversario; el magnífico espacio y la singular composición de la CHIESA DE SANTA MARIA DEGLI ANGELI E DEI MARTIRI, encajada por MIGUEL ÁNGEL en las TERMAS DE DIOCLECIANO; el CAMPIDOGLIO, salón urbano exquisito; el RETRATO DE HOMBRE, de mi admirado ANTONELLO DA MESSINA, una agradabilísima sorpresa; el ya citado fresco de la bóveda de la LOGGIA DE CUPIDO Y PSYCHE, en la VILLA FARNESINA; la CHIESA DE SANT’ANDREA AL QUIRINALE, un espacio mágico; y, como no, la BASÍLICA DEL VATICANO, un conjunto sobrecogedor, gigantesco, verdaderamente digno de Dios. Además, me acerqué a algunos edificios contemporáneos de interés (el MAXXI de ZAHA HADID y la CHIESA DI DIO PADRE MISERICORDIOSO, de RICHARD MEIER), y tuve ocasión de visitar ORVIETO con los despampanantes frescos de LUCA SIGNORELLI en la CAPILLA DE SAN BRIZIO. Si la memoria me acompaña trataré de comentar/recordar poco a poco en selecciónARTE algunas cosas vistas: no muchas, probablemente. Las señaladas, u otras. Ya iremos viendo.

Para acabar, pedir perdón a los italianos por el maltrato que seguramente habré hecho de su idioma (he escrito los nombres sin consultar) y la mezcolanza entre italiano y castellano, ese itagnolo que sale tan fácil y resulta tan peligroso.