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lunes, 6 de abril de 2009

LA TIERRA BALDÍA, de T. S. ELIOT


He leído LA TIERRA BALDÍA con el run-run de las ELEGÍAS DE DUINO todavía en la cabeza. Y la diferencia me ha parecido notable.

LA TIERRA BALDÍA también es un texto críptico, difícil de entender, pero sospecho que con un planteamiento distinto (en este terreno no me atrevo a asegurar nada de nada): trata de reflejar la realidad, no de huir de ella o de re-crearla. Yo he conectado más con ELIOT de lo que conecté con RILKE, aunque quizá RILKE es más lírico que ELIOT. Es interesante saber que los dos textos se publican prácticamente a la vez.

LA TIERRA BALDÍA es un poema dividido en cinco partes de extensión muy desigual, tremendamente fragmentario (en algún sitio he visto que hablan de un “poema cubista”) y lleno –llenísimo- de referencias que al lector poco atento se le escaparán con facilidad, incluso al atento si no está muy muy atento: hay referencias mitológicas; abundan las citas en otros idiomas (francés, italiano, alemán); hay saltos en el tiempo; hay cambios de sujeto; el texto se mueve entre lo más común –situaciones muy de andar por casa: ir al dentista- y los dioses –la metamorfosis de Filomena ... vamos, que hay de todo.

Para entender LA TIERRA BALDÍA he necesitado un guía, un VIRGILIO que como a DANTE me llevara de la mano. Mi particular maestro me explicó que detrás del poema de ELIOT estaba la leyenda del rey Arturo y la búsqueda del grial (cosa que no he sabido ver por ningún sitio), y que el poema trataba de reflejar algo así como la decadencia contemporánea a partir del entorno cultural que configura al hombre, que es objeto del poema. Me hizo notar también la importancia de la figura de TIRESIAS, el hombre-mujer vidente de la mitología griega. La verdad es que no me ayudó mucho: agradezco desde aquí las pistas, pero ¡menudo lío!

Sólo me atrevo a decir que he entendido muy poco pero me ha gustado. Bastante.

Aunque anoto como pendiente LOS CUATRO CUARTETOS, en el futuro inmediato dedicaré la poca atención que –por desgracia- presto a la poesía a algo más nacional, más patrio, más ... comprensible.

Para terminar, una cuestión menor: leyendo, me vino a la cabeza RETORNO A BRIDESHEAD, porque Anthony Blanche recita con un megáfono fragmentos de LA TIERRA BALDÍA desde el balcón de la habitación de Sebastián el día que Charles les conoce. Busqué los versos, y los copio:

(And I Tiresias have foresuffered all
Enacted on this same divan or bed;
I who have sat by Thebes below the wall
And walked among the lowest of the dead.)

Además, me entró cierta duda en la cronología, y aunque estaba seguro de que no podía haber error, la comprobé: la reunión en Christ Church College es a principios de marzo de 1923, y el poema se había publicado el año anterior, 1922 ...

lunes, 2 de marzo de 2009

LAS ELEGÍAS DE DUINO, de RAINER MARÍA RILKE


Aunque empezar así puede dar impresión de que soy requeteviejo, conocí hace algunos años a una persona -ya murió- con un altísimo nivel intelectual y cultural, además de enorme simpatía, que con cierta frecuencia citaba el inicio de la primera ELEGÍA. Decía: “¿Quién, si yo gritara, me escucharía desde los órdenes de los ángeles?”. De aquel casi-grito-de-guerra (era mucho más) me surgió un interés grande por leer el poema de RILKE.

Tuve una primera oportunidad cuando cayó en mis manos un tomito bilingüe, con la versión alemana original y una traducción al español, de la que perfectamente recuerdo que tenía las tapas rojas. Comencé a leer (en riguroso castellano, claro: por desgracia para mí el alemán es lengua completamente desconocida) y no fui capaz. Lo dejé. Hace poco me propuse de nuevo esa empresa (con otro texto: el libro rojo se perdió), y ahora sí he llegado hasta el final de la décima elegía.

Como se puede leer en cualquier sitio, RILKE escribió las ELEGÍAS en un periodo largo de tiempo, entre 1912 y 1922; la primera la comenzó en el castillo de DUINO (de hay su nombre: no hay que ser muy perspicaz), propiedad de la condesa MARIE VON THURN UND TAXIS.

Las ELEGÍAS DE DUINO están compuestas por diez largos poemas en los que he podido entender lo siguiente (aunque es verdad que ya no sé qué he entendido yo y qué me han hecho entender los textos que he leído para tratar de desentrañar las ELEGÍAS): el hombre es un ser miserable que se debate entre su lamentable condición de ser casi nada y su afán de trascender el mundo material y permanecer, sin dejar de ser, no se sabe bien dónde. Tiene a los ángeles como referente (o meta, o imagen, o modelo, o ... ¿qué?). No son ángeles como los que la biblia nos enseña: son seres trascendentes, inmateriales, bellísimos, de una belleza que sobrepuja de tal manera al hombre que, de verla, llegaría a matarle. El hombre se mueve en un plano material y el ángel, en cambio, en un orden superior, inalcanzable. El hombre, en su afán de trascender intenta interiorizar el mundo que le rodea, poseerlo, hacerlo suyo. Sólo la fuerza del amor –los amantes- puede de alguna manera trascender la triste condición del hombre, aunque de forma fugaz y perecedera.

Todo esto dicho de una manera indudablemente bella, muy rica.

Soy consciente de que hablar de poesía habiendo leído sólo un texto traducido es arriesgado, y decir lo que voy a decir de las ELEGÍAS DE DUINO -una de las cumbres de la poesía del siglo XX- es seguramente audaz e incluso imprudente. Pero lo digo: he encontrado un texto tremendamente críptico, incomprensible en un altísimo porcentaje, que dibuja una situación pesimista y muy poco esperanzada. Parece como si RILKE, tratando de sustituir la verdad clásica de la trascendencia del hombre, construye toda una teoría, desde luego sugerente, pero también vacía e ineficaz. Es como si sustituyera a Dios, al Dios de toda la vida, por esos “ángeles”; y para que los hombres no se queden llenos de nada, propone lo de interiorizar el mundo que le rodea y da juego a la fuerza del amor. Algo de verdad hay en todo el planteamiento, claro, pero no llena, no convence.

¿Cómo sonarán en alemán las ELEGÍAS DE DUINO? ¿Qué ritmo tendrán? Por desgracia –ya lo señalé arriba- no puedo decirlo. Y eso es clave, lo sé. Pero pienso que lo cortés no quita lo valiente: sabiendo que mi comentario se queda muy cojo, todo lo apuntado es una verdad como un piano de cola.

Ilustro esta entrada con la lápida de la tumba de RILKE, que me permite meter de matute el archiconocido epitafio que el propio poeta se escribió:

Rosa, oh contradicción pura, placer,
ser el sueño de nadie bajo tantos
párpados.

Rose, oh reiner Widerspruch, Lust,
Niemandes Schlaf zu sein unter soviel
Lidern.