Ayer estuve en el REINA SOFÍA viendo METONIMIA, la exposición de CRISTINA IGLESIAS. Me pareció de lo más sugerente, verdaderamente evocadora.
Algo conocía de su obra, pero no mucho: ¡quién no se ha quedado boquiabierto más de una vez y más de dos admirando las maravillosas puertas de la ampliación del MUSEO DEL PRADO!

Además de las referencias a la naturaleza –el agua en movimiento, la vegetación apretada, los fósiles, los paisajes que se esconden detrás de muros de hormigón (falso hormigón, pero lo mismo da)- los trabajos de CRISTINA IGLESIAS están llenos de referencias arquitectónicas: esos espacios-jaula que crea a base de planos que no llegan a formar esquinas, ni –por lo tanto- a ser volúmenes rotundos; esas estancias permeables y recorribles, accesibles y que a la vez te enclaustran, te encierran, tan singulares, tan laberínticas; ese techo que protege y a la vez –por su inclinación y su material- resulta inquietante; esas luces coloreadas que llena espacios sólo sugeridos; los propios materiales muy de obra … Texturas, luces, materiales, sonidos, conforman un lenguaje propio que al menos a mi –arquitecto- me ha tocado de cerca, me ha ganado y me parece escultura de primer orden.
Al recorrer la exposición la cabeza del visitante se encuentra en otras culturas, épocas y lugares -la memoria, otro elemento clave en la obra de CRISTINA IGLESIAS- y necesariamente recuerda otra retrospectiva genial: la de su marido JUAN MUÑOZ, que ya comentamos en su día en selecciónARTE, también impresionante (o mejor, más impresionante aún). Eso sí, me ha sabido a poco: me hubiera gustado recorre más salas llenas de obras de CRISTINA IGLESIAS.
CRISTINA IGLESIAS / METONIMIA es una exposición que no hay que perderse: se puede visitar hasta el 13 de mayo.











