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jueves, 9 de abril de 2015

MI NOMBRE ES ASHER LEV, de CHAIM POTOK


Hace ya varios años leí en uno de los blogs que solía seguir (¡qué tiempos! Ahora, por desgracia, sólo de vez en cuando me asomo a visitar a los viejos amigos) un comentario a MI NOMBRE ES ASHER LEV. Me llamó mucho la atención y busqué el libro. Entonces no lo encontré, pero me quedé con el título, y hace muy poco cayó en mis manos.

Ediciones Encuentro resume así MI NOMBRE ES ASHER LEV: Asher Lev es un niño judío observante que pertenece a una familia profundamente religiosa. Asher Lev también tiene un don: es un genio que no puede dejar de pintar el mundo que ve y siente. Pero en este don está la semilla del conflicto con lo que más quiere: su familia y su comunidad. En esta novela conmovedora y visionaria, Chaim Potok realiza un agudo retrato del artista y de su mundo. Todo un clásico moderno. Y del autor, señala: Rabino y escritor, Chaim Potok (nacido con el nombre de Herman Harold), nació el 17 de febrero de 1929, en el Bronx. Sus padres eran judíos inmigrantes de Polonia, y le facilitaron una educación ortodoxa que le llevó a aprender el Talmud tan bien como las materias seculares. En 1950 acabó sus estudios de Literatura Inglesa en la Universidad Yeshiva, se ordenó como rabino y se doctoró en Filosofía por la Universidad de Pennsylvania. Se unió a las fuerzas armadas estadounidenses y sirvió en Corea del Sur de 1955 a 1957. Este tiempo en Corea le transformó, haciéndole cuestionarse algunas de las cosas en las que creía. De 1964 a 1975, editó la publicación Conservative Judaism, y también fue editor, desde 1965 hasta 1974, de la Jewish Publication Society (Sociedad de Publicaciones Judías). Algunas de sus obras más conocidas han sido publicadas en castellano por Encuentro, tales como Los Elegidos, que recibió varios premios y fue llevada al cine, La promesa, y Mi nombre es Asher Lev. Además de su trabajo en los campos de la teología, la historia y la literatura, también fue pintor. Chaim Potok falleció en Pensilvania, el 23 de julio de 2002.

MI NOMBRE ES ASHER LEV me ha parecido una novela notable por las cuestiones que platea, interesantísimas y universales: nos afectan a todos, a cada uno según sus circunstancias (no todos somos pintores judíos ortodoxos), pero en mayor o menor medida ninguno nos escapamos de esas disyuntivas. ASHER ha recibido de Dios un don, el don de la habilidad para el dibujo y la pintura. Un don que resulta incompatible con sus creencias (los judíos ortodoxos no pintan) y su entorno (su familia, la comunidad en la que se desarrolla su vida). La necesidad de desarrollar ese don le pone al borde del precipicio, le obliga a elegir entre lo que lleva dentro y lo que todos los demás –y especialmente los que más le quieren- esperan de él. Una situación en la que tiene que optar entre hacer lo que cree correcto (lo que necesita hacer) y lo que los demás esperan que haga. Y esa disyuntiva le hace sufrir, y hace sufrir a los demás. Todo un dilema, que termina estallando.

MI NOMBRE ES ASHER LEV propone un montón de asuntos vitales: la sensibilidad incomprendida; el don para uno o el don para los demás; cumplir la propia obligación a costa del dolor ajeno; la tolerancia y la intolerancia; los propios ideales y la propia identidad y la propia tradición frente a lo ajeno: la contaminación de ideales; la dificultad de traspasar las propias fronteras mentales y culturales; la experiencia de que la razón (su padre) no puede entender lo que el corazón (su madre) parece que sí…; la fuerza de la comunidad (el rabino) en la vida del individuo; la importancia de lo que culturalmente y vitalmente han recorrido otros.

Y desde el punto de vista artístico CHAIM POTOK sabe de qué habla, así que la pelea vital de ASHER y su desarrollo como pintor están perfectamente retratados. También aquí los temas que se plantean son tremendamente sugerentes: la fuerza imparable de la creatividad; qué es un auténtico artista; la potencia de la iconografía cristiana; y mil asuntos más. La cabeza se va automáticamente a MARC CHAGALL, y también he recordado EL JILGUERO, la novela de DONNA TARTT.


MI NOMBRE ES ASHER LEV está estupendamente escrito, pero no me ha parecido una novela redonda: toda la primera parte, y gran parte de la segunda, son tremendamente repetitivas (buscadamente repetitivas, sin duda, pero eso no le quita pesadez) y hay un uso excesivo de términos judíos que no me atrevo a llamarlos técnicos, pero casi, que lastran la lectura. Pienso, en cualquier caso, que es una novela muy interesante que vale la pena leer. 

jueves, 9 de diciembre de 2010

PENSAR LA ARQUITECTURA, de PETER ZUMTHOR



PETER ZUMTHOR es un arquitecto verdaderamente interesante. Suizo, nacido en 1943 y ebanista de formación inicial, ahora –además de trabajar en su estudio- es profesor universitario. Con una obra no muy abundante y alejado del star-system en el que otros están inmersos, me atrevería a decir que cada edificio que ha construido se ha terminado convirtiendo en un objeto de claro interés (había escrito pieza de culto, pero resultaba exagerado). El año pasado recibió el Premio PRITZKER. Yo, no os engañaré, no conozco en profundidad su obra, ni he visto nada suyo de manera inmediata: no tiene nada construido en España, que yo sepa (aunque recuerdo que proyectó unas bodegas) y no he tenido la fortuna de visitar algo de lo que ha hecho fuera. Pero es una figura que me atrae, que cada vez que escucho su nombre aguzo el oído para aprender, convencido de que vale la pena.

En REVISIÓN DEL INTERIOR, un blog que sigo y que me parece muy interesante, descubrí una reseña sobre un libro de ZUMTHOR, PENSAR LA ARQUITECTURA: inmediatamente decidí que había que leerlo. He tardado unos meses en conseguirlo, pero he cumplido mi propósito, y ha valido la pena.

PENSAR LA ARQUITECTURA es una recopilación de ocho conferencias que ZUMTHOR impartió entre 1988 y 2004. Es un libro heterogéneo, que toca muchas teclas, aunque lógicamente el tema es uno: la Arquitectura. No me resulta fácil resumir lo que dice ZUMTHOR, pero he ido anotando algunas ideas a medida que iba leyendo: nos habla de la funcionalidad como premisa para la obra de Arquitectura; de la importancia del detalle bien cuidado; de cómo el edificio se asienta en el lugar; de la fusión forma-función; de cómo el edificio bien pensado no necesita añadidos artificiales. Habla con insistencia de la obra de Arquitectura como obra construida, materializada, no sólo dibujada o pensada: la Arquitectura necesita ser construida. Habla –en este caso sería más preciso decir he entendido en su discurso- del arquitecto como constructor y como artesano, detallista; un poco todos los oficios: el arquitecto no es sólo quien piensa el edificio, es quien lo hace, quien lo materializa, quien consigue que sea realidad, quien coloca y ajusta cada una de las piezas. Todos los capítulos –las conferencias- son espléndidas, pero a mí quizá el que más me ha dicho es EL CUERPO DE LA ARQUITECTURA (incluso acaba recordando a TANIZAKI ...).

Copio algunas citas, entre las mil que me han llamado la atención:

Proyectar significa, en gran parte, entender y ordenar. Pero creo que la genuina sustancia nuclear de la arquitectura que buscamos surge a través de la emoción y la inspiración. Los preciosos momentos de inspiración aparecen en el curso de un paciente trabajo. Con una imagen interior que, de repente, hace su aparición, con un nuevo trazo en el dibujo, parece transformarse y cobrar nueva forma en fracciones de segundo la totalidad del edificio proyectado. Es como si, de súbito, uno experimentase el efecto de una extraña droga: todo lo que sabía un poco antes acerca del objeto a crear aparece bajo una nueva y nítida luz. Y siento alegría y pasión, y hay algo en mí que parece decir: “¡ Ésta es la casa que quiero construir!”

La buena arquitectura debería acoger al hombre, dejarle que viva y habite allí, y no abrumarle con su charla.

Para mí en los edificios hay un estar callado que es hermoso, y que asocio con conceptos como serenidad, evidencia, duración, presencia e integridad, pero también con calidez y sensualidad; ser él mismo, un edificio; no exponer nada sino ser algo.

Sólo entre la realidad de las cosas y la imaginación se enciende la chispa de la obra de arte.

Decía que no es fácil resumir PENSAR LA ARQUITECTURA. Pero no pasa nada. Porque no es un libro de esos de “ya lo he leído, ya sé de qué va”; para nada. Es un libro para tener a mano y, en momentos apropiados, leer un rato, un trozo, una conferencia: y ver qué nos dice. Es, y creo que es el mejor modo de describirlo, un libro tremendamente sugerente, inspirador. Nos dice directamente muchas cosas, pero realmente nos pone en pista para pensar muchas, muchísimas más. Un libro muy muy recomendable.

lunes, 5 de julio de 2010

LA ARQUITECTURA DE LA FELICIDAD, de ALAIN DE BOTTON


Hace ya tres meses me recomendaron LA ARQUITECTURA DE LA FELICIDAD: hablaba con un colega –en el sentido más técnico- sobre libros de teoría de la arquitectura, y me dijo que acababa de leer éste y que le había parecido interesante. Tomé nota mental del título, investigué quién era el autor, y lo compré en la Feria del Libro.

Enorme decepción.

ALAIN DE BOTTON es un suizo de poco más de 40 años que pretende ser algo así como un intelectual para las masas: ha escrito algunos libros, y según dice la solapa de LA ARQUITECTURA DE LA FELICIDAD (sé que una solapa no es argumento de autoridad, pero se supone, por la cuenta que le trae, que señala lo más notable del personaje) “colabora con un canal de televisión inglés en programas de divulgación que llevan su «firma de autor»: inteligencia, ironía y complicidad con quien lee, mira y escucha”. Ahí es nada!

LA ARQUITECTURA DE LA FELICIDAD es un libro que no sé exactamente que pretende; ni siquiera sabría definir cual es su tesis. Evidentemente dice que la arquitectura influye en la vida de las personas, y que la vida de las personas definen la arquitectura que hacen o que les gusta. Insiste en que la arquitectura configura nuestros estados de ánimo, y que hacemos arquitectura y objetos bellos porque necesitamos reflejar en ellos nuestro mejor yo, nuestro yo genuino.

Bien. Conforme.

Pero esto es muy poco. Es una obviedad; o mejor, una simpleza. Y creo que éste es el gran problema del texto: es enormemente simplón. Mi impresión ha sido que ALAIN DE BOTTON, con un conocimiento superficial de la arquitectura, muy anecdótico (los comentarios sobre Le Corbusier son paradigmáticos en esto de la anécdota), empieza a pensar temas que otros han desarrollado y resuelto hace años, o mejor, siglos; intuye ideas que explora a medias, recorriendo caminos más que trillados. Como se suele decir cuando uno concluye una obviedad, descubre la pólvora. Es llamativo, por ejemplo, lo que le cuesta relacionar bondad y belleza, asunto en el que ya profundizaron maravillosamente los filósofos y teólogos medievales. Razona muchas veces desde lo bonito (que no lo bello), y eso es un criterio muy parcial –y por eso poco válido- para analizar las cosas y concluir con seriedad. En multitud de ocasiones está a punto de, pero sus pensamientos no cuajan en algo de interés: dan ganas de ayudarle, de darle un empujón, de soplarle una pista. Además, los razonamientos son muchas veces ambiguos: empieza criticando algo que después matiza y modera hasta que el lector ya no sabe lo que quiere decir, si defiende o ataca aquello de lo que habla; mi impresión es que como no sabe demasiado de arquitectura, a veces no se quiere definir con claridad.

En fin, que no me ha gustado casi nada LA ARQUITECTURA DE LA FELICIDAD: un texto que se lee con facilidad, eso sí es verdad, lleno de anécdotas y de fotografías (en B/N), pero que dice muy poco y muchas veces lo poco que dice es confuso o incluso está equivocado. Lógicamente esto es una opinión que no todo el mundo compartirá, pero ... LA ARQUITECTURA DE LA FELICIDAD es un libro que no recomiendo: para el que sabe es una tontada, y para el que no sabe no hace más que confundir. Por acabar con algo positivo (todo tiene siempre al menos un punto positivo), ALAIN DE BOTTON valora acertadamente la interpretación japonesa de la belleza y cita a varios autores, obras y artistas japoneses: EL ELOGIO DE LA SOMBRA, de TANIZAKI, sin ir más lejos; un autor que le da mil vueltas en esto de entender el arte.

lunes, 3 de mayo de 2010

ESCRITOS, de EDUARDO CHILLIDA


Ya dije en selecciónARTE hace un par de semanas que estaba leyendo los ESCRITOS de EDUARDO CHILLIDA; y también dije lo que me estaban gustando. Un amigo me habló del libro hace casi dos meses: estábamos comentando el ELOGIO DE LA SOMBRA, y sugirió que tenía que leer los ESCRITOS, porque a la vista de lo que decíamos pensaba que me interesaría. Los dos libros no tienen muchísimo que ver, pero por supuesto que me ha interesado: es magnífico.

ESCRITOS se trata de un volumen pequeño –de pocas páginas, apenas algo más de cien- donde la editorial LA FÁBRICA ha reunido todos los textos que escribió EDUARDO CHILLIDA sobre su trabajo como artista. La mayoría de ellos son reflexiones breves que el editor ha agrupado por temas, excepto un texto más largo –aunque también compuesto por fragmentos sueltos- que fue el borrador de una conferencia. Salvando todas las distancias –que en este caso son larguísimas- y arriesgándome a que alguno diga que soy un rancio, ESCRITOS me ha traído a la cabeza esos libros antiguos de pensamientos espirituales: Pascal, Kempis ... Digo esto no sólo porque sean sucesiones de pensamientos relacionados por el tema, “listas” de pensamientos: sería un poco simple por mi parte; lo digo porque se trata de unos textos no sólo para leer o para aprender, sino de textos sobre los que pensar para concluir. ESCRITOS no sólo informa, sino que forma la cabeza, y eso son cosas distintas. En este caso, junto con las obvias diferencias de estilo, en lugar de tratar del alma se trata del arte: para mi tienen mucho que ver, pero eso es otro asunto y no lo trataremos hoy.

Los temas que aparecen en ESCRITOS son, lógicamente, los temas de fondo de toda la obra de CHILLIDA: una constante actitud de búsqueda, de inconformismo, de progreso, un no a la estabilidad facilona (en todos los sentidos: personal, creativo, en sus propias obras, etc.); la materia como tiempo lento; el espacio y el tiempo hermanos gemelos; el espacio como materia que hay que configurar, dar forma; “La materia sería como un espacio más lento, o el espacio una materia rápida”; el lleno y el vacío; el punto como no-dimensión; la densidad y la gravitación; el ángulo recto y los ángulos de su entorno, los casi rectos, los que están entre los 89º y los 93º; “El arte verdadero no puede ser más que contemporáneo”; “El arte para el artista es una pregunta”; “La obra es para mi contestación y pregunta”; “Yo no entiendo casi nada, pero comparto el azul, el amarillo y el viento”.

Cuando hace años todavía tenía en la cabeza la posibilidad de realizar una tesis, uno de los temas que apunté fue precisamente CHILLIDA, y mentalmente bauticé aquel trabajo con el título de “Modelar el aire”. Porque eso es CHILLIDA para mi: un maestro cuya escultura no es una masa con forma, sino que es aire con forma, aire modelado por la masa y contenido en la masa, aire con personalidad propia, viento peinado (que es aire organizado), volúmenes de aire. El vacío como materia prima. Siempre he entendido perfectamente la conexión inmediata de CHILLIDA con aquel verso de JORGE GUILLÉN, “lo profundo es el aire”: concepto absolutamente luminoso, se ajusta al milímetro a la escultura de CHILLIDA.

Hace tres o cuatro años, no recuerdo con precisión, se mostraba en ARCO un modelo de lo que podría ser la intervención de CHILLIDA en la montaña canaria de TINDAYA, en la isla de Fuerteventura: el vaciado de la montaña, o su “llenado” de aire con forma. Como en toda la obra de CHILLIDA allí había aire profundo, modelado, domado, dotado de significado propio. Me pareció magistral, una ocasión única de desarrollar esas ideas en gran formato. Lástima que otros motivos –defendibles, por supuesto, aunque para mi poco consistentes- no han permitido todavía que el maravilloso proyecto se lleve a cabo.

Junto con muchas ideas sobre el arte y el artista, también he encontrado en ESCRITOS otras reflexiones que me han parecido interesantes para la vida misma: “No se ve sino lo que se tiene ya dentro del ojo”; “Se ve bien teniendo el ojo lleno de lo que se mira”; “La unidad se busca, no se posee”; “Tengo las manos de ayer, me faltan las de mañana”; “Sólo si somos capaces de habitar podremos construir”; “Aspiro a poner valor, el precio lo ponen otros”; “De la muerte, la razón me dice: definitiva; de la razón, la razón me dice: limitada”. Podría citar más textos, porque este libro es de los que he leído con un lápiz afilado en la mano, pero para no cansaros más sólo copio uno sobre la obra de MARK ROTHKO, de la última parte del libro, HOMENAJES: “Rothko mira el horizonte/ Inalcanzable, inexistente/ y pinta lo inexistente, lo necesario/ inalcanzable. Creo que fue el/ pintor más grande de América”. Chapó.

ESCRITOS, de EDUARDO CHILLIDA, me ha parecido sensacional; para los interesados en CHILLIDA, imprescindible. Mientras leía me entraron unas ganas enormes de visitar CHILLIDA LEKU, que aún no conozco: no podrá ser en breve (en estos meses el trabajo parece que no me va a dejar) pero hay que ir ...

Estando en estas llegó la entrada de EL GUISANTE VERDE PROJECT que ya me dejó definitivamente tocado: no os la perdáis, y ved el vídeo hasta el final, que vale la pena.

jueves, 22 de octubre de 2009

EL ELOGIO DE LA SOMBRA, de JUNICHIRO TANIZAKI


Este verano he tenido ocasión de investigar la arquitectura japonesa (en realidad, la cultura japonesa) y me ha parecido enormemente interesante. Estando en esas, alguien me recomendó vivamente la lectura de EL ELOGIO DE LA SOMBRA, y recordé que ya hace años –tres o cuatro- otra persona me habló estupendamente de este ensayito (lo digo en diminutivo porque se trata de un texto corto publicado en forma de pequeño libro, tamaño octavilla más o menos). Lo he leído, y efectivamente es una obra magnífica. Quizá no para todos los públicos, porque hay que estar interesado, por lo menos, en tres cosas: un poco en teoría estética, muy poco en teoría de la arquitectura, y un mucho en cultura japonesa. Pero para quien cumpla esas condiciones EL ELOGIO DE LA SOMBRA le resultará una delicia. Sobre lo de la arquitectura, una aclaración: aunque en algún momento JUNICHIRO TANIZAKI afirma, hablando de si mismo, que “Soy totalmente profano en materia de arquitectura”, pienso que no es cierto: hace unas consideraciones muy interesantes sobre la vivienda y arquitectura japonesas, y cuando afirma ser un profano se refiere a la arquitectura occidental (utiliza esta expresión justo antes de hacer una afirmación sobre la luz en las catedrales góticas).

TANIZAKI, en EL ELOGIO DE LA SOMBRA, trata de forma aparentemente errática un montón de temas; y digo aparentemente porque, aunque parece que va encadenando un asunto con el siguiente de forma poco ordenada, saltando de uno a otro, al final el lector descubre que le han llevado por una circunferencia que, efectivamente, se cierra sobre sí misma para conseguir una línea perfecta. Más o menos así:

EL ELOGIO DE LA SOMBRA arranca explicando como la instalación de luz eléctrica está reñida con la vivienda clásica japonesa; continúa insistiendo en que los materiales e inventos modernos para la vivienda (calefacción, aparatos sanitarios, alicatados y solados cerámicos) difícilmente encajan con la sutileza de la casa tradicional de los japoneses; comenta con cierta extensión los baños de la vivienda japonesa –sí, los cuartos de baños- y a partir de aquí va explicando la distinta sensibilidad entre oriente y occidente, las distintas formas de ver los materiales y su estado, su brillo y consistencia, su uso ... Habla de la luz y de la penumbra. Habla de los objetos de uso cotidiano, de las vajillas, de los cuencos y de las bandejas, de cómo la laca japonesa –y por tanto los objetos lacados, especialmente los destinados a contener comida- están pensados para ser vistos con una luz tenue, de vela ... Pasa entonces a hablar de la comida japonesa, de su organización, de la importancia de los colores y su distribución en los platos ... De aquí pasa de nuevo a la casa tradicional japonesa (interesantísimo todo lo que dice) para después comentar las telas, o mejor los brillos dorados –ya los había comentado en los interiores domésticos- de las telas en la oscuridad de los templos; de aquí a los ropajes del teatro clásico no y kabuki, y de aquí al color de la piel de los japoneses (con este motivo salen ideas interesantes sobre el valor de mostrar poco, que permite intuir e imaginar, frente al burdo mostrarlo todo ...); salta entonces a hablar de la mujer japonesa (dice que se llegaban a “pintar” los dientes en tono oscuro y los labios en verde-azulado para evitar el brillo excesivo o el rojo llamativo). Y ya llegando al final comienza a buscar explicaciones para esta forma de enfocar la vida, vuelve de nuevo a hacer un alegato en toda regla contra la occidentalización del Japón y contra la luz eléctrica (ahora especialmente en los lugares públicos), lo mezcla con una receta de sushi, y acaba apagando su lámpara ... eléctrica, claro.

En el fondo, EL ELOGIO DE LA SOMBRA es un alegato a favor de un arte y una sociedad –la japonesa- que pone en valor la penumbra, el matiz, lo no-obvio, esos aspectos que enriquecen y dan interés a las cosas, frente a la obviedad occidental provocada por el exceso de luz, la modernización imparable y la practicidad, que al hacer las cosas tan patentes las convierte en estridentes. Unos párrafos de JUNICHIRO TANIZAKI pueden aclarar muy bien su pensamiento:

Creo que lo bello no es una sustancia en sí sino tan sólo un dibujo de sombras, un juego de claroscuros producido por yuxtaposición de diferentes sustancias. Así como una piedra fosforescente, colocada en la oscuridad, emite una irradiación y expuesta a plena luz pierde toda su fascinación de joya preciosa, de igual manera la belleza pierde su existencia si se le suprimen los efectos de la sombra.

¿Pero por qué esta tendencia a buscar lo bello en lo oscuro sólo se manifiesta con tanta fuerza entre los orientales? Hasta hace no mucho tampoco en Occidente conocían la electricidad, el gas o el petróleo pero, que yo sepa, nunca han experimentado la tentación de disfrutar con la sombra; desde siempre, los espectros japoneses han carecido de pies; los espectros de Occidente tienen pies, pero en cambio todo su cuerpo, al parecer, es translúcido. Aunque sólo sea por estos detalles, resulta evidente que nuestra propia imaginación se mueve entre tinieblas negras como la laca, mientras que los occidentales atribuyen incluso a sus espectros la limpidez del cristal. Los colores que a nosotros nos gustan para los objetos de uso diario son estratificaciones de sombra: los colores que ellos prefieren condensan en sí todos los rayos del sol. Nosotros apreciamos la pátina sobre la plata y el cobre; ellos la consideran sucia y antihigiénica, y no están contentos hasta que el metal brilla a fuerza de frotarlo. En sus viviendas evitan cuanto pueden los recovecos y blanquean techo y paredes. Incluso cuando diseñan sus jardines, donde nosotros colocaríamos bosquecillos umbríos, ellos despliegan amplias extensiones de césped.

¿Cuál puede ser el origen de una diferencia tan radical en los gustos? Mirándolo bien, como los orientales intentamos adaptarnos a los límites que nos son impuestos, siempre nos hemos conformado con nuestra condición presente; no experimentamos, por lo tanto, ninguna repulsión hacia lo oscuro; nos resignamos a ello como a algo inevitable: que la luz es pobre, ¡pues que lo sea!, es más, nos hundimos con deleite en las tinieblas y les encontramos una belleza muy particular.

En cambio los occidentales, siempre al acecho del progreso, se agitan sin cesar persiguiendo una condición mejor a la actual. Buscan siempre más claridad y se las han arreglado para pasar de la vela a la lámpara de petróleo, del petróleo a la luz de gas, del gas a la luz eléctrica, hasta acabar con el menor resquicio, con el último refugio de la sombra.”

sábado, 26 de septiembre de 2009

BREVE PERO AUTÉNTICA HISTORIA DE LA PINTURA ITALIANA, de ROBERTO LONGHI



Otro de los libros que he leído este verano –ya comenté TORMENTO- fue BREVE PERO AUTÉNTICA HISTORIA DE LA PINTURA ITALIANA, un tratadito del crítico italiano ROBERTO LONGHI. Lo tenía desde hace tiempo en el montón de pendientes, pero nunca me había animado; y en agosto, con tiempo por delante, me lancé. No es que sea un libro largo, ni muchísimo menos; más bien es un texto corto de la etapa inicial de su trabajo como historiador: se trata de unos apuntes que preparó en 1914 -tenía 24 años- para los alumnos del liceo donde enseñaba.

En la edición que he leído (LA BALSA DE MEDUSA 69) tras una larga y quizá un punto erudita introducción de CESARE GARBOLI, que supone en el lector conocimientos básicos de arte y de crítica de arte, se recoge el texto de LONGHI y algunas láminas de los cuadros que va comentando al desarrollar su discurso. Estructura el texto en dos partes: titula como “IDEAS” la primera, y en ella desarrolla los parámetros que utilizará para clasificar y explicar a los artistas y sus obras; en la segunda parte “HISTORIA, Desarrollo de la pintura italiana” repasa la evolución de la pintura desde los mosaicos romanos de los primeros siglos hasta CARAVAGGIO. Remata sus apuntes con un capítulo de conclusión, en el que señala como la pintura italiana se universaliza.

Aunque no soy nadie para contradecir a un reputado historiador del arte, no comparto del todo la forma de pensar del LONGHI en BREVE PERO AUTÉNTICA HISTORIA DE LA PINTURA ITALIANA (he intentado resumirla pero me sale una cosa tan larga y farragosa que la he borrado corriendo). Me limito a señalar que, en mi opinión, le constriñe demasiado el intento de encajar toda la pintura italiana en las pocas categorías que utiliza, y en ocasiones no le queda más remedio que forzar las cosas para que se ajusten a su teoría. Por otro lado, esa pretensión suya de dar una autonomía absoluta a la pintura sin tener en cuenta lo que se pinta me parece muy matizable, en especial en una historia de la pintura. Intento explicarme: si no entendí mal, a LONGHI sólo le interesa lo que podríamos llamar técnica global del pintor, con independencia del tema que se pinta: lo importante son los parámetros artísticos (composición, color, luz, perspectiva, expresividad, perfección técnica ... y lo que la obra provoca en el espectador), pero le da más o menos igual que aquello sea una diosa clásica o una santa o una odalisca. El ejemplo es mío y no suyo, así que puede no ser acertadísimo (incluso puede ser desacertado), pero yo pienso que eso no es así: durante siglos la pintura no ha sido autónoma, ha estado al servicio de, y eso implica un montón de connotaciones que, si se conocen, ayudan a valorar adecuadamente una obra.

A pesar de lo dicho, BREVE PERO AUTÉNTICA HISTORIA DE LA PINTURA ITALIANA (en italiano suena fenomenal: BREVE MA VERIDICA STORIA DELLA PITTURA ITALIANA) me ha parecido muy interesante para repasar la historia de la pintura (italiana, claro), me ha gustado la interpretación que hace al final –esa conclusión que en mi cabeza titulé de Italia la mundo-, y encuentro que es un texto utilísimo para profundizar en el análisis de las obras de arte. BREVE PERO AUTÉNTICA ... enseña a ver los cuadros, muestra en qué aspectos se puede fijar uno para valorarlos, para entenderlos mejor, para descubrir todo lo que tienen. Es verdad que el texto a veces no es entretenido; que las láminas que lo acompañan (al menos en la edición que he trabajado) podían ser infinitamente mejores; además, ahora –a pocas semanas de la lectura- si no repaso las notas que tomé no sería capaz de repetir más que algunas ideas generales; pero sospecho que ROBERTO LONGHI deja dentro del lector una forma de mirar y de analizar que tiene interés. No pondré un 10 a BREVE PERO AUTÉNTICA HISTORIA DE LA PINTURA ITALIANA, pero sí ha valido la pena el tiempo que le he dedicado.

He empezado esta entrada con uno de los cuadros que LONGHI utiliza en su exposición: Retrato de Hombre, de ANTONELLO da MESSINA (c. 1475, óleo sobre tabla, 31 x 26 cm, Galleria Borghese, Roma). Siendo muy bueno, no es una obra que me apasione, ni tampoco LONGHI le da una importancia capital en la historia de la pintura. Lo he elegido por dos motivos: primero porque la explicación del pintor que se hace en BREVE PERO AUTÉNTICA ... me ha parecido brillante; y segundo porque me gusta tanto su CRISTO MUERTO del MUSEO DEL PRADO –LONGHI no lo cita- que, a la hora de seleccionar imagen, he tirado hacia ANTONELLO. En un comentario a la entrada sobre la exposición de JOAQUÍN SOROLLA en el MUSEO DEL PRADO dije que si tuviera que quedarme con uno de sus cuadros no sabría cuál elegir; en cambio, si me dejaran llevarme dos o tres obras del PRADO, una sería ese CRISTO MUERTO, segurísimo.

lunes, 5 de enero de 2009

LECTURAS DE DOS MIL OCHO


Cuando acaba un año y empieza otro, una entrada tradicional en muchos blogs en los que se trata de literatura o de libros consiste en señalar lo que uno ha leído en los últimos doce meses, o hacer una selección de lo mejor y de lo peor. En selecciónARTE no voy a publicar mi lista de libros 2008: tentado estuve, pero bien pensado creo que ya he dejado constancia de lo que valía la pena, y si algo se ha quedado en el tintero seguro que antes o después acabará saliendo.

Hay tres libros, en cambio, que he trabajado el año pasado y a los que sí me gustaría hacer una breve referencia, porque no los cité en su momento y pueden tener “interés general”.

Uno es casi clásico: CONCEPTOS DE ARTE MODERNO, de NIKOS STANGOS, publicado por ALIANZA FORMA. Un título que repasa los principales movimientos artísticos (plásticos: pintura y escultura fundamentalmente) del siglo XX: fundamentos teóricos, artistas, desarrollo temporal y geográfico ... Me parece interesantísimo para el que quiera conocer lo imprescindible sobre la pintura moderna.

Otro es un descubrimiento casual, que llegó a mis manos de rebote, y que para quien tenga curiosidad, interés y poco conocimiento de la música clásica puede ser de gran ayuda: HISTORIA SENCILLA DE LA MÚSICA de JOSÉ LUIS COMELLAS, de Ediciones RIALP. La edición es flojita, pero supone un repaso amenísimo y claro de la historia de la música, que se lee estupendamente y fija muchas ideas y épocas. Se puede combinar –o casi casi se debe- con audiciones adecuadas.

El tercero es el más sencillo, casi de principiante (los otros dos tampoco no son de especialista, ni muchísimo menos): CÓMO LEER LA PINTURA MODERNA, de JON THOMPSON, publicado por ELECTA. Es uno de esos libros con reproducciones de cierta calidad de muchos cuadros que hace un recorrido visual (hay también algo de texto, claro) de la historia moderna de la pintura, desde COURBET hasta WARHOL. Ayuda a situarse.