jueves, 31 de marzo de 2011

CABECERA DE MARZO 2011: KANDINSKY CAMINA HACIA LA ABSTRACCIÓN


Durante el mes de marzo de 2011 la cabecera de selecciónARTE ha sido un detalle de COMPOSICIÓN IV, 1911, de Васи́лий Васи́льевич Канди́нский, WASSILY VASILIEVICH KANDINSKY. Óleo sobre lienzo pintado en 1911, mide 159.5 x 250.5 cm. y se encuentra en el KUNSTSAMMLUNG NORDRHEIN-WESTFALLEN, en DÜSSELDORF.


100 años desde que comenzamos a caminar hacia la abstracción …

Como en febrero, este mes hemos vuelto a repetir: no es la primera vez que KANDINSKY encabeza selecciónARTE.

miércoles, 23 de marzo de 2011

EL MUSEO DEL ROMANTICISMO de MADRID


Siempre se ha dicho que las comparaciones son odiosas. Es una expresión que se entiende estupendamente, pero que a la vez tiene un alto contenido de mentira: pienso que las comparaciones bien hechas, entre elementos razonablemente homogéneos (lo que solemos entender por comparables), son eficacísimas para valorar lo comparado, descubrir bondades y carencias, y llegar a una síntesis enriquecedora. Las comparaciones son, muchas veces, necesarias. Lógicamente, para que la comparación tenga interés el que comprara debe saber lo que está comparando: el resultado de la comparación tendrá valor en la medida que el comparador ofrezca garantías.

Cuento todo esto porque el motivo que me ha llevado a ver el MUSEO DEL ROMANTICISMO ha sido, lo digo sinceramente, mi reciente visita al MUSEO CERRALBO, que hace muy poco comenté en selecciónARTE. Un museo me llevó al otro, y la comparación me sale automática.

Sé que el MUSEO CERRALBO y el MUSEO DEL ROMANTICISMO no son exactamente lo mismo: el CERRALBO se construye a finales del XIX (se acaban las obras en 1893), y el MUSEO DEL ROMANTICISMO pretende mostrarnos una casa romántica, y por lo tanto de las primeras décadas del XIX. También entiendo que sería una pretensión falsa –y ridícula- tratar de subirme al pedestal del experto que sabe del XIX y compara con autoridad los dos museos: no lo soy, y no lo pretendo. Pero ni una cosa ni otra impiden que me anime a dar mi opinión de no experto: que cada uno le dé el valor que quiera.


Por un lado, pienso que lo que el CERRALBO tiene de auténtico le falta al MUSEO DEL ROMANTICISMO, donde todo se nota más postizo, menos vivido, más escenario construido. Por otro, lo que el MUSEO DEL ROMANTICISMO tiene de claridad conceptual e interés museográfico (¿o es museológico?) le falta al CERRALBO. Ambas ideas encajan con lo que sabemos: que el MUSEO CERRALBO es una auténtica casa-palacio restaurada, mientras que el MUSEO DEL ROMANTICISMO es una recreación de esa misma forma de vivir para ser enseñada, pero no una realidad vivida. Como arquitectura, el MUSEO DEL ROMANTICISMO, aunque es más ordenado, no tiene ningún espacio del interés del vestíbulo y Escalera de Honor del CERRALBO, o de su sala de baile. Y en cuanto a las colecciones, mi impresión ha sido que el CERRALBO tiene en conjunto mejores piezas, pero las del MUSEO DEL ROMANTICISMO son más homogéneas; no sabía, por cierto, que hubiera un GOYA en el oratorio del MUSEO DEL ROMANTICISMO, una imagen de San Gregorio Magno. Me ha llamado la atención el mobiliario del MUSEO DEL ROMANTICISMO, o quizá sería más preciso decir que he prestado más atención al mobiliario, cosa que en el CERRALBO hice menos: presté mas atención a los objetos artísticos y menos a los muebles (que muchas veces son objetos artísticos, claro); también me detuve un rato en la sala dedicada a los niños, para ver los juguetes de época. Me pareció más acertado y completo el cuadernillo del CERRALBO para seguir el recorrido expositivo que el del MUSEO DEL ROMANTICISMO, y me gustó la doble lectura de las salas que se propone en el MUSEO DEL ROMANTICISMO. Una última comparación, por acabarlas con una sonrisa: en el MUSEO DEL ROMANTICISMO entré directamente, sin un segundo de cola, y en el CERRALBO …


No caeré en la simpleza de decir cuál es mejor (no sabría decirlo, la verdad), pero sí me atrevo a decir que los dos museos se complementan estupendamente, y que después de visitarlos pienso que sé más del XIX y de cómo se vivía –cómo vivía la gente bien- en el XIX. Han sido dos visitas que valen la pena, resultan enriquecedoras y se las recomiendo a cualquiera.

Releo la entrada y veo que finalmente no he dicho apenas nada de la historia y las colecciones del MUSEO DEL ROMANTICISMO … pero no importa, porque están estupendamente explicadas en el sitio web del MUSEO: no dejéis de visitarlo, porque aporta.

jueves, 17 de marzo de 2011

TU ROSTRO MAÑANA, 3. VENENO Y SOMBRA Y ADIÓS, de JAVIER MARÍAS


He terminado TU ROSTRO MAÑANA. Tres librazos. Un novelón.

Reconozco que VENENO Y SOMBRA Y ADIÓS me ha parecido que se queda un poco corto frente a la altísima calidad de FIEBRE Y LANZA y BAILE Y SUEÑO. Arranca estupendamente, con el mismo estilo de los otros dos, y en el mismo punto de la historia donde terminaba el anterior. En seguida, un largo salto atrás en el tiempo, para volver al inicio del segundo volumen. Pero a medida que VENENO Y SOMBRA Y ADIÓS avanza, también necesita que avance la acción: ya está llegando al final de la historia y deben pasar cosas. Y ahí es donde el libro cojea un poco: en mi opinión, la técnica de JAVIER MARÍAS no funciona del todo, las digresiones y aclaraciones y explicaciones, tanto sinónimo y tanta vuelta y tanta revuelta cortan demasiado lo que está pasando, la acción sucede lenta, un poco a saltos, y no crea ninguna tensión (quizá tampoco lo pretenda, esa es la verdad); en toda la estancia en Madrid del protagonista esto se acusa especialmente. El final –que no cuento, claro- sin ser espectacular es más que suficiente. Por cierto, hablando de final diré que he tenido cierta sensación de círculo que se cierra, de paralelismo principio-final: sin entrar en detalles, la historia comienza por Peter Wheeler y acaba con Peter Wheeler.

No quiero volver a insistir en cómo escribe MARÍAS porque ya he dicho mucho en las entradas anteriores. Únicamente, por añadir algo que me ha parecido específico de este tercer volumen, señalo que hay un poco de MIRAMIENTOS en VENENO Y SOMBRA Y ADIÓS: MARÍAS comenta una fotografía –muy expresiva, por cierto- y tres cuadros del Museo del Prado. Además incluye, como ya hizo en el primer volumen, algunas imágenes más que dan verosimilitud a todo lo que nos va contando.

Un libro interesante TU ROSTRO MAÑANA, un tanto singular, que me ha gustado mucho y que recomiendo a cualquiera (con tiempo por delante, eso sí) aunque no estoy seguro que guste a todos.

lunes, 14 de marzo de 2011

JAPÓN


Esta es una entrada atípica en selecciónARTE, porque muy rara vez hago referencia a sucesos de actualidad. Ahora mismo sólo recuerdo dos ocasiones: el lunes siguiente a la victoria de España en el Mundial de Sudáfrica (era obligado) y la concesión del Premio Príncipe de Asturias a Norman Foster (que a pesar de ser actualidad entonces, encajaba estupendamente en la línea editorial).
Pero no me resisto a publicar hoy estas líneas sólo para dejar constancia de que estoy con JAPÓN. Hace un par de años estuve por allí (en el sur, esa es la verdad: no en la zona del terremoto) y volví fascinado. Así que sigo con auténtico interés lo que pasa, supongo que como lo estamos haciendo todos, sobrecogido por las imágenes impresionantes que veo en los medios. Poco puedo hacer por ellos desde aquí, pero quiera Dios que vuelvan cuanto antes a la normalidad, si es que después de una cosa así se puede volver a la normalidad que tuvieron …

martes, 8 de marzo de 2011

DOMUSAE, ESPACIOS PARA LA CULTURA, en el SALÓN DE REINOS del ANTIGUO PALACIO DEL BUEN RETIRO


Si uno busca en el diccionario de la RAE el término museo, encuentra su origen en el griego museion y el latino museum, el lugar dedicado a las musas. Si busca musa (del griego musa y del latín musa), confirma lo que ya sabía: que una musa en una deidad mitológica protectora de las ciencias y de las artes. Y si uno intenta localizar DOMUSAE en un diccionario latino, no encuentra nada, pero entiendo que pretende ser una contracción de domus musæ, la casa de la musa (de mi escaso latín de BUP –sí, yo hice el prehistórico BUP- sospecho que musæ es el genitivo singular de musa, musæ, de la primera -como rosa, rosæ- y por lo tanto de la musa).

Con este título singular y acertado, DOMUSAE, la Gerencia de Infraestructuras y Equipamiento del Ministerio de Cultura ha organizado en lo que queda del PALACIO DEL BUEN RETIRO y antiguo MUSEO DEL EJERCITO (ahora en el ALCÁZAR DE TOLEDO) una exposición subtitulada ESPACIOS PARA LA CULTURA. Reúne un buen numero de proyectos –planos, dibujos, maquetas, fotografías, vídeos de los autores- de edificios culturales en España (no digo españoles porque, aunque todos lo sean por localización geográfica, no todos lo son por autoría): museos, bibliotecas, archivos …

Los proyectos son en su inmensa mayoría muy conocidos, pero eso no les resta interés: viene muy bien repasar lo bueno, y es grato revisitar edificios de alta calidad (el MUSEO ROMANO DE MÉRIDA de RAFAEL MONEO, o el MUSEO PROVINCIAL DE ZAMORA de MANSILLA Y TUÑÓN, por citar sólo dos ejemplos de arquitectura conocidísima y felizmente reencontrada).

Pero lo que de verdad me interesaba de esta exposición era el lugar, ver qué se había hecho con el SALÓN DE REINOS y el resto del edificio. Y, la verdad, ha sido un auténtico chasco. No termino de entender eso de tirar paredes sin más, de mantener huecos –rotos, realmente- sin cerrar, o dejar lo que había tenga o no tenga interés (esos expositores/vitrina de madera que todavía conservan los rótulos de las armas que contuvieron ¿qué pintan?). El propio SALÓN DE REINOS está oculto: eso es el montaje de DOMUSAE y, vale, lo entiendo. Pero el resto no tiene nombre (o sí, pero prefiero no decirlo …).


jueves, 3 de marzo de 2011

MIRAMIENTOS, de JAVIER MARÍAS


MIRAMIENTOS es un experimento de JAVIER MARÍAS que me pasó la misma persona que me ha dejado TU ROSTRO MAÑANA: una recopilación de comentarios a fotografías/retratos de otros escritores, e incluso a algunas fotos suyas, que fueron publicados originalmente en CUADERNOS CERVANTES (revista universitaria de LUIS REVENGA de muy escasa difusión, por lo que dice el propio MARÍAS).

Me parece que MIRAMIENTOS no tiene otro interés que la pura forma, el modo y el estilo de lo escrito, su calidad. Los comentarios pretenden estar despojados de cualquier otra valoración distinta de lo que MARÍAS ve en cada fotografía, y lógicamente del conocimiento que tiene del autor y su obra. Pienso que es imposible lograrlo del todo: es dificilísimo no utilizar lo que uno sabe y no forzar los comentarios -supuestamente asépticos- para que coincidan con la realidad; pero, como el autor en cierta medida lo consigue, al final lo de menos es quién salga en la foto, que sean personajes conocidos o no: podría comentar imágenes de escritores o de cualquier otra cosa, lanzadores de peso, por ejemplo. Un texto para ratos sueltos que, en cualquier caso, se lee muy bien.

lunes, 28 de febrero de 2011

CABECERA DE FEBRERO 2011: LOS JARDINES DE KLIMT

Durante el mes de febrero de 2011 la cabecera de selecciónARTE ha sido un detalle de AVENIDA EN EL PARQUE SCHLOSS KRAMER (WEG IM PARK VON SCHLOß KRAMER: no se alemán, pero sospecho que podría ser más ajustado CAMINO EN EL PARQUE DEL PALACIO -o castillo- KRAMER), de GUSTAV KLIMT. Óleo sobre lienzo pintado en 1912, mide 110 x 110 cm. y se encuentra en el BELVEDERE de Viena.

La culpa de esta cabecera (que no era la inicialmente prevista para febrero) la tuvo el THYSSEN y sus JARDINES IMPRESIONISTAS. AVENIDA EN EL PARQUE SCHLOSS KRAMER no estuvo en Madrid, pero los tres cuadros de KLIMT que se exponían me llamaron la atención y me trajeron Viena a la cabeza: quizá no fueran los mejores (ni de la muestra del THYSSEN ni de la producción del pintor) pero me hicieron repasar la Secession vienesa, y KLIMT se coló –de nuevo- en selecciónARTE.

miércoles, 23 de febrero de 2011

EL MUSEO CERRALBO de MADRID

Las casas-museo, o los palacios-museo, me atraen: me parece que siempre tiene interés y que enseñan mucho. Si la personalidad de quien las habitó era notable, su casa nos dice mucho de su época, de su forma de vida y de sus intereses. Ejemplos de casas-museo apasionantes (cada una con sus características específicas, no siempre comparables) hay muchos. Muchas –muchísimas- aún las tengo pendientes, y algunas las he podido visitar: de Londres recuerdo la WALLACE COLLECTION y el SOANE MUSEUM; en París, el espectacular JACQUEMART ANDRÉ; en Amberes la casa de RUBENS; en Roma, como no, VILLA FARNESINA. En Madrid tenemos, que ahora me vengan a la cabeza, el LÁZARO GALDIANO o la casa de SOROLLA.

Y desde hace unas semanas otra vez el MUSEO CERRALBO.

El MUSEO CERRALBO llevaba años cerrado, y no lo había visto nunca. Me apetecía mucho, muchísimo, visitarlo; así que cuando me enteré de que el pasado 13 de diciembre lo habían reabierto me propuse ir sin más retrasos. Hace un par de domingos, sólo –ninguno de mis habituales acompañantes a museos mostró especial interés- me fui para allá lleno de ganas. Por desgracia, no puedo decir que me entusiasmara, ni muchísimo menos. Y mira que iba bien dispuesto, pero nada. No me resulta fácil decir esto, porque realmente me encantaría poder decir lo contrario (que aquello me fascinó) pero entré lleno de ilusión y salí con una enorme impresión de … me sale mediocridad, pero no es eso: es impresión de que todo en el CERRALBO se queda a medias. A medio camino entre lo habitual y lo sorprendente, lo habitual y lo interesante, lo habitual y la obra de arte, lo habitual y la gran colección, lo habitual y la opulencia. Se me puede decir, con razón, que aquello no es habitual: por supuesto que no, precisamente por eso es una casa-museo visitable. Es, sin duda, singular: tiene interés y está magníficamente restaurado. Pero no es una gran casa-museo. A todo hay que ponerle diminutivo, todo es –ito o –ita (museito, palacito, coleccioncita).

Como edificio, el MUSEO CERRALBO tiene poco qué: es muy caótico y sin espacios de especial impacto. Sin ser el no-va-más, lo único que llama la atención desde el punto de vista arquitectónico es el vestíbulo de acceso, con su doble circulación a ambos lados del eje de entrada y su escalera principal (la Escalera de Honor, le llaman) a la espalda del recién llegado. En el Entresuelo, donde se sitúan las estancias privadas del Marqués y su familia, no hay mucho que reseñar: habitaciones de época, recargadas y con un criterio decorativo un punto dudoso. Subiendo al Principal, donde se encuentran las estancias representativas, una mezcolanza de objetos de cierto interés: armas de cierto interés, cuadros y esculturas y dibujos y porcelanas de cierto interés, todo en locales y habitaciones de cierto interés … pero nada de auténtico interés. Y otra vez todo con una disposición rara, caótica, con circulaciones extrañas y relaciones entre locales extrañas. Buen ejemplo es la Sala de Baile, sin duda rica en decoración, bonita, vistosa, pero que no es más que una de la cuatro crujías del patio interior, zona de paso abierta en sus dos extremos y discreta de tamaño. Nos dejan a ciegas sobre la parte de servicio (cocinas, caballerizas, etc.), que seguro que también tendría su aquel y complementarían bien el recorrido por la zona noble (imagino que quizá haya desaparecido: será el área administrativa, de almacenes, despachos y todos esos locales que necesita una institución cultural). El jardín está rigurosamente cerrado y no se puede salir.

¿Qué salvo del CERRALBO? Salvar, salvar, lo salvo todo: no es un gran museo, pero es un museo que vale la pena visitar. Quizá lo que más me ha interesado –ya lo decía al comenzar, hablando en general de las casas-museo- es ver (saber más o menos ya lo sabemos, pero otra cosa es verlo, pasearlo, recorrerlo) cómo vivía la clase alta de finales del XIX y arranque del XX: cuáles eran sus gustos, sus aficiones, sus ideales, sus comodidades … y todo eso sí se ve en el MUSEO CERRALBO. Yo no soy especialista, y quizá la colección del CERRALBO sea de primera magnitud. Sospecho, en cualquier caso, que no. Así que no hay que ir allí buscando grandes cuadros. Ni fabulosas esculturas. Ni un edificio de primer orden. Hay que ir para ver un conjunto de interés: las piezas sueltas no lo tienen –o no mucho- pero estar en la casa real (de verdad, una casa vivida) de un caballero real (con nombre y apellidos, con fotos de familia sobre las mesas), da muchas pistas.

Lo que sigue es más un desahogo que otra cosa: no aporta nada, y no hace falta leerlo, pero no quiero acabar sin hacer un comentario sobre la forma de acceso al museo: me pareció "de premio" (surrealista, lo califique la semana pasada en algún comentario). Escribí las líneas que siguen el mismo día de la visita, en caliente, y las he dejado enfriar: finalmente he eliminado algunas cosas, pocas … Comenzaba esta entrada contando que fui al MUSEO CERRALBO un domingo por la mañana (y a partir de aquí el texto escrito hace un par de semanas). Era una hora razonable, no muy tarde: pude salir de casa hacia las diez y media, quizá algo después. La realidad es que diez minutos antes de las once estaba pasando por delante de la puerta y, efectivamente, estaba abierto: algunas personas estaban pasando. Aparqué (en Juan Álvarez Mendizábal, nada más girar la esquina de Ventura Rodríguez), hice una llamada y me encaminé a la puerta. Vi enseguida cierta cola, que me sorprendió porque muy pocos minutos antes no había nada; llegué a la puerta, pregunté (sí, era la cola para pasar) y me puse al final, suponiendo que sería una cola momentánea. Pero de eso nada: hasta tres cuartos de hora estuve esperando: el aforo está limitado a 60 personas, y hasta que no salen los que están dentro no pasan los siguientes. Demencial. Absolutamente demencial. Mientras haces cola no te lo puedes creer. Notas que la gente primero se sorprende y luego se enfada. Alguno incluso se encara con el tipo de seguridad que controla el acceso. Te imaginas salas vacías mientras tú, y muchos contigo, esperáis en la acera con un frío de bigotes … 45 minutos! Es un sistema pensado, como mucho, con los pies, por no citar otras partes de la anatomía. Y lo más gordo es que cuando yo salía, ya casi a la una, en la puerta aún hacían cola, esperando su turno para pasar, personas que yo había visto antes de entrar: podían llevar ahí aproximadamente hora y media! ¿No hay nadie capaz de pensar algo?: hacer grupos guiados para evitar la dispersión de los visitantes, prever recorridos y hacer pases de grupo más frecuentes, por ejemplo; o en esta época nuestra de Internet, donde muchos miramos antes de acercarnos a un museo, intentar organizar un sistema de pases con horario. Algo, lo que sea. Pero aquello, tal y como está, tiene poco sentido.

Hasta aquí lo que escribí entonces. Ahora, con un poco más de sosiego, reconozco que puede ser exagerado. Es verdad que en cualquier información sobre el museo avisan que el aforo limitado; es verdad que por la extraña estructura del CERRALBO es complicado verlo si hay mucha gente (como no hay un sentido claro de la marcha de la visita, se producen cruces constantes); y es verdad que una visita con poco público –a veces está solo en las estancias- es muy grata. Pero me sigo preguntando si algún responsable del museo no podría pensar un sistema más razonable: seguro que si se ponen …

martes, 15 de febrero de 2011

EL ESPLENDOR DEL ROMÁNICO, en la FUNDACIÓN MAPFRE/RECOLETOS de MADRID

Dejando a un lado su habitual línea de trabajo centrada en el arte de finales del XIX y principios del XX, la FUNDACIÓN MAPFRE trae a Madrid auténticos tesoros (creo que no exagero mucho) del MUSEO NACIONAL DE ARTE DE CATALUÑA.

Tuve la oportunidad de ver EL ESPLENDOR DEL ROMÁNICO el mismo día de su inauguración (no tiene ningún mérito especial, ni tampoco especial intención: comí muy cerca y, despedidos los comensales, me acerqué al Paseo de Recoletos). Con una afluencia de visitantes razonable, pude ver la exposición con tranquilidad y detalle. Me gustó mucho. Y me gustó todo lo que vi.

Siempre me ha interesado el arte románico, y la vedad es que disfruté en este recorrido de buenos ejemplos del arte medieval, fundamentalmente catalán. Primero los frescos; luego el trabajo en piedra (la DOVELA DE RIPOLL me pareció sensacional); después la pintura sobre tabla en frontales de altar y baldaquinos, todos espectaculares; enseguida las tallas de Cristos crucificados o en majestad (la MAJESTAD BATLLÓ es impactante); y finalmente la orfebrería, cuidadísima y rica. Auténticos tesoros, ya lo decía al comenzar.

Cuando uno termina el recorrido se reafirma en la riqueza de lo medieval, en la fuerza de una religión que inspira un arte simbólico, bello, y a la vez tremendamente pedagógico. Y es que uno acaba de ver un arte que pretende enseñar, enriquecer y engalanar la arquitectura del espacio sacro -el templo- y las propias funciones litúrgicas. Un arte anticlásico y antinaturalista, que no persigue el detalle ni se pierde en lo superfluo. Un arte vigoroso, esquemático, expresivo, que busca transmitir un mensaje muy concreto. Un arte que persigue la claridad expositiva, que le tema salte a la vista y que el hombre no se pierda en lo superfluo ni se despiste. Un arte con sus propias reglas, que hay que conocer para no disparatar al comentarlo: ¡todavía alguno se atreverá a decir que el medioevo fue una época oscura!


Además, la instalación está lograda: normalmente no estoy cómodo en las salas de esta sede, me parecen –las salas y la sede en conjunto- poco acertadas. Pero en esta ocasión el montaje está conseguido, con sus paredes en negro y la iluminación con la intensidad necesaria y bien dirigida. La sala circular donde se ha colocado la MAJESTAD BATLLÓ es para estar allí un buen rato.

En fin, que EL ESPLENDOR DEL ROMÁNICO me ha parecido una exposición muy buena, de esas que no hay que perderse: está abierta hasta le 15 de mayo. Además deja dentro enormes ganas de visitar también el MUSEO NACIONAL DE ARTE DE CATALUÑA: no lo conozco, y tendré que buscar la ocasión ...

miércoles, 9 de febrero de 2011

LAS OVEJAS DE GLENNKILL, de LEONIE SWANN

Hace algún tiempo leí en el blog de LILLU una entrada sobre LAS OVEJAS DE GLENNKILL. Le había hecho mucha gracia y, aunque ella misma sugería en un comentario la posibilidad de que no fuera para tanto, me pareció que podía valer la pena arriesgar y leer algo realmente divertido. Por desgracia, no me lo ha parecido: lo más que ha conseguido es arrancarme alguna sonrisa.

LEONIE SWANN nos cuenta como un rebaño de ovejas investiga la misteriosa muerte de su pastor. El planteamiento es original, sugerente, pero el desarrollo de la acción es lento y repetitivo, y la estructura de la novela es confusa en algunos momentos. Es verdad que la forma de actuar de las ovejas resulta ingeniosa, realmente muy ovina: su falta de fijeza, su mundo pequeñito, su desconocimiento de los humamos, la importancia del olfato, su constante preocupación por la comida … Pero poco más: la historia avanza con lentitud, deslabazada, y el final es muy regular.

LAS OVEJAS DE GLENNKILL me ha traído a la cabeza en varias ocasiones al genial humorista GARY LARSON, que tiene la grandísima habilidad de hacer inteligentes a los animales y simplones a los humanos. Con la diferencia de que LARSON consigue en una viñeta lo que SWANN estira en 376 páginas. Valga ésta como ejemplo: no es lo mejor de LARSON y son vacas en lugar de ovejas, pero tiene bastante que ver con la idea de fondo de LAS OVEJAS DE GLENNKILL.