viernes, 9 de octubre de 2009

La GRAN VÍA de MADRID


El domingo pasado tenía pensado ir al MATADERO, que todavía no conozco. Pero me invitaron a una visita guiada por la GRAN VÍA, y me tentó la idea. Enorme acierto: lo pasamos estupendamente –a pesar de las bicicletas, porque era el Día de la Bicicleta- y refrescamos cosas más o menos sabidas pero que suenan a nuevas cuando las explica un experto que disfruta contándolas.

Para empezar nos recordaron algunas ideas generales: que a finales del siglo XIX surge la necesidad de comunicar los dos grandes ensanches de Madrid (Argüelles y Salamanca) y las estaciones de Atocha y Príncipe Pío mediante una vía importante, que a la vez sirviera para descongestionar el centro de la ciudad (la Puerta del Sol); que al hacerlo hubo que demoler mucho caserío apelmazado y algún que otro edificio de interés; y que al estudiar el trazado se aprovecharon algunas calles existentes, pero también se abrieron partes nuevas, con las consiguientes dificultades generadas por las expropiaciones: algunos intentos previos que no llegaron a buen puerto, más coste del previsto y prolongación de los plazos. Nuestro guía acabó su introducción comentando que, además, había cierto afán de imitar a las grandes capitales europeas, que por entonces ya han construido importantes calles comerciales.

Comenzamos propiamente la visita recordando que el 4 de abril de 1910 el rey Alfonso XIII, con una piqueta de plata, golpeó la antigua Casa del Cura de la Iglesia de San José y dio por inauguradas las obras. La familia real asistía -desde un estrado, entendí yo- preparado en la CASA DEL ATAÚD, que ocupaba el solar del actual EDIFICIO METRÓPOLIS. El nombre le venía de lo estrecho que era el edificio ...

A medida que subíamos por la calle nos contaban cómo entre 1910 y 1915 se realiza el primer tramo de la GRAN VÍA, desde la Calle de Alcalá hasta la Red de San Luis (la llamada Avenida B en el proyecto, de 25 metros de ancho y con edificios de 25 metros de altura) que recibió el nombre de Calle del Conde de Peñalver, y que se llenó de edificios eclécticos, “neos” y regionalistas. Al pasar a la altura de la IGLESIA DEL CABALLERO DE GRACIA recordamos los problemas que surgieron con el ábside, que durante tanto tiempo todos hemos visto tapado con andamios y lonas. Por cierto, es un edificio estupendo de JUAN DE VILLANUEVA que vale la pena visitar.

Después recordamos que entre 1917 y 1922 se realiza la segunda fase de la GRAN VÍA, desde la Red de San Luis hasta Callao. En proyecto esta parte se llamaba El Bulevar, porque iba a tener uno en el centro de la avenida, e iba a ser más ancha y más alta que el tramo anterior: 35 metros en lugar de 25. Recibió el nombre de Avenida de Pí y Margall y se llenó de edificios mucho mas serenos y –en mi opinión- más interesantes, en la línea de la escuela de Chicago (lógicamente nada es químicamente puro, y siguen construyéndose edificios eclécticos y “neos”).

Llegamos a Callao, vimos los cines AVENIDA (ahora una megatienda de H&M) y CALLAO, el PALACIO DE LA MÚSICA y el PALACIO DE LA PRENSA, vimos el magnífico EDIFICIO CARRIÓN ... y paramos, porque se nos echó encima el medio día y algunos ya iban más que cansados de sabiduría y paseo: nos faltó la tercera parte, la Avenida A del proyecto original, entre Callao y la Plaza de España, que en tiempos fue la Calle de Eduardo Dato.

Para acabar visitamos –o mejor, echamos un vistazo- la IGLESIA DE LA BUENA DICHA, que yo no conocía porque desde hace tiempo estaba en obras: un sitio singular al que hay que volver.
He leído que durante 2010, con motivo del Centenario del inicio de las obras de la GRAN VÍA, el Ayuntamiento de Madrid piensa organizar una serie de eventos. Voy a ver si selecciónARTE es capaz de sumarse a la celebración, y a lo largo de los próximos meses comento algunos de los edificios emblemáticos de la calle.

martes, 6 de octubre de 2009

UNA LECTORA NADA COMÚN, de ALAN BENNETT


Con motivo de una sugerente entrada de EL GUISANTE VERDE PROJECT sobre 84 CHARING CROSS ROAD, he leído UNA LECTORA NADA COMÚN, y me ha parecido un descubriemiento interesante. Es verdad que ya tenía refernecias –buenas- del libro, y estaba en mi lista de pendientes, pero he necesitado ese empujón para ponerme manos a la obra ...

ALAN BENNETT nos cuenta cómo la reina de Inglaterra (no una reina teórica: la mismísima Isabel II, que además sale bastante bien parada del asunto) empeiza a leer por pura casualidad y resulta fascinada por la lectura hasta el punto de reorientar su vida. Con un argumento así de sencillo, UNA LECTORA NADA COMÚN es un pequeño pozo de ideas –sencillas y conocidas, pero no por eso menos interesantes- sobre el placer de la lectura y de las consecuencias que puede tener ser seducido por ella. Además, es una novela ingeniosa, divertida e irónica, que se lee muy bien.

En un primer momento, al recorrer las primeras páginas del libro, me pareción un auténtico hayazgo; después, a medida que seguía leyendo, la novela se puso más en su sitio: no creo que pase a la historia como una de las grandes novelas sobre libros (84 CHARING CROSS ROAD, que estoy acabando y comentaré cualquier día en selecccióARTE, sí que lo ha hecho), pero desde luego es un libro que vale la pena. Animo a todo el que le guste leer a que se lance: es muy breve e, insisto, jugoso en ideas; ideas sabidas pero de esas que a uno le gusta ver escritas. Me ha parecido –lo acabo de sugerir- que tiene dos partes distintas, y la segunda está menos conseguida que la primera, pero eso no le quita encanto.

He copiado varias frases de UNA LECTORA NADA COMÚN que ilustran algunas de esas ideas de siempre: aquí las dejo por si alguno se anima. Es verdad que fuera de contexto resultan menos expresivas, y que resultan un poco largas: la entrada extensísima y no es obligatorio seguir ...

Leer vs hacer algo, esa sensación de muchos de que leer no es hacer algo útil: “Nunca le había interesado mucho la lectura. Leía, por supuesto, como todo el mundo, pero el gusto por los libros era algo que dejaba a los demás. Era un hobby, y la naturaleza de su trabajo entrañaba no tener hobbies. El jogging, cultivar rosas, el ajedrez o escalar, el aeromodelismo y decorar tartas. No. Las aficiones suponían preferencias y había que evitar las preferencias: excluían a gente. No tenía preferencias. Su trabajo consistía en mostrar interés, pero no en interesarse. Y además leer no era hacer algo. Ella hacía cosas.”

La necesidad de saber elegir libros, de dejarse aconsejar, de leer cada libro en el momento oportuno: “A la caza del amor resultó ser una elección afortunada y, a su manera, memorable. Si Su Majestad hubiera escogido otro tostón, una de las primeras obras de George Eliot, pongamos, o una de las últimas de Henry James, lectora novata como era, habría podido abandonar la lectura para siempre y no habría aquí historia que contar. Habría pensado que los libros dan trabajo.”

Libros que llevan a otros libros: “Lo que asimismo estaba descubriendo era que un libro llevaba a otro, nuevas puertas se abrían dondequiera que mirase y los días no eran lo bastante largos para leer todo lo que ella quería.”

La lectura como placer contagioso, que hay que dar a conocer: “Tras haber descubierto los placeres de leer, a Su Majestad le encantaba transmitírselos a los demás”

Empeñarse en leer, encontrar el tiempo para la lectura, aprovechar ratos: “—¿Leer, señora? —¿Libros? —Cuando tengo ocasión, señora. Casi nunca encuentro tiempo. —Es lo que dice mucha gente. Hay que encontrarlo. Por ejemplo, esta mañana. Va a estar esperándome sentado delante del ayuntamiento. Podría leer entonces.”

La idea equivocada de que la lectura es un asunto rancio, de gente aburrida o sin otras posibilidades: “La lectura, sin embargo, le incomodaba. —Creo, señora, que aunque no exactamente elitista, transmite una mala onda. Tiende a excluir. —¿Excluir? Pero si casi todo el mundo sabe leer… —Sabe leer, señora, pero no estoy seguro de que lo hagan. —Entonces, Sir Kevin, les estoy dando un buen ejemplo.” “—Leer es retraerse. No estar disponible. Sería más fácil de asimilar —dijo Sir Kevin— si fuera una actividad menos… egoísta. —¿Egoísta? —Quizá debería decir solipsista. —Quizá.”

El enriquecimiento que supone la lectura, su utilidad: “...había leído tan poco de lo que habían escrito que no se le ocurría nada que decir, y ellos, por supuesto, no le habían dicho nada interesante. Qué desperdicio. Cometió el error de mencionarle esto a Sir Kevin. —Pero a Su Majestad, sin duda, debieron de aleccionarla. —Desde luego —dijo la reina—, pero aleccionar no es leer. De hecho es la antítesis de la lectura. Aleccionar es sucinto, concreto y pertinente. Leer es desordenado, disperso y siempre incitante. El aleccionamiento cierra un tema, la lectura lo abre.” “—¿Pasatiempo? —dijo la reina—. Los libros no hablan de pasar el tiempo. Hablan de otras vidas. Otros mundos. En vez de querer que el tiempo pase, Sir Kevin, ojalá dispusiéramos de más. Si quisiéramos un pasatiempo, podríamos irnos a Nueva Zelanda.” “—Sí. Es exactamente eso. Un libro es un artefacto para encender la imaginación.”

El método de lectura, cómo hay que leer: “al principio leía con temor y cierta desazón. La propia infinitud del número de libros era un desafío y no sabía por dónde continuar; no leía con método, sino que un libro conducía a otro y a menudo leía dos o tres al mismo tiempo. La fase siguiente fue cuando empezó a tomar notas, y a partir de entonces leía siempre con un lápiz a mano, no para resumir el texto sino simplemente para transcribir pasajes que le gustaban. Sólo al cabo de un año, más o menos, de leer y tomar notas se aventuró a apuntar algunos pensamientos propios. «Considero la literatura», escribió, «un vasto país que estoy recorriendo, pero a cuyos confines más lejanos no llegaré nunca. Y he empezado muy tarde. Nunca me pondré al día.» Más adelante (una idea sin relación con la anterior): «El protocolo puede ser malo, pero es peor una situación embarazosa.»”

Libertad para leer, no al imperio de los culturetas, de las modas, de los intelectualoides; cada uno lee lo que quiere, lo que le gusta (me vino a la cabeza la biografía de Britney Spears que alguna ha leído hace poco): “pudiera pasar tan fácilmente de la autobiografía de una protagonista del mundo del espectáculo a los últimos días de una poeta suicida podía denotar incongruencia y a la vez falta de percepción. Pero lo cierto es que al principio para ella todos los libros eran iguales y, como con sus asuntos, se sentía en la obligación de acercarse a ellos sin prejuicios. Los libros instructivos no existían, eran países inexplorados y, por lo menos al principio, no hacía distinciones. Con el tiempo empezó a discriminar, pero aparte de los ocasionales consejos de Norman nadie le decía qué debía leer y qué no. Lauren Bacall, Winifred Holtby, Sylvia Plath…, ¿quiénes eran ésos? Sólo leyendo lo averiguaría.”

Leyendo se aprende a leer, a juzgar, a tener criterio sobre literatura, a hacer crítica: “Era el afán de recuperar el tiempo perdido lo que la impulsaba a leer tan deprisa y, de paso, a hacer cada vez con más frecuencia (y más aplomo) comentarios de su cosecha, aplicando a lo que, en efecto, era crítica literaria el mismo talante franco con que afrontaba otras facetas de su vida. No era una lectora benévola, y muchas veces deseaba haber tenido delante a los autores para cantarles las cuarenta. «¿Soy la única», escribió, «que querría echar un rapapolvo a Henry James?»”

La lectura nos hace más humanos, mejores: “En el momento no se le ocurrió pensar que aquel arranque de consideración tuviese algo que ver con los libros y hasta con el perpetuamente irritante Henry James. Pero más adelante sí lo pensaría, y en una de sus últimas notas escribió: «Creo que quizá me estoy convirtiendo en un ser humano. No estoy segura de que sea una evolución bien recibida.» Y a continuación se le ocurrió poner la fecha.”

Podría añadir algun cita más, y quizá las haya mejores, pero paro aquí. Hace pocos meses vi en una de esas entrevistas de contarportada del suplemento donimical de algún periodico, cómo le preguntaban a un conocido futbolista qué libro de los que había leído le había gustado más. La pregunta parecía hecha con mala baba, y el pobre, cogido en falta, contestó diciendo: “Yo soy más de revistas”. Mientras leía UNA LECTORA NADA COMÚN me ha venido a la cabeza varias veces esa contestación –toda una actitud, pero reconozcamos que a ese individuo no le pagan por leer sino por meter goles- pensando en lo que se pierden los que no leen ...

sábado, 3 de octubre de 2009

EDIFICIO DE VIVIENDAS EN LA CALLE CANARIAS de MADRID, de MARÍA JOSÉ PIZARRO y OSCAR RUEDA, ARQUITECTOS

Me dicen que google te trae hasta aquí al intentar llegar a la entrada de JAVIER CARVAJAL FERRER. Si eso es lo que te interesa pincha en este enlace ... Si buscas a RUEDA-PIZARRO, sigue leyendo tranquilamente.


En un comentario a la entrada sobre el EDIFICIO CELOSÍA de MVRDV, ALFARAZ me dio la pista de un edificio que –en un primer momento- supusimos de JAVIER CARVAJAL, aunque realmente es de MARÍA JOSÉ PIZARRO y OSCAR RUEDA (parece que CARVAJAL proyectó otro en esa misma calle, muy próximo al que comentamos hoy, del que no he conseguido más información que algunas pistas poco consistentes en munimadrid.org). Aunque mentalmente no lo localizaba, fui a verlo y descubrí que sí lo conocía, que lo había visto muchas veces (al ir a la estación de Atocha, al aparcar en esa zona para visitar el REINA SOFÍA ...), y me había llamado la atención, pero nunca había investigado su autoría.

Se trata de otra promoción de la EMV, un edificio residencial (59 viviendas) compuesto por tres piezas distintas: la primera es un cuerpo de tres alturas en forma de “L” –incluso se puede decir que son dos piezas distintas que se maclan para formar una “L”- que se ajusta a dos de los tres los bordes de la parcela triangular. Está elevado sobre un basamento que separa las viviendas de planta baja de la calle. Sobre esa “L” se colocan, sutil pero claramente diferenciados, dos cuerpos también de tres alturas: uno ocupa todo el frente hacia la calle Canarias (orientación sur); el segundo, más pequeño, se sitúa en el remate superior del otro brazo de la “L”, que es la parte más alta de la parcela y más próxima a la calle Méndez Álvaro.

Las fachadas se resuelven con paneles de hormigón, y las ventanas -desordenadas en el plano de fachada- son muy verticales y estrechas (aunque a veces se unen dos reduciendo el efecto de verticalidad). También aparecen en fachada unos paños largos de U-glass trasdosados en rojo, que supongo corresponderán a los núcleos de comunicación vertical. En la parte trasera, que se abre al jardín, parecen adivinarse corredores abiertos al exterior que dan paso a las viviendas. El acceso al conjunto se realiza por un gran hueco de triple altura. No pude ver el interior. He intentado localizar información técnica sobre esta obra (algún plano, sobre todo), pero no hay manera.

Como apuntaba ALFARAZ, la imagen de este edificio se puede relacionar con facilidad con el EDIFICIO CELOSÍA de MVRDV: piezas distintas superpuestas, hormigón visto, huecos verticales ... Conceptualmente, en cambio, pienso que no tienen mucho que ver: MARÍA JOSÉ PIZARRO y OSCAR RUEDA no investiga por el mismo camino que lo hacen los holandeses. En cualquier caso, otro edificio interesante.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

CABECERA DE SEPTIEMBRE de 2OO9


Durante el mes de septiembre ‘O9 la cabecera de selecciónARTE ha sido un detalle de COMPOSICIÓN VIII, de WASSILY KANDINSKY. Óleo sobre lienzo (140 x 201 cm) pintado en 1923, se encuentra en el SOLOMON R. GUGGENHEIM MUSEUM de NUEVA YORK.

sábado, 26 de septiembre de 2009

BREVE PERO AUTÉNTICA HISTORIA DE LA PINTURA ITALIANA, de ROBERTO LONGHI



Otro de los libros que he leído este verano –ya comenté TORMENTO- fue BREVE PERO AUTÉNTICA HISTORIA DE LA PINTURA ITALIANA, un tratadito del crítico italiano ROBERTO LONGHI. Lo tenía desde hace tiempo en el montón de pendientes, pero nunca me había animado; y en agosto, con tiempo por delante, me lancé. No es que sea un libro largo, ni muchísimo menos; más bien es un texto corto de la etapa inicial de su trabajo como historiador: se trata de unos apuntes que preparó en 1914 -tenía 24 años- para los alumnos del liceo donde enseñaba.

En la edición que he leído (LA BALSA DE MEDUSA 69) tras una larga y quizá un punto erudita introducción de CESARE GARBOLI, que supone en el lector conocimientos básicos de arte y de crítica de arte, se recoge el texto de LONGHI y algunas láminas de los cuadros que va comentando al desarrollar su discurso. Estructura el texto en dos partes: titula como “IDEAS” la primera, y en ella desarrolla los parámetros que utilizará para clasificar y explicar a los artistas y sus obras; en la segunda parte “HISTORIA, Desarrollo de la pintura italiana” repasa la evolución de la pintura desde los mosaicos romanos de los primeros siglos hasta CARAVAGGIO. Remata sus apuntes con un capítulo de conclusión, en el que señala como la pintura italiana se universaliza.

Aunque no soy nadie para contradecir a un reputado historiador del arte, no comparto del todo la forma de pensar del LONGHI en BREVE PERO AUTÉNTICA HISTORIA DE LA PINTURA ITALIANA (he intentado resumirla pero me sale una cosa tan larga y farragosa que la he borrado corriendo). Me limito a señalar que, en mi opinión, le constriñe demasiado el intento de encajar toda la pintura italiana en las pocas categorías que utiliza, y en ocasiones no le queda más remedio que forzar las cosas para que se ajusten a su teoría. Por otro lado, esa pretensión suya de dar una autonomía absoluta a la pintura sin tener en cuenta lo que se pinta me parece muy matizable, en especial en una historia de la pintura. Intento explicarme: si no entendí mal, a LONGHI sólo le interesa lo que podríamos llamar técnica global del pintor, con independencia del tema que se pinta: lo importante son los parámetros artísticos (composición, color, luz, perspectiva, expresividad, perfección técnica ... y lo que la obra provoca en el espectador), pero le da más o menos igual que aquello sea una diosa clásica o una santa o una odalisca. El ejemplo es mío y no suyo, así que puede no ser acertadísimo (incluso puede ser desacertado), pero yo pienso que eso no es así: durante siglos la pintura no ha sido autónoma, ha estado al servicio de, y eso implica un montón de connotaciones que, si se conocen, ayudan a valorar adecuadamente una obra.

A pesar de lo dicho, BREVE PERO AUTÉNTICA HISTORIA DE LA PINTURA ITALIANA (en italiano suena fenomenal: BREVE MA VERIDICA STORIA DELLA PITTURA ITALIANA) me ha parecido muy interesante para repasar la historia de la pintura (italiana, claro), me ha gustado la interpretación que hace al final –esa conclusión que en mi cabeza titulé de Italia la mundo-, y encuentro que es un texto utilísimo para profundizar en el análisis de las obras de arte. BREVE PERO AUTÉNTICA ... enseña a ver los cuadros, muestra en qué aspectos se puede fijar uno para valorarlos, para entenderlos mejor, para descubrir todo lo que tienen. Es verdad que el texto a veces no es entretenido; que las láminas que lo acompañan (al menos en la edición que he trabajado) podían ser infinitamente mejores; además, ahora –a pocas semanas de la lectura- si no repaso las notas que tomé no sería capaz de repetir más que algunas ideas generales; pero sospecho que ROBERTO LONGHI deja dentro del lector una forma de mirar y de analizar que tiene interés. No pondré un 10 a BREVE PERO AUTÉNTICA HISTORIA DE LA PINTURA ITALIANA, pero sí ha valido la pena el tiempo que le he dedicado.

He empezado esta entrada con uno de los cuadros que LONGHI utiliza en su exposición: Retrato de Hombre, de ANTONELLO da MESSINA (c. 1475, óleo sobre tabla, 31 x 26 cm, Galleria Borghese, Roma). Siendo muy bueno, no es una obra que me apasione, ni tampoco LONGHI le da una importancia capital en la historia de la pintura. Lo he elegido por dos motivos: primero porque la explicación del pintor que se hace en BREVE PERO AUTÉNTICA ... me ha parecido brillante; y segundo porque me gusta tanto su CRISTO MUERTO del MUSEO DEL PRADO –LONGHI no lo cita- que, a la hora de seleccionar imagen, he tirado hacia ANTONELLO. En un comentario a la entrada sobre la exposición de JOAQUÍN SOROLLA en el MUSEO DEL PRADO dije que si tuviera que quedarme con uno de sus cuadros no sabría cuál elegir; en cambio, si me dejaran llevarme dos o tres obras del PRADO, una sería ese CRISTO MUERTO, segurísimo.

martes, 22 de septiembre de 2009

LA NOCHE EN BLANCO 2009 de MADRID
















Entre el sábado y el domingo pasado disfrutamos en Madrid de LA NOCHE EN BLANCO. Un conjunto grande de oferta cultural –música, cine, danza, instalaciones, ...- repartida por toda la ciudad, además de la posibilidad de visitar (gratuitamente, claro) muchas instituciones culturales: desde el MUSEO DEL PRADO hasta el ESTADIO SANTIAGO BERNABÉU (que es una cultura de otro estilo, pero vaya: esta noche también vale).

En anteriores ediciones (creo haber leído que esta ha sido la cuarta) no participé, y tenía ganas de hacerlo. Así que allá fuimos, con el plano/programa de la organización que resultó utilísimo, y un coche que –la verdad- fue un auténtico engorro y acabamos abandonando en cuanto tuvimos ocasión.

Primero –hacia las once menos cuarto- nos acercamos a la explanada del Estadio Santiago Bernabéu, donde la COMPAÑÍA DEHECHO presentaba un espectáculo de danza llamado THE DARK SIDE OF THE EARTH (que nadie se inquiete: en ningún momento tuvimos en la cabeza participar en la visita guiada al estadio); de ahí nos fuimos a Atocha/Carlos V, vimos el BURRO GRANDE de SÁNCHEZ CASTILLO (¿un mix entre lo catalán y el toro de Osborne?) y caminando caminando llegamos hasta la Red de San Luis, en la Gran Vía. Por el camino vimos BAILA CONMIGO, vídeo montaje de BLANCA LI y otros, los INJERTOS LUMÍNICOS en el Jardín Botánico de LUZINTERRUPTUS, y VERDE, su montaje por las calles del Barrio de las Letras. Recorrimos el CAMINO DE LUZ de OSCAR VÁZQUEZ por la Gran Vía acompañados de bandas que iban tocando pasodobles de lo más populares, hasta llegar al PÍXEL MIRROR, la instalación de ARTUR Y VOLDEMAR PUNTE y A. JAKOLEV en el edificio de Telefónica (copio toda esta información -nombre de las obras y de sus autores- del programa). Cuando nos íbamos hacia Lavapiés se nos ocurrió “sentarnos a tomar algo” –podía ser la una y media- y hay nos quedamos, cambiando la cultura por la gastronomía (si el Bernabéu es cultura, la gastronomía con más motivo): ya no vimos nada más.

Si tuviera que valorar cada una de las obras de arte por sí mismas, una por una, quizá no tendría mucho bueno que decir. Pero el conjunto me pareció sensacional: el ambiente divertido de Madrid sin coches y con mucha, muchísima gente participando, además de una temperatura gratísima, resulta una experiencia que vale la pena. Mi impresión es que es justo el día -o la noche, para ser más precisos- en el que no hay que entrar en museos y exposiciones, que tienen unas colas de aupa, sino de caminar por la calle y disfrutar de Madrid: lo que sucede (toda esa música, cine, danza, instalaciones, ...) es casi casi una excusa para disfrutar de la ciudad. Que, insisto, estaba sensacional.

Comentando después con alguno LA NOCHE EN BLANCO, la atacaba diciendo que era una muestra de borreguismo, pan y circo del Alcalde Presidente de la Corporación Madrileña que nos organiza/engaña para que todos salgamos a la vez y él pueda darse un baño de multitudes (citaba la fiesta de la bicicleta como otro ejemplo del mismo fenómeno). No seguí mucho su razonamiento –era poco claro- y en cualquier caso no coincido para nada con esa opinión. Yo ya he hecho el propósito de prever mejor el plan del año que viene para seleccionar con acierto las zonas por donde ir y los espectáculos que ver: algo de música -que este año no hemos oído- y más danza, que siempre es interesante. Eso sí: colas, las menos posibles.

(El efecto de las fotos no está buscado: simplemente están movidas. Ya he comentado otras veces que el equipo fotográfico de selecciónARTE es más bien limitado, y claro, sale lo que sale. Pero, movidas y todo, creo que las fotos tiene su encanto ...).

viernes, 18 de septiembre de 2009

TE DIGO AMOR, de MIGUEL BOSÉ

Lo sé, me lo han dicho incluso antes de publicarla: esta entrada no pinta nada en selecciónARTE, blog serio y sesudo, que siempre trata temas de gran altura intelectual.

La realidad es que, aunque no me faltan ideas para selecciónARTE, sí me falta tiempo para trabajarlas un poco. Así que he ido ir a lo fácil. Además, lo reconozco, me gusta BOSÉ. O mejor, me gustan las canciones de BOSÉ, porque con él –o con la imagen que habitualmente tenemos de él, la que le gusta dar- no tengo nada que ver, no se me ocurre nada en lo que coincidamos: desde su progresía militante hasta la tontada de la ceja, por no hablar de ... otros aspectos que quedan sobradamente manifiestos en el vídeo que hoy cuelgo. No tengo nada en su contra (¡libertad!), pero tampoco tienen nada que ver xG y mBOSÉ.

Muchos pensaréis “xGaztelu se ha quitado la careta: tanto arte, tanto arte, y mira”; otros, “si ya lo decía yo: xG, un h-o-r-t-e-r-a con todas las letras”. Puede que tengáis razón. Podría haber hablado de ARCADE FIRE y dármelas de no se sabe qué. Pero no. Para arreglarlo un poco también podría hacer distingos entre antes y después de LOS CHICOS NO LLORAN. Pero tampoco vale la pena: me hace gracia incluso aquella interpretación infame de DON DIABLO de hace años, con las mallas y los flecos, que ahora da vergüenza y de la que entonces echaba pestes (si no la habéis visto,
no os la perdáis: la calidad es mala, pero no tiene desperdicio). Quizá VELVETINA es lo único que no he llegado a entender ... vamos, que no me gustó casi nada.

TE DIGO AMOR no es, ni mucho menos, lo mejor de BOSÉ: en mi opinión, SERENO es un disco flojete. TE DIGO AMOR es simplona y ñoña, de tema estándar, cantada con poca fuerza. Pero no sé que tiene, que me gusta (el sonido excesivamente metálico es del vídeo, no la canción original). Quizá no sea una obra de arte, pero tiene cierta poesía.

Hay amores que viene y van,
no vuelven a darse en la vida.
(Érase una vez la historia de una herida).
Hay amores y hay un, ¡ay!, AMOR,
AMOR que se lleva la vida.
(Érase una vez que quise, que quería).

Por eso la tenía desde hace tiempo en el “congelador” de ideas para selecciónARTE. Y le ha tocado hoy. Hay otras mil canciones de MIGUEL BOSÉ que son mejores, o más actuales, o con vídeos mucho más conseguidos; pero me ha dado por esta, qué le vamos a hacer.

martes, 15 de septiembre de 2009

RICHARD ROGERS + ARQUITECTOS, DE LA CASA A LA CIUDAD, en CAIXAFORUM MADRID
















Reconozco que RICHARD ROGERS no es uno de mis arquitectos de cabecera. Lo que por supuesto no significa que no sea uno de los que se merece sobradamente un puesto entre los Arquitectos-Importantes-Actuales: tanto se lo merece que le dieron el premio PRITZKER en 2007.

Tampoco tengo especialmente trabajada la obra de RICHARD ROGERS, a pesar de haber admirado algunos edificios suyos de excepcional interés: el LLOYD’S en Londres, el POMPIDOU en París, incluso la T4 en Madrid (he repasado mis archivos de fotos y rescatado algunas, las que acompañan este texto: flojitas, pero mías). Es verdad que he conocido otros edificios suyos que –con todos los respetos- son como para dinamitar: sin ir más lejos, la semana pasada vi en Barcelona su Hotel Hesperia; me pareció lo peor de lo peor, con su platillo volante posado en cubierta (tendrá unas vistas de locura, pero ...).

Entonces, si no me entusiasma RICHARD ROGERS ni sé de su trabajo ¿porqué comentarlo en selecciónARTE?

Sencillamente para sugerir una visita a la exposición que ha organizado CAIXAFORUM en colaboración con el CENTRO POMPIDOU: interesante para el profesional, entretenida para el profano, fácil de comprender para todos, bien montada, muy completa. Prueba de lo que digo es la cantidad de gente -de todo tipo- que la estaba visitando el día que fui. Eso sí, como le pasa a CAIXAFORUM en tantas ocasiones, el sitio no es muy afortunado: una única sala que resulta pequeña, y donde lo expuesto se queda un poco apelmazado.

Creo que RICHARD ROGERS + ARQUITECTOS, DE LA CASA A LA CIUDAD, sin ser una gran exposición vale la pena. Se puede ver hasta el 18 de octubre (y mejor ir sin prisa: hay abundante material).

viernes, 11 de septiembre de 2009

EDIFICIO CELOSÍA en SANCHINARRO, MADRID, de MVRDV y BLANCA LLEÓ














Los holandeses MVRDV, de nuevo en colaboración con BLANCA LLEÓ, acaban de terminar otro edifico en Madrid, muy próximo a su MIRADOR. Y es, de nuevo, un edificio singular. En este caso no tiene la fuerza icónica que apunté en su día para el MIRADOR, pero tiene el interés de la investigación.

Manteniendo la volumetría general prevista en Sanchinarro y la altura habitual de cualquiera de las manzanas, MVRDV indaga en cómo dar un espacio abierto a cada uno de las viviendas, un desahogo exterior, una posibilidad de patio y de vistas y de aire; busca cómo enriquecer la vivienda en altura, facilitándole alguna de las características habituales de las viviendas construidas sobre el terreno.

Para conseguirlo, el
EDIFICIO CELOSÍA está conformado por bloques macizos y espacios diáfanos alternados, como si de una construcción modular infantil se tratara: podemos imaginarlo formado por tarugos de madera de colores (en realidad son todos de hormigón visto y ventanas muy verticales) que se colocan ordenadamente para dejar, entre tarugo y tarugo, vacíos de relativo buen tamaño. En esos espacios vacíos de doble altura se organizan los accesos a las viviendas, como si de pequeñas plazas se tratara; a veces se entra directamente desde “la plaza”(viviendas situadas en las partes bajas de esa doble altura), otras veces a través de pasarelas (viviendas situadas en las zonas altas). Y en esas plazas, cuando el clima lo permita, los vecinos que viven “pared con pared” podrán hacer vida en común, al aire. Además, tienen el gran patio central como espacio comunitario principal, que gracias a los grandes y constantes huecos en el cerramiento perimetral (el propio edificio) no resulta un profundo y agobiante pozo. El experimento resulta muy interesante, y demuestra que hay muchas posibilidades para seguir mejorando la vivienda en altura.

Hasta aquí, el comentario teórico.

A partir de aquí cabe preguntarse si toda esa filosofía llegará a hacerse realidad: si las placitas llegarán a tener vida, si los vecinos las verán y las cuidarán de verdad como cosa suya, si los accesos al exterior en una ciudad con inviernos fríos como Madrid no acabará siendo una gaita, si el hormigón y las pasarelas metálicas envejecerán dignamente ... El proyecto del EDIFICIO CELOSÍA, sobre la mesa o descrito en una conferencia o explicado en una página web, resulta tremendamente atractivo, pero ¿lo será también para los vecinos que viven dentro? En selecciónARTE hemos hecho esta consideración más veces, porque al final el secreto de la buena arquitectura también está –y digo también porque no sólo- en la eficiencia de cara al usuario final, que se traduce entre otras cosas en habitabilidad, durabilidad y comodidad. Yo, por desgracia, en este caso tengo mis dudas, a pesar de lo atractivo que encuentro el planteamiento.

Una última consideración sobre la calidad de la construcción. Vaya por delante que el EDIFICIO CELOSÍA se engloba en el concepto de “vivienda social”, y por lo tanto necesariamente económica, y que no tuve ocasión de asomarme a ninguna vivienda –o mejor, sí la tuve pero no quise meterme a molestar donde no me llamaban- pero cuando uno accede al interior del edificio (patio, portales, escaleras, pasarelas exteriores), la sensación de escasa calidad es notable: una pena. Una idea arriesgada con mala cara puede resultar difícil de entender para el gran público; y si encima está completamente resuelta en hormigón visto, no te cuento ...

EDIFICIO CELOSÍA. Avenida de Francisco Pi i Margall c/v Calle de Isabel Clara Eugenia c/v Calle del Alcalde Henche de la Plata c/v Calle del Alcalde Aristizábal Manchón. 28050 Sanchinarro, MADRID.

lunes, 7 de septiembre de 2009

TORMENTO, de BENITO PÉREZ GALDÓS


Amparo y Refugio Sánchez Emperador son dos hermanas guapas, huérfanas y pobres. Refugio es una cabeza loca, mientras que Amparo es sesuda y responsable; prácticamente vive de la caridad del matrimonio Bringas, parientes suyos para quienes trabaja. Francisco Bringas, un buen hombre, está casado con Rosalía Pipaón de la Barca, personaje vanidoso, egoísta y cínico. En esa casa Amparo conoce a Agustín Caballero, un riquísimo comerciante que ha hecho fortuna en el extranjero; reservado y poco acostumbrado a la vida social, un poco ácrata y asilvestrado (se ha formado en tierras salvajes), tiene ya 45 años y sigue soltero: un partidazo que la de Bringas desearía para su hija, todavía demasiado pequeña para poder casarse con él ... pero las cosas siguen otro derrotero mucho más natural: Caballero se enamora de Amparo, y le pide matrimonio; a ella, que también está enamorada de Caballero, se le abre el cielo. Pero en ese momento entra en escena el Pedro Polo, un cura con el que Amparo tuvo un affaire en el pasado, y la situación se complica hasta límites que no desvelaremos para no destripar la historia.

El título de TORMENTO tiene un doble sentido: es el mote que utiliza Polo para llamar a Amparo, y a la vez hace referencia al calvario que pasa la protagonista mientras se mueve entre dos hombres, un pasado turbio y una falta de sinceridad por medio.

Por sugerencia de LOQUEMEAHORRO comencé a leer esta novela, que terminé durante las vacaciones. Y me ha gustado: pienso que, sin ser el no va más, es de las que al acabar uno apunta en la lista de las que tienen interés, de las que puede recomendar. Me explico.

A pesar de la posible apariencia de folletín clásico, TORMENTO es una novela realista, crítica, colorista, llena de diálogos naturales y magníficas descripciones, con muchos toques de humor y con un final –dentro de un orden- poco convencional y desde luego nada “clásico” (rompe las normas que la sociedad de entonces tenía como intocables). El dibujo de los personajes es muy bueno, de todos –principales y secundarios: Felipe Centeno, Marcelina Polo- pero en especial del matrimonio Bringas: Rosalía parece radiografiada más que descrita. Resulta un retrato socarrón e irónico de la pareja, a quienes el autor trata con cariño pero sin ocultar su mediocridad, su poca cosa, su afán de estar por encima de sus posibilidades. GALDÓS en estado puro.

Es verdad que la historia no es magistral, que en ocasiones se hace un poco premiosa y que –en mi opinión- a Amparo le falta fuerza, es demasiado floja de ánimo, demasiado vacilante y apocada.

Pero eso no lastra la obra. Porque, sobre todo, TORMENTO es una novela con una prosa excelente: es una delicia leer un castellano tan bien escrito, tan rico, tan correcto y en ocasiones –cuando es necesario- tan “del pueblo”. En mi opinión, sólo por eso ya vale la pena leer TORMENTO. GALDÓS, además, maneja como quiere el estilo y toca varios géneros: hay narración tradicional –el autor nos cuenta lo que pasa y lo que piensan los personajes- pero también hay diálogo teatral (casi zarzuelero, diría yo), con el que empieza y acaba la obra.

Otro asunto quizá menor, pero que me ha parecido interesante, es que GALDÓS no detalla lo que pasó entre Amparo y Polo: deja así que sea el lector quien lo imagine –tiene suficientes pistas- y mantiene una elegancia –e incluso cierto misterio- que se agradece. Elegancia que seguro resultaría imposible si este mismo argumento lo desarrollara ahora algún escritor –o cineasta- de moda: relación cura vicioso/chica guapa, morbo asegurado con todo lujo de detalles (vale la pena señalar que en TORMENTO el cura vicioso acaba redimiéndose).

¿Es TORMENTO una obra maestra? seguramente no, y de hecho no es “de las que se citan” cuando hay que nombrar un puñado de títulos de GALDÓS (yo, desde luego, no la conocía antes de la recomendación de LOQUEMEAHORRO). ¿Es una obra que vale la pena? en mi opinión, sin duda: es otra de esas que crean afición a la novela española.