ESTA IGLESIA SE CONSTRUYÓ SOBRE LA DESAPARECIDA ROMÁNICA
DE LOS SANTOS JUSTO Y PASTOR Y FUE COSTEADA POR
EL CARDENAL INFANTE DON LUIS DE BORBÓN Y FARNESIO, ARZOBISPO DE TOLEDO.
EL ARQUITECTO TEODORO ARDEMANS TRAZÓ UN PROYECTO EN 1698 QUE NO SE REALIZÓ.
SE ENCARGÓ UN NUEVO TRAZADO A SANTIAGO BONAVIA, QUE CONSTRUYÓ UNA IGLESIA
DE UNA SOLA NAVE CON CAPILLAS LATERALES DE FORMAS CÓNCAVAS Y CONVEXAS
DONDE DESTACAN LAS DOS BÓVEDAS DEL CRUCERO Y DEL CENTRO DE LA NAVE
CON FRESCOS DE B. RUSCA Y DE LOS HERMANOS GONZÁLEZ VELÁZQUEZ RESPECTIVAMENTE.
LA DECORACIÓN INTERIOR ES ROCOCÓ.
LA FACHADA CONVEXA ESTÁ REMATADA POR DOS TORRES Y POR UN FRONTÓN CURVO.
EN 1930 FUE ELEVADA A LA DIGNIDAD DE BASÍLICA PONTIFICIA,
Y EN 1978 FUE DECLARADA BIEN DE INTERÉS CULTURAL.
EL ARQUITECTO TEODORO ARDEMANS TRAZÓ UN PROYECTO EN 1698 QUE NO SE REALIZÓ.
SE ENCARGÓ UN NUEVO TRAZADO A SANTIAGO BONAVIA, QUE CONSTRUYÓ UNA IGLESIA
DE UNA SOLA NAVE CON CAPILLAS LATERALES DE FORMAS CÓNCAVAS Y CONVEXAS
DONDE DESTACAN LAS DOS BÓVEDAS DEL CRUCERO Y DEL CENTRO DE LA NAVE
CON FRESCOS DE B. RUSCA Y DE LOS HERMANOS GONZÁLEZ VELÁZQUEZ RESPECTIVAMENTE.
LA DECORACIÓN INTERIOR ES ROCOCÓ.
LA FACHADA CONVEXA ESTÁ REMATADA POR DOS TORRES Y POR UN FRONTÓN CURVO.
EN 1930 FUE ELEVADA A LA DIGNIDAD DE BASÍLICA PONTIFICIA,
Y EN 1978 FUE DECLARADA BIEN DE INTERÉS CULTURAL.
1739 ● 1745
Más que repetir aquí la historia del edificio, o abundar en detalles eruditos, prefiero señalar algunos aspectos interesantes que llaman la atención, porque la BASÍLICA PONTIFICIA DE SAN MIGUEL tiene algunos recursos arquitectónicos sutiles y muy sabios, y algún error decorativo de serio calibre (ni los primeros ni el segundo son complicados de detectar: sé que no descubro nada).
La BASÍLICA PONTIFICIA DE SAN MIGUEL se levanta sobre un solar estrecho y largo que se abre a una calle –la de San Justo- también muy estrecha. Para sobreponerse a esos condicionantes, que en principio irían en detrimento del proyecto, GIACOMO BONAVÍA -y con él VIRGILIO RAVEGLIO: es de justicia citarle porque toma el relevo de BONAVÍA a mitad de la construcción- trabaja con astucia.
En primer lugar, resuelve el problema de la calle estrecha: para enseñar su edificio, GIACOMO BONAVÍA retranquea ligeramente la fachada –una fachada estrecha y alta, muy esbelta- y la dota de una también ligera curvatura, consiguiendo darle más presencia y volumen, más monumentalidad (podemos decir que el templo saca pecho), y logrando que gane visibilidad y perspectiva, sobre todo desde la contigua PLAZA DEL CORDÓN; si la fachada hubiese sido plana y alineada con el resto de la calle, sería seguramente mucho más anodina y no se habría visto apenas desde la plaza, o desde luego se habría visto mucho menos.
En segundo lugar, el solar escaso: GIACOMO BONAVÍA necesita, en el interior del templo, multiplicar un espacio que no tiene. Para conseguirlo realiza una operación inteligente: dispone las pilastras que ordenan los alzados laterales ligeramente giradas respecto al eje, lo que provoca un movimiento de capillas hacia dentro y hacia fuera (cóncavas y convexas, dice el COAM) que dinamizan el espacio y lo amplían. Además, esos ligeros giros provocan que los arcos fajones de la bóveda también sean diagonales, no perpendiculares al eje de la nave, llenando el cielo del templo de arcos cruzados que enfatizan ese dinamismo. BONAVÍA completa el efecto espacial insinuando un crucero que la iglesia en realidad tampoco tiene, logrando una impresión de amplitud más que notable.
¿El error? Pienso que a cualquiera que entre en la BASÍLICA DE SAN MIGUEL le llamarán la atención los altares laterales, casi todos: uno los ve y no le cuadran nada, ni con la riqueza del conjunto (todo estuco imitando mármoles y oros, pero del bueno) ni con su estilo. Eso retablos pobretones, las vidrieras feotas con iluminación posterior, las tallas de un tal AGUSTÍN DE LA HERRÁN que no hay por dónde cogerlas ... Cuando uno investiga un poco, descubre enseguida que son operaciones recientes –más o menos recientes- y esas imágenes también recientes. Bastante desafortunadas, en mi opinión.
Por todo lo bueno que tiene, y a pesar de lo malo, vale la pena asomarse a la BASÍLICA PONTIFICIA DE SAN MIGUEL, un edificio que muchas veces pasa desapercibido y es, sin duda, una joya de la arquitectura barroca madrileña (iba a decir LA joya, pero siempre hay que matizar).
Acabo deseándoos a todos feliz Navidad, y lo hago con una imagen del magnífico Belén que las monjas Jerónimas colocan cada año en la iglesia del CONVENTO DEL CORPUS CHRISTI (conocido como LAS CARBONERAS), en la PLAZA DEL CONDE DE MIRANDA, a dos pasos de la BASÍLICA DE SAN MIGUEL.





























































