jueves, 20 de septiembre de 2012

VIENA 1900: MÁS SECESSION

Además de todo lo dicho sobre OTTO WAGNER en la entrada de hace unos días, en VIENA hay mucha más SECESSION …
En primer lugar resulta casi obligado citar a JOSEPH MARIA OLBRICH, uno de los fundadores de la SECESSION. OLBRICH trabajó poco en VIENA (hacia 1900, mientras trabajaba en la colonia de HOHE WARTE –seguramente volveremos a hablar de esta iniciativa- marchó a DARMSTADT, en Alemania), pero en 1897/98 construyó un icono indiscutible: la sede de la SECESSION. La sala de exposiciones del Movimiento es un auténtico templo del arte. Desarrollado a partir de un dibujo de KLIMT, OLBRICH realiza un edificio que tanto en planta como en alzado remiten inmediatamente a una pequeña iglesia (eso sí, sin cruces ni campanas): el acceso centrado entre dos enormes bloques ciegos, las dos torres superiores, la archiconocida cúpula dorada formada por ramas de laurel entrelazadas, y una notable profusión de decoración superpuesta a los muros: máscaras, animales, vegetación, líneas sinuosas, coronas … Sobre la puerta, un lema:
DER•ZEIT•IHRE•KUNST
DER•KUNST•IHRE•FREIHEIT

CADA•TIEMPO•SU•ARTE
CADA•ARTE•SU•LIBERTAD

Y a un lado, en un enorme paño blanco, otro texto VER SACRUM: PRIMAVERA SAGRADA, el nombre de la revista de la SECESSION y expresión del afán renovador del Movimiento.
Otro arquitecto interesante es MAX FABIANI, autor de la CASA PORTOIS & FIX (1898/1900), con su fachada de cerámica verde, y el edificio URANIA (1909), ese experimento singular y un poco indescriptible a orillas del Canal del Danubio, que señala uno de los extremos del RING vienés.
Hay una villa –la llamo así a pesar de estar entre medianerías: viendo las fotos se entiende el motivo- que conocía gracias a la guía (supongo que algún día hablaré de la guía que he utilizado durante este viaje) y con la que me crucé por casualidad: no estaba en mis planes, pero el día que íbamos a ver las dos Villas de WAGNER pasamos por delante y nos paramos un rato. Una suerte, porque tiene su aquel. Se trata de la VILLA VOJCSIK, proyectada por OTTO SCHÖNTHAL en 1901, alumno –como no- de WAGNER.


Un edificio que vale la pena visitar es la capilla del Cementerio Central de VIENA, el ZENTRALFRIEDHOF, de MAX HEGELE, construida entre 1907 y 1910. Vale la pena verlo por el valor que tiene en sí mismo, y también para compararlo con la IGLESIA DE SAN LEOPOLDO (AM STEINHOF) de WAGNER: sin ánimo de quitar mérito a HEGELE, comparando los dos templos uno se da cuenta de quién es el genio y quién sólo el discípulo … HEGELE parte de la iglesia de WAGNER, pero da un paso atrás para retroceder hacia el historicismo. Y eso se paga: resulta evidente la pesadez de la capilla del cementerio frente a la ligereza de la del hospital; como son evidentes la excesiva verticalidad del espacio del cementerio frente al proporcionadísimo del hospital (para entender esto viene muy bien ver la sección del edificio de WAGNER, que no tiene miedo de rebajar mucho la bóveda, elevar mucho la cúpula y dejar abundante espacio perdido entre las dos cáscaras); la luz en un sitio y el otro; la superposición de la decoración en el cementerio frente a la integración en la propia arquitectura del hospital; la excesiva ostentación del cementerio frente a la limpieza y la funcionalidad del hospital; y las vidrieras, que en el ZENTRALFRIEDHOF no son de KOLOMAN MOSER …
Por último, JOSEF PLEČNIK, para mi hasta ahora desconocido y que me ha parecido un auténtico descubrimiento. Quizá no todos su edificios son para el gran público, quizá no sea un nombre de primerísima fila, pero sus edificios son interesantísimos. Es especialmente interesante la casa ZACHERL, construida entre 1903 y 1905: con su estructura metálica vista, sus enormes planchas de granito verdoso, su remate de atlantes en color negro (obra de FRANZ METZNER), y la estatua de San Miguel realizada por FERDINAND ANDRI, resulta de lo más sugerente: pienso que a todo el que ha visitado VIENA le ha llamado la atención. El interior –tuve ocasión de asomarme, aprovechando una ausencia (casual, supongo) del portero- con su escalera de planta casi elíptica y las lámparas/trompa/brazo, resulta de lo más singular. También tuve ocasión de ver el EDIFICIO DE APARTAMENTOS de la calle BECKGASSE (1900), con su llamativa decoración floral, y la desconcertante IGLESIA DEL ESPÍRITU SANTO, HEILIG-GEIST KIRCHE (1910-1913), construida con hormigón armado in situ. Resulta tremendamente masiva y con cierto aire de inacabado al exterior, pero el interior tiene mucho interés, especialísimamente la cripta. PLEČNIK también intervino en la FUENTE de SAN CARLOS BORROMEO que se construyó con motivo del 60 cumpleaños de otro Carlos, KARL LUEGER, alcalde de la ciudad (aunque el conjunto es principalmente obra del escultor JOSEF ENGELHART, que pidió a PLEČNIK la colaboración en el proyecto). Más o menos cuando acabó la IGLESIA DEL ESPÍRITU SANTO nuestro arquitecto marchó a PRAGA, donde la ARQUITECTURA CUBISTA CHECA se estaba gestando, y a LUBLIANA, que era su ciudad natal y donde su huella resulta –dicen- muy presente: otro destino a tener en la cabeza ...

Dejo para otras entradas a dos figuras interesantísimas y singulares: JOSEF HOFFMANN y ADOLF LOOS.

lunes, 17 de septiembre de 2012

VIENA 1900: OTTO WAGNER, LA SECESSION y el JUGENDSTIL

En la primera entrada sobre VIENA dije que la Historia -así, con mayúscula- pasó en algunos momentos de manera singular por la ciudad. El final del siglo XIX y el principio del XX es, sin duda, una de esas ocasiones. Ni selecciónARTE es el sitio ni yo soy la persona adecuada para desarrollar con detalle lo que sucedió entonces en VIENA, pero todos sabemos que la ciudad se encuentra en un momento político y social complicado, donde se va a producir un cambio radical, con un imperio en decadencia al que quedan pocos años de vida y una vida cultural que reacciona ante lo establecido y pretende cortar con lo anterior. Ahí es donde se enmarca la SECESSION.

La SECESSION fue fundada el 3 de abril de 1897 por un grupo de artistas desencantados de lo que pasaba en VIENA. Ahí estaban GUSTAV KLIMT, KOLOMAN MOSER, JOSEF HOFFMANN, JOSEPH MARIA OLBRICH, y algunos otros (OTTO WAGNER no estuvo entre los fundadores de la SECESSION), que reaccionan contra la orientación que imponen al arte vienés los integrantes de otra sociedad artística, la WIEN KUNSTLERHAUS, de marcado carácter tradicional e historicista.

Los movimientos artísticos no son fenómenos fáciles, simples, que se puedan clasificar como si fueran insectos: generalizar es siempre –o casi siempre- equivocarse. El románico no es igual en toda Europa. Ni el gótico. El barroco, no digamos. Y a los modernismos les pasa lo mismo. Por eso no me atrevo a meter, así sin más, a la SECESSION en el mismo saco que los otros movimientos artísticos de principios del XX, globalmente llamados Art Nouveau (seguramente es más ajustado asimilar el Art Nouveau con el JUGENDSTIL, y diferenciarlo de la SECESSION: una cosa es el lenguaje, y otra el movimiento). Es verdad que en toda Europa estos movimientos tienen características similares, pero también es cierto que esas corrientes tienen en cada lugar sus recursos propios, y sobre todo sus figuras emblemáticas, con sus singularidades: ANTONIO GAUDÍ en España, VICTOR HORTA en Bélgica, CHARLE RENNIE MAKINTOSH en Gran Bretaña … Y, como casi siempre identificamos un movimiento con su figura señera, al final son sus especificidades las que nos especifican el movimiento. Así, aunque OTTO WAGNER no sea él solo la SECESSION, es con su forma de hacer con la que todos la identificamos.
Para situar al personaje podemos dar algunos datos: OTTO WAGNER nació el 13 de julio de 1841 en los alrededores de VIENA. Entre 1857 y 1861 estudia Bellas Artes en VIENA y Berlín. En 1862 se casa con JOSEFINE DOMHART (con la que tiene tres hijos y de quien se separa en 1880), y en ese mismo año comienza a firmar sus primeros proyectos. En 1881 se casa de nuevo, con LOUISE STIFFEL (LOUISE vive hasta 1915, y WAGNER tiene otros tres hijos con ella). En 1894 es nombrado Consejero Artístico de la Comisión encargada de las instalaciones relacionadas con los Medios de Transporte de Viena y de la Comisión para la regulación del Danubio, y entre este año y 1900 desarrolla el Ferrocarril Metropolitano de la ciudad y los edificios y esclusas del río. en 1896 publica MODERNE ARCHITEKTUR, ARQUITECTURA MODERNA. En 1899 comienza a ser miembro de la SECESSION, a la que pertenecerá hasta 1905. En 1912 se jubila de sus cargos docentes, aunque seguirá impartiendo clases como Catedrático Honorario. En 11 de marzo de 1918 OTTO WAGNER muere en su casa de VIENA.
Si buscamos lo común entre la OTTO WAGNER y otros arquitectos modernistas (qué poco me gusta la expresión), podemos decir que todos comparten el afán decorativo, el interés por lo vegetal y lo orgánico y la curva, la búsqueda de la obra de arte total manifestada en la incorporación de las artes decorativas, etc. El cuerpo central de las dos estaciones de metro de la KARLSPLATZ son ejemplos evidentes.
Si, en cambio, nos centramos en las diferencias, tenemos que hablar de geometrización, de sinceridad estructural, de limpieza de los materiales … la POSTPARKASSE lo dice todo. Es fácil imaginar a VICTOR HORTA construyendo MAJOLIKAHAUS, pero no es nada sencillo encajar la POSTPARKASSE entre su obra. OTTO WAGNER es mucho más funcional que todos los modernistas, y hablando quizá impropiamente –sólo quizá: puede no ser tan desatinado- también es mucho más racionalista que ellos, e incluso que los demás secessionistas.
Lógicamente, al hacer estas valoraciones no se puede olvidar el paso del tiempo, que matiza y desarrolla el pensamiento y la obra del artista/arquitecto: en OTTO WAGNER se descubre clarísimamente una evolución. WAGNER no es vanguardista, en el sentido en que no pretende cortar radicalmente con todo lo anterior, sino que avanza de manera coherente desde el historicismo en el que se forma hasta eso que acabo de llamar racionalismo. Varios edificios con usos similares lo demuestran: las dos VILLAS WAGNER, construidas una junto a la otra la primera en 1886 y la segunda en 1912, son completamente distintas; el edificio de las esclusas de NUSSDORF (1894) sigue una pauta claramente renacentista, y es radicalmente diferente al de la inexistente esclusa de KAISERBAD (1906); las primeras estaciones de metro también se podrían calificar como neo-renacentistas, en cambio las de KARLSPLATZ son completamente SECESSION; o la capilla de San Juan (JOHANNISKAPELLE) de 1895, tiene poco que ver con la iglesia de San Leopoldo (KIRCHE AM STEINHOF) DE 1905. ¿Se puede hablar del estilo de OTTO WAGNER, en general? Sí, sin duda, aunque para acertar es preferible hablar del desarrollo del estilo de WAGNER, que en cada momento tiene sus características propias.

Pienso que no es exagerado decir que OTTO WAGNER es uno de los grandes responsables del nacimiento de la arquitectura moderna.

En VIENA se puede ver mucha obra de WAGNER, muchísima. Sin pretender hacer de esta entrada una guía exhaustiva -dejo de citar muchos edificios, incluso varios de los que he visto- me parece que vale la pena reseñar algunos:
Dentro del PLAN DE REGULACIÓN GENERAL de VIENA (que, como señalamos más arriba, incluye dos grandes obras públicas: el trazado del metro, y la regulación del canal del Danubio), son muy interesantes las estaciones de metro: las de la línea U-6 entre las que está el HOFPAVILLION, la estación imperial, o las de KARLSPLATZ, tan singulares. Y en este mismo marco se sitúan los edificios de control de las esclusas de NUSSDORF y KAISERBAD, antes citadas.
Entre los edificios de apartamentos llama especialmente la atención MAJOLIKAHAUS, en la Linke Wienzeile, 40. Además de la decoración vegetal sobre cerámica, vale la pena valorar con qué habilidad resuelve WAGNER la fachada: una composición clásica –basamento, desarrollo y remate- en la que sabiamente introduce esos balcones laterales ligeramente remetidos respecto al plano general que separan el edificio de sus vecinos, y de alguna manera lo convierte en un edificio exento. También es muy notable la importantísima marquesina en voladizo que corona el edificio.
Como vivienda unifamiliar, señalaría la segunda VILLA WAGNER, con los trabajos de KOLOMAN MOSER, de quien deberíamos hablar mucho más: un personaje interesantísimo. La primera Villa, la pobre, está muy deformada con los estropicios que ha hecho su actual dueño (la imagen de esa diosa pneumática del frente entre otros, sospecho).

Ya he dicho que la POSTPARKASSE (la Caja Postal) es un edificio genial, de primerísima importancia.
Como también lo es la IGLESIA DE SAN LEOPOLDO (KIRCHE AM STEINHOF), en el Hospital para enfermos mentales que hoy se llama OTTO WAGNER: un edificio espectacular diseñado con mimo hasta el último centímetro, lo que le da una unidad y una calidad tremenda (y de nuevo el papel fundamental de KOLO MOSER, con sus imponentes vidrieras …).

Había pensado incluir esta misma entrada la obra de otros arquitectos de la SECESSION, pero ya me he pasado sobradísimamente de longitud: los dejo para otro día.

martes, 11 de septiembre de 2012

EL ABUELO QUE SALTÓ POR LA VENTANA Y SE LARGÓ, de JONAS JONASSON

Este libro aparece en selecciónARTE de puro milagro. Hace tres o cuatro meses comencé a leerlo y no pase de la página 16. De primeras no me atraía nada y, quizá por esa mala predisposición, el arranque de la historia me pareció una sandez soberana, así que lo aparqué. Pero pocos días antes de irme de vacaciones me quedé sin libro, y busqué algún título que se leyera rápido (normalmente, cuando salgo de viaje no me llevo más que el e-book y procuro evitar los libros en papel, así que necesitaba algo fácil que no se me quedara a medias). Vi esté, le di una segunda oportunidad, y contra todo pronóstico me enganchó: lo leí a toda velocidad, y hasta me hizo bastante gracia.

La contraportada de EL ABUELO QUE SALTÓ POR LA VENTANA Y SE LARGÓ (HUNDRAARINGEN SOM KLEV UT GENOM FÖNSTRET OCH FÖRSVANN) resume así la historia:

Momentos antes de que empiece la pomposa celebración de su centésimo cumpleaños, Allan Karlsson decide que nada de eso va con él. Vestido con su mejor traje y unas pantuflas, se encarama a una ventana y se fuga de la residencia de ancianos en la que vive, dejando plantados al alcalde y a la prensa local. Sin saber adónde ir, se encamina a la estación de autobuses, el único sitio donde es posible pasar desapercibido. Allí, mientras espera la llegada del primer autobús, un joven le pide que vigile su maleta, con la mala fortuna de que el autobús llega antes de que el joven regrese y Allan, sin pensarlo dos veces, se sube con la maleta, ignorante de que en el interior de ésta se apilan, ¡santo cielo!, millones de coronas de dudosa procedencia. Pero Allan Karlsson no es un abuelo fácil de amilanar. A lo largo de su centenaria vida ha tenido un montón de experiencias de lo más singulares: desde inverosímiles encuentros con personajes como Franco, Stalin o Churchill, hasta amistades comprometedoras como la esposa de Mao, pasando por actividades de alto riesgo como ser agente de la CIA o ayudar a Oppenheimer a crear la bomba atómica. Sin embargo, esta vez, en su enésima aventura, cuando creía que con su jubilación había llegado la tranquilidad, está a punto de poner todo el país patas arriba.

La edición en castellano de esta novela llega precedida de un éxito arrollador en toda Europa. Casi dos millones de ejemplares vendidos —de los cuales más de un millón en Suecia, donde fue Libro del Año y Premio de los Libreros— y presente en las listas de libros más vendidos en Italia, Francia y Alemania, país donde ocupa el puesto número uno al día de hoy, demuestran que estamos ante una rara avis. Jonasson ha urdido una historia extremadamente audaz e ingeniosa, capaz de sorprender constantemente al lector, pero el verdadero regalo es su personaje protagonista, Allan Karlsson, un hombre de un maravilloso sentido común, un abuelo sin prejuicios que no está dispuesto a renunciar al placer de vivir.

La aventura de Allan Karlsson a sus 100 años es una tontada monumental. Pero su vida, con la cantidad de personajes que va encontrándose, tiene mucha gracia: un libro ameno que no aporta absolutamente nada más que un buen rato, y que sirve para despejar la cabeza.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

VIENA, CIUDAD IMPERIAL

VIENA es una ciudad que para un arquitecto tiene gran interés: edificios barrocos notables, notables aportaciones durante el siglo XIX y hasta la década de 1930, y obras mucho más que notables en el entorno de 1900. Yo ya conocía la ciudad, y no era mi destino previsto para este verano: estaba pensando en otro más lejano, pero no ha sido posible. Es más, la situación económica a punto estuvo de dejarme sin esa salida –siempre más breve de lo que uno desearía- que procuro hacer cada verano. Gracias a Dios, acabó surgiendo un plan asequible en VIENA, y no me arrepiento de haber vuelto: esta segunda visita me ha dado ocasión de ver –visitar es imposible en muchos casos- edificios, museos y monumentos que en su día no tuve oportunidad de conocer.
Como tantos viajeros (seguramente varios/muchos de los que estáis leyendo), tengo un cuaderno que procuro llevar encima cuando salgo de viaje, en el que tomo notas a las que dar vueltas después: desde el comentario de un local hasta el ambiente de un café pasando por una sugerencia de algún acompañante, la explicación de un guía que conviene contrastar, una idea que surge al ver una plaza o el remate de un edificio, el redescubrimiento de un pintor, el nombre de una calle, el encuentro con un arquitecto hasta entonces desconocido, una imagen pintoresca. En esta ocasión he anotado pocas cosas, y repasándolas veo que no reflejan ni de lejos lo que vivido en estos días de agosto, pero espero que me sirvan para publicar algunas entradas: escribir me ayuda a re-vivirlos, y evita el olvido. Así que aquí me tenéis, preguntándome qué es VIENA, cómo es y qué me ha dejado.

La respuesta más adecuada que encuentro es que VIENA es una ciudad imperial. Ha sido capital de un imperio durante siglos, y se nota: me ha parecido una ciudad de verdad, una ciudad auténtica, una ciudad con historia. Eso sí, también se nota que dejó de serlo: la historia pasó por VIENA y ahora le queda el recuerdo de lo que fue. Hoy VIENA –al menos entre el 16 y el 25 de agosto- es una ciudad para el turismo, que vive de su historia pero no es protagonista de la Historia. Digo todo esto porque he encontrado una ciudad en manos de los de fuera, en la que apenas había vieneses: el distrito 1 (limitado por el RING y el CANAL del DANUBIO) y sus alrededores más inmediatos estaban llenos de gente (mucho italiano, mucho asiático, mucha gente del este de Europa, poco español), y en cuanto salías de esa zona, VIENA estaba vacía. Comodísima para funcionar y desplazarse (magnífico el transporte público urbano, con sus tranvías y autobuses que te llevan rápido y puntualmente a cualquier parte de la ciudad), silenciosa, grata … incluso a pesar de las obras, omnipresentes: calles levantadas, monumentos y edificios tapados con lonas, hasta una línea de metro –la U1- cerrada.
Aún a riesgo de caer en lugares comunes (al hablar de VIENA resulta difícil no repetir lo que ya han dicho otros, tan conocida como es), lo primero que salta a la vista es que VIENA es una ciudad de grandes edificios (yo situaría la POSTPARKASSE de OTTO WAGNER muy muy arriba en la lista de lo mejor de la Arquitectura) y sobre todo de notables escenarios urbanos: cualquiera que haya caminado desde STEPHANSPLATZ hasta MICHAELERPLATZ por el GRABEN y KHOLMARKT reconocerá que hay pocos entornos como ese; o quien haya callejeado por el conjunto de plazas que conforma el HOFBURG tendrá que admitir que es estupendo; incluso el RING: todo el que lo haya pateado de una punta a otra podrá asegurar que es un conjunto logrado, a pesar de los edificios, que considerados en singular tienen poca justificación (fotografiados son resultones, pero in situ resultan demasiado historicistas: VOTIVKIRCHE, la Universidad, el Ayuntamiento, BURGTHEATER, ¡el Parlamento!, los dos grandes museos, la ópera ... viendo todo aquello  es muy fácil entender a LOOS). Otras partes de la ciudad no resultan tan redondas. Pienso, por ejemplo, en KARLSPLATZ, en SCHWARZENBERGPLATZ o en NASCHMARKT: edificios de primera en un entorno extraño, poco coherente, con exceso de vacío y falto de configuración urbana.
Hablar de VIENA supone para mi hablar de iglesias barrocas; de callejuelas llenas de encanto; de la SECESSION; de GUSTAV KLIMT, que este año está de aniversario (excelentes exposiciones en el BELVEDERE, el LEOPOLD y el Museo de la Ciudad con motivo de los 150 años de su nacimiento); de EGON SCHIELE, que me parece un genio a pesar de todos sus pesares; de los espléndidos tesoros que se pueden ver en la SCHATZKAMMER; de la impactante PRUNKSAAL, la biblioteca imperial; de ADOLF LOOS y de JOSEF HOFFMANN; de JOSEF PLEČNIK, mi descubrimiento de este año; de vivienda social (la Viena Roja y los HOF, un tema apasionante); de áticos (sorprende ver cómo la ciudad ha ganado dos plantas: supongo que un cambio de normativa posibilitó el aumento de altura de los edificios, y ha dado lugar a unos sitios que deben ser espectaculares).

Hablar de VIENA también me trae a la cabeza los cafés y de vino blanco de KREMS; la música (asistí a dos conciertos: uno me gustó, y el otro me aburrió soberanamente); el merchandising que han hecho con el bueno de MOZART (su imagen aparece en mil sitios, lógicos unos –los más musicales- e impensables otros: el licor de MOZART o las famosas MOZARTKUGELN de chocolate –bolas de MOZART- que todos traemos al regresar); incluso la muerte (hice la obligada visita al ZENTRALFRIEDHOF, el Cementerio Central, para ver la capilla y también por rendir homenaje todos los genios que andan por allí).

Hablar de VIENA supone hacer referencia al DANUBIO: BUDAPEST, BRATISLAVA, MELK.
En fin, tiempo tenemos por delante para seguir hablando de VIENA en selecciónARTE.